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La reforma está en coma

La reforma está en coma

El senador demócrata Bob Menéndez dijo que la reforma sigue respirando en el Congreso de Estados Unidos.

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"Es muy difícil"

MIAMI, Florida - El senador demócrata Bob Menéndez (Nueva Jersey) dijo el domingo a Univision Online que el proyecto tripartita de reforma migratoria estancado en el Senado estadounidense "no está muerto", sino "en estado de coma".

El legislador, que asiste a la Asamblea Anual de La Raza 2007, agregó que desde que el proyecto fracasó el pasado 28 de junio tras un fallido intento por detener las enmiendas y acelerar el voto, han habido "escasas" conversaciones entre demócratas y republicanos por revivirlo, y añadió que "por ahora es muy difícil, porque la agenda determina otros temas también importantes".

El proyecto de reforma migratoria que debatía el Senado fue redactado en secreto entre los meses de abril y mayo por una comisión tripartita integrada por negociadores demócratas, republicanos y la Casa Blanca.

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El plan incluía fuertes componentes de seguridad y una vía de legalización para indocumentados que se encuentran en Estados Unidos desde el 1 de enero de 2007 y carecieran de antecedentes criminales.

La vía de legalización

Los favorecidos iban a recibir una residencia temporal de hasta 3 años y sometidos a severos controles de verificación de identidad por parte de las fuerzas de seguridad.

Luego entrarían a un complejo sistema de puntaje que evaluaría el tiempo de estadía, conocimiento del idioma inglés, estudios y lazos familiares.

Una vez sorteado el sistema de control y verificación, los indocumentados elegibles tendrían que pagar una multa de $5 mil y acudir a sus países de origen para gestionar la residencia permanente en el Consulado estadounidense, trámite que podría demorar hasta un año.

Debate complicado

Desde el comienzo del debate, el 21 de mayo, el Senado sorteó varios intentos por desbancar el proyecto, principalmente dirigidos por el sector ultra conservador del partido republicano.

A mediados de junio el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid (Nevada), presentó un procedimiento de motion for cloture para limitar el número de enmiendas, salvar la vía de legalización del proyecto y acelerar el voto.

Varios republicanos -y algunos demócratas- habían intentado eliminar la vía de legalización y exigían que la reforma migratoria sólo centrara sus esfuerzos en los sistemas de seguridad para detener la inmigración indocumentada a Estados Unidos.

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Acuerdo frágil

El 14 de junio un acuerdo preliminar entre los líderes demócrata y republicano permitió reactivar el debate, pro el 28, tras un segundo intento de Reid por frenar las enmiendas y acelerar el voto, el debate fue cancelado.

Menéndez reiteró que si bien por ahora es "muy difícil" revivir el proyecto, "éste no se encuentra muerto, permanece en coma y queda la esperanza de que reviva en el curso de este año".

Para que el proyecto regrese a debate se requiere como mínimo el compromiso de ambos partidos para reunir un mínimo de 60 de votos de los 100 asientos del  Senado.

Si regresa al pleno

En caso que se reanude y se apruebe, el proyecto será enviado a la Cámara de Representantes para que sea debatido.

Si ambas versiones no coinciden, la presidenta del Congreso, Nancy Pelosi (demócrata de California) convocaría al Comité de Conferencia para que armonice ambas versiones. Una vez aprobado, se envía al presidente George B. Bush para que lo apruebe.

Si el mandatario lo aprueba, se envía al Registro Federal (diario oficial estadounidense) y se convierte en ley.

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