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La reforma de salud tiene en aprietos a la reforma migratoria en Estados Unidos

La reforma de salud tiene en aprietos a la reforma migratoria en Estados Unidos

El atraso en la aprobación de la reforma de salud y la campaña legislativa 2010 tiene inquietos a millones de indocumentados.

Clima poco claro

A mediados de agosto Univision.com reportó que la reforma migratoria no se debatirá en 2009, sino en los primeros meses del año entrante. Pero ahora se menciona que la probable fecha de discusiones en el Congreso estaría muy cercana con el arranque de la campaña electoral de medio tiempo (mediados de marzo), situación que pone en aprietos el futuro de millones de indocumentados que temen ser detenidos, encarcelados y deportados de Estados Unidos.

Las alarmas se encendieron el martes cuando The Associated Press reportó que el líder demócrata del Senado, Harry Reid (Nevada), dijo que el Congreso no lograría cumplir con el plazo de fin de año para aprobar la reforma de salud, debate que se inició a comienzos de marzo y que ha estado postergando los debates de las reformas de las leyes de medio ambiente, energéticos e inmigración.

La agencia noticiosa indicó, además, que el aplazamiento del debate de la reforma de salud generará mayor incertidumbre teniendo en cuenta las campañas electorales de 2010, cuando los estadounidenses renueven un tercio del Congreso y un significativo número de gobernadores.

Pero la oficina de Reid respondió que el Senador no había dicho la afirmación publicada por AP y que sus comentarios habían sido tomados desde un contexto diferente. "El Senador Reid está comprometido con la aprobación del plan de reforma de salud y lo empujará para que se apruebe este año", dijo José Parra, vocero hispano del líder en el Senado.

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Antes de Noche Buena

A la pregunta si había una fecha probable para la votación y aprobación de la reforma de salud, Parra dijo que Reid "entregará antes de Navidad un proyecto de ley para que el Presidente (Barack Obama) lo ratifique y lo firme", y negó que debate del proyecto en cuestión se traslade para 2010 por falta de respaldo bipartidista.

Poco antes de las declaraciones de Parra, la oficina de Reid había emitió un comunicado modificando sus declaraciones. "Nuestro objetivo continúa siendo el mismo. Deseamos realizar la reforma de salud este año, y estamos cobrando un impulso sin precedentes para lograrlo. No existe ninguna razón por la cual no podamos tener un debate transparente y minucioso en el Senado y que podamos enviarle un proyecto de ley final al presidente para Navidad", apuntó el vocero Jim Manley.

A su vez, en la Casa Blanca, el portavoz Reid Cherlin intentó dar la mejor versión de los acontecimientos y declaró que "avanzamos con suficiente tiempo", según reporte de AP.

"La cámara votará sobre un proyecto de ley dentro de unos días, y tal como el senador Reid dijo, él comparte el compromiso de la Casa Blanca de aprobar una reforma de salud importante para Navidad y avanzará con rapidez una vez que el Senado reciba el informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso", explicó.

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Solo probabilidades

Pero nada garantiza que la fecha se cumpla.

El miércoles, un día después de las declaraciones y aclaraciones de Reid, AP emitió un análisis en el que indicó que las demoras no son algo bueno para los políticos que buscan impulsar leyes, y advirtió que la posibilidad de que el Congreso no finalice sus debates sobre la reforma de salud este año "es otra frustración para el presidente Obama y sus aliados".

Y agregó que una demora en este debate (de la reforma de salud) "pudiera crear nuevas incertidumbres y retrasar otras prioridades en la agenda nacional", entre ellas la reforma migratoria a causa del nerviosismo que ya comenzó a generar la elección de medio tiempo en noviembre de 2010.

Uno de esos temores fue la reciente derrota demócrata en las elecciones para gobernador en los estados de Nueva Jersey y Virginia, resultados que intranquilizaron a la Casa Blanca y la obligaron a distanciarse del fracaso del partido de Obama.

¿Están dadas las condiciones para que el Congreso apruebe una reforma migratoria que incluya una vía de legalización para los indocumentados? Comente aquí.

El dedo en la llaga

Los problemas de Obama no sólo provienen del ataque político de los republicanos. El miércoles, entre las aclaraciones de la oficina de Reid y las preocupaciones por los retrasos en la reforma migratoria, el legislador Luis Gutiérrez (demócrata de Illinois), acusó al presidente de deshumanizar a los inmigrantes sin papeles con su posición de impedirles beneficiarse de la reforma al sistema de salud, que se encuentra empantanada en el Congreso.

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El congresista, del estado del cual Obama era Senador, aseveró que la posición del mandatario es "absurda", y a la larga le costará más dinero a los contribuyentes cuando los inmigrantes indocumentados terminen en salas de emergencia.

La parte que se refiere a los inmigrantes sin estatus legal de permanencia en Estados Unidos aún está siendo tratada en momentos en que la Cámara de Representantes se prepara para someter el proyecto de ley a votación probablemente este sábado.

Postura delicada

En una entrevista en septiembre con el periodista Jorge Ramos, conductor del programa 'Al Punto' de Univision, Obama descartó que los indocumentados puedan beneficiarse con la reforma al sistema de salud que promueve y que envió al legislativo a comienzos de marzo.

"Quiero ser absolutamente claro: [el plan] no debe incluir a los trabajadores indocumentados", dijo Obama, y enfatizó que hay que ser ciudadano estadounidense o residente legal para tener acceso a los beneficios del programa.

Aunque Obama está al tanto de la falta de cobertura médica entre los inmigrantes hispanos en general, dijo que si los indocumentados quieren comprar un seguro privado, es un asunto entre ellos y su asegurador privado.

Pero semanas más tarde reportes de prensa indican que la Casa Blanca quiere prohibir que los indocumentados compren planes de atención médica en un nuevo intercambio de adquisición, incluso si lo hacen con su propio dinero.

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Gutiérrez y otros miembros del Grupo Hispano del Congreso dicen que eso es extralimitarse, y apuntó que el presidente "los llama ilegales (a los indocumentados, algo que según el legislador), los penaliza y los deshumaniza".

La estadía sin papeles o sin permiso de las autoridades es una falta de carácter civil y no un delito criminal en Estados Unidos, pese al intento del sector ultraconservador republicano y algunos demócratas.

Ya se sabía

La postergación del debate de la reforma migratoria se sabía con antelación. A mediados de agosto Univision.com reportó que la demora en la aprobación en el Congreso de la reforma de salud obligaría a postergar para 2010 el debate de la reforma migratoria y la legalización de millones de inmigrantes indocumentados.

Activistas que participan en reuniones con el Senador Charles Schumer (demócrata de Nueva York), quien preside el Subcomité de Inmigración del Comité Judicial del Senado, aseguraron que se redacta un borrador de un proyecto de legislación que está de acuerdo con lo planeado y que sería entregado en fecha, pero no contaban con los tropiezos que se topó la reforma de salud en las semanas posteriores.

Según dijo Clariza Martínez, Directora de Inmigración del Consejo Nacional de La Raza (NCLR, la organización hispana más grande de Estados Unidos), una de las prioridades en estas reuniones ha sido establecer que la legalización permita sacar de las sombras al mayor número de personas, pero que por el momento "no se han discutido detalles o parámetros específicos".

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La Casa Blanca confirmó que la Secretaria de Seguridad Nacional (DHS), Janet Napolitano -nombrada el 25 de junio por Obama para coordinar el diálogo entre el gobierno, la sociedad civil y el legislativo para definir los parámetros de una reforma migratoria-, ha sostenido reuniones en varios estados con actores del debate para "recoger impresiones" que serán dadas a conocer en breve.

Puntos pendientes

Mientras el Congreso resuelve el debate de la reforma de salud, dirigentes de más de 600 organizaciones nacionales que defienden los derechos de los inmigrantes y que participan en los debates para la elaboración de un proyecto de ley de reforma migratoria -y que se han reunido con Napolitano- continúan en campaña permanente para presionar al legislativo -por medio de una acción diaria de mensajes electrónicos a los congresistas- y resolver puntos que todavía no han sido resueltos en las conversaciones con Schumer.

Entre ellos, por ejemplo, el perfil del inmigrante indocumentado que calificaría para la legalizar su permanencia (una especie de reforma para santos) en Estados Unidos, las multas para abandonar el estado de ilegalidad y si los extranjeros sin papeles tendrán o no la obligación de salir del país antes de iniciar el proceso hacia la green card o tarjeta verde.

"Estamos trabajando con eso", reiteró Eliseo Medina, vicepresidente del Sindicato de Empleados y Servicios (SEIU), pero advirtió que todavía algunos senadores demócratas (entre 10 y 12) no apoyarían una reforma amplia que permita a millones de indocumentados legalizar sus permanencias.

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"Por eso estamos buscando el respaldo de senadores republicanos", para completar los 60 votos necesarios en el Senado.

En la Cámara de Representantes se requieren 218 votos de los 435 asientos existentes.

Punto de coincidencia

La reforma migratoria es incierta todavía, 10 meses y dos semanas después que Obama asumiera como el 44 Presidente de Estados Unidos. Pero hay un punto en el que todos los actores del debate, que comenzó el 25 de junio cuando el mandatario se reunió en la Casa Blanca con más de 600 activistas, abogados, religiosos, políticos y sindicalistas, están de acuerdo: que el proyecto debe incluir una vía de legalización.

Si no lo incluye, aseveró el mes pasado el Instituto Brookings de Washington en un informe, determinaría la expulsión de 12 millones de personas y eso sería un desastre humano, económico y diplomático.

El estudio recomendó elaborar una propuesta de reforma sobre la base del respeto de la ley en paralelo a una legalización a través de una serie de medidas que apunten a construir confianza.

"Incluso si se pudiera regresar a 12 millones de personas (el número de indocumentados en Estados Unidos), sería una elección catastrófica: enormemente costosa, diplomáticamente desastrosa y muy costosa en términos humanos", señaló el estudio, producto de un debate de diez meses entre 20 académicos, ex funcionarios y líderes sociales de diversas tendencias.

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Según cálculos de Brookings, un 70% de los inmigrantes indocumentados calificaría para recibir documentos.

Planes en curso

Mientras el Congreso resuelve qué hará con el debate de la reforma de salud, los esfuerzos por la reforma migratoria no se detienen.

Entre noviembre y enero serán radicados dos planes al legislativo, uno en la Cámara de Representantes y otro en el Senado, y ambos incluirán restricciones, sobre todo para aquellos indocumentados que han cometido delitos graves.

"Vamos caminando, pero no tan rápido como quisiéramos", dijo Medina. "El debate de la reforma de salud ha detenido muchísimo la elaboración del documento final y la entrega al Senado" (del proyecto de reforma migratoria), explicó.

"Pero creo que estamos en un punto de término y esto se pondrá bonito, el debate se calentará a principios del año que viene, en 2010. Todos coincidimos -los participantes en la redacción de la propuesta- que el periodo que tenemos es de enero a abril. No más de esa fecha".

En junio, Univision.com conoció que el plan de Schumer iba a ser presentado los primeros días de noviembre, pero por falta de apoyo republicano la propuesta fue postergada.

No se han dormido

"A partir de esa fecha hemos seguido discutiendo los contenidos de la propuesta", adelantó Medina. "Lo hemos ido construyendo de a poco, que no deje nada afuera. Y todos quienes estamos trabajando en esto coincidimos en que debe incluir una vía de legalización amplia y justa, en la importancia que sea integral".

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El dirigente agregó que en las próximas cinco o seis semanas el legislador Luis Gutiérrez (demócrata de Illinois) "entregará primero un plan de reforma migratoria a la Cámara de Representantes" y que será esa instancia la que primero inicie el debate.

"El plan es que Gutiérrez presente algo en unos 40 días a más tardar y (el Senador Charles) Schumer en enero. Para esa fecha ya habrá sido evacuada del Congreso la reforma de salud y tendremos el camino despejado", apuntó.

Plan del martes 13

El proyecto de Gutiérrez, denominado " plan del martes 13" (por la fecha en que fue anunciado), cuenta con el respaldo de un grupo integrado por al menos 2,500 representantes de sindicatos, iglesias y grupos de derechos civiles que defienden los derechos de los inmigrantes y piden al Congreso y a la Casa Blanca una vía de legalización inmediata para los 12 millones de indocumentados.

Gutiérrez entregó un "plan de principios" que, dijo, "servirá" para redactar una ley de reforma migratoria integral que reconozca el aporte de los inmigrantes a Estados Unidos, pero advirtió que de acuerdo con los lineamientos establecidos, los indocumentados que tengan antecedentes criminales o hayan cometido faltas graves no calificarán para obtener la residencia y luego la ciudadanía estadounidense.

"Si usted viene aquí a lastimar a nuestras comunidades, no vamos a apoyarlo", puntualizó el parlamentario.

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Incluye residencia

El plan de Schumer también impedirá que los indocumentados con antecedentes criminales legalicen su permanencia en Estados Unidos.

"Todos -los representantes de organizaciones que participan en la elaboración del proyecto- coinciden en la importancia que sea integral, amplio, generoso, pero con estrictas regulaciones", apuntó. "Algunas personas, si cometieron delitos graves, por ejemplo en contra de otras personas -violaciones, tráfico de drogas, asesinatos, entre otros- , será difícil que ellos puedan regularizar su estado migratorio en Estados Unidos".

"Pero se trata de un número pequeño", aseguró.

Otros temas que incluirá el plan de Schumer tiene que ver con modificaciones a los programas de visas para trabajadores temporales, dijo Medina.

En cuanto a los requisitos para alcanzar la legalización, el sindicalista anticipó que es "muy probable" que haya multas que deberán pagar los indocumentados que califiquen para la legalización, "pero estamos procurando que el monto de algunas penalidades sean justos. No queremos que los pagos sean exorbitantes, porque entonces estaríamos frenando la legalización de los indocumentados".

"Los costos deben ser razonables", subrayó.

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