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La reforma cobra forma

La reforma cobra forma

Mientras Hillary Clinton y John McCain avanzan en sus candidaturas, la reforma migratoria comienza a dibujarse.

Resultados del sondeo

Los senadores Hillary Clinton (demócrata de Nueva York) y John McCain (republicano de Arizona), encabezan las preferencias de los estadounidenses en el más reciente sondeo electoral a nivel nacional, reforzando sus aspiraciones a ser los candidatos a la Casa Blanca en las elecciones presidenciales de noviembre.

Y ambos contendientes favorecen un beneficio que acapara la atención de millones de extranjeros en Estados Unidos: respaldan la aprobación, por parte del Congreso, de una reforma migratoria amplia que incluya una vía de legalización para la mayoría de los 12 millones de indocumentados.

Según una encuesta de Los Angeles Times y Bloomberg News difundida la noche del miércoles, muestra a Clinton con una ventaja de nueve puntos (42 por ciento) sobre el más inmediato rival en su partido, el también senador Barack Obama, de Illinois (33 por ciento), y al ex senador John Edwards, (ex candidato vicepresidencial en las elecciones de 2004) en el tercer lugar con 11 por ciento de aceptación.

Por el lado republicano, McCain lidera las preferencias de su partido con 22 por ciento, seguido del ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee (18 por ciento), el ex gobernador de Massachussets, Mitt Romney (17 por ciento), y el ex alcalde de Nueva York Rudi Giuliani (12 por ciento).

Los realizadores de la muestra detallaron que el margen de error para los demócratas fue de tres puntos, en una encuesta conducida del 18 al 22 de enero entre 1,541 adultos. El margen de error para los republicanos fue de cinco puntos, borrando las diferencias entre los primeros tres candidatos.

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Reforma migratoria

Clinton y McCain apoyan una reforma migratoria que incluya una vía de legalización para la mayoría de los indocumentados que vivan en Estados Unidos.

Pero han advertido que para ello, quienes califiquen deberán cumplir requisitos, entre ellos hablar inglés, pagar multas y carecer de antecedentes criminales, entre otros.

Los dos senadores han batallado por diferentes caminos para lograr, sin resultados, que el Congreso apruebe una ley que saque de las sombras a los indocumentados, la mayoría de ellos provenientes de México y América Latina.

Y han prometido que seguirán trabajando por ese propósito si ganan, primero la nominación, y luego la elección de noviembre, cuando los estadounidenses elijan al sucesor de George W. Bush.

El Foro Univision

El 9 de septiembre de 2007, durante el primer foro presidencial en español organizado por Univision, en Miami, Florida, Clinton mencionó su apoyo a una reforma migratoria amplia, y puntualizó que de ser aprobada por el Congreso, ésta debe sustentarse en severas medidas de seguridad.

"Yo estoy en favor de mayor patrullaje y de mayor vigilancia en ambas fronteras" (con Canadá y México), dijo la ex primera dama. "Tenemos que asegurar nuestras fronteras", puntualizó.

Agregó que esto "es parte de la reforma exhaustiva de inmigración", y señaló que "de esta forma le podemos dar más apoyo a quienes vienen a nuestro país”.

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"Tenemos que trabajar de manera bipartidista y aprobar una reforma que incluya verificación, vigilancia y legalización (de inmigrantes indocumentados). Yo haré eso como presidenta de Estados Unidos", añadió.

La postura de McCain

Tres meses más tarde, el 9 de diciembre, durante el segundo foro presidencial en español -también organizado por Univision, en Miami-, McCain, quien en los últimos cinco años ha respaldado públicamente una reforma migratoria que incluya una vía de legalización amplia, reiteró que "tenemos que abordar este asunto con compasión y amor", pero fue enfático en que, de lograrse, "nadie puede adelantarse en la cola, nadie puede quebrantar la ley", en referencia al mecanismo que deberán seguir los indocumentados para alcanzar la residencia, que podría dilatar entre 11 y 15 años.

McCain no mencionó ese día en concreto si estaría dispuesto nuevamente a respaldar una reforma migratoria que le de la oportunidad a los indocumentados de conseguir la residencia permanente, pero su participación en proyectos bipartidistas demuestra ser el único de los cinco aspirantes republicanos que, de llegar a la Casa Blanca,  le pediría al Congreso que apruebe una ley amplia.

Pero advierte que se basará en un proceso regulado donde no todos los indocumentados alcanzarán la residencia permanente.

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Los otros cuatro precandidatos republicanos (Mitt Romney, Mike Huckabee, Ron Paul y Rudolph Giuliani) rechazan la posibilidad de legalizar los. En el ala demócrata, los contrincantes de Clinton (Barack Obama, John Edwards, Mike Gravel y Dennis Kucinich, son partidarios de la reforma migratoria.

Exigencias comunes

Puntos de coincidencia entre Clinton y McCain respecto a una reforma migratoria amplia tienen que ver con los requisitos de un proyecto que pueda debatir en Congreso en el caso que uno de ellos llegue a la Casa Blanca.

Por ejemplo, ambos están a favor de exigir que quienes califiquen para la residencia hablen inglés, paguen multas por la estadía indocumentada y derechos para pedir la tarjeta verde (green card), y que sus antecedentes sean verificados exhaustivamente por el departamento (ministerio) de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés).

También respaldan la verificación de empleo, un sistema ideado por el gobierno federal en respuesta a los ataques terroristas de 2001, y que tiene como fin terminar con la contratación de indocumentados en empresas estadounidenses.

Clinton y McCain no apoyan la idea de obligar a los indocumentados a salir de Estados Unidos para iniciar el proceso de legalización. Ambos insisten en el pago de multas y que el proceso se lleve a cabo dentro de Estados Unidos.

Rechazos similares

En cuanto al clima antiinmigrante y de odio que prevalece en el país contra los inmigrantes, principalmente indocumentados, Clinton y McCain fustigan estos sentimientos contrarios a los extranjeros.

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La senadora de Nueva York, por ejemplo, dijo que la existencia de "ciertas actitudes racistas y discriminatorias" son inaceptables, y lamentó la creación de un "sentimiento antihispano".

"Es un problema muy serio" apuntó. "Haré lo que más que pueda para combatirlo".

McCain también critica en duros términos este sentimiento que se riega por todos los estados de Estados Unidos, al punto que en un reciente debate televisivo en New Hampshire criticó a sus adversarios republicanos que favorecen la deportación de los 12 millones de indocumentados que viven en el país.

Promesa de Clinton

La semana pasada, Clinton concedió una entrevista a Univision Radio en el programa 'El Show de Piolín' y prometió a luchar "desde el primer día que llegue a la Casa Blanca" por una reforma migratoria que denominó "integral", es decir, que incluya mecanismos de seguridad para detener el tráfico ilegal, pero también una vía de legalización amplia para los indocumentados que carecen de antecedentes criminales.

La senadora aseguró que el trabajo por la reforma lo comenzará "desde el momento" de su posesión del cargo, y que en ese afán no descansará "hasta que corrijamos el sistema de inmigración" que se encuentra roto.

En una entrevista a la Agencia Española de Noticias (Efe), concedida dos días después, Clinton dijo que "seré una presidenta que escucha, que se preocupa y que lucha a favor de los latinoamericanos" en Estados Unidos.

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La trayectoria de McCain

McCain no ha hecho promesas públicas, pero en los últimos cinco años ha dejado su marca en el esfuerzo por aprobar una reforma migratoria amplia.

En 2003 respaldó el proyecto bipartidista AgJobs (junto con el senador Edward Kennedy (Massachussets) para conceder visas a trabajadores campesinos y permitir que después de un tiempo conseguir la residencia permanente con el respaldo de sus patronos.

Dos años más tarde, en 2005, respaldó otro proyecto bipartidista para reformar la ley de inmigración y otorgar una vía de legalización amplia a la mayoría de los indocumentados que viven en el país.

El plan, que segmentó a los indocumentados en tres grupos y a cada uno de ellos lo trató de manera diferente, sirvió de base para un proyecto que aprobó el Senado en mayo de 2006.

El último plan

Entre marzo y abril de 2007 McCain participó en las reuniones secretas entre negociadores demócratas, republicanos y la Casa Blanca para aprobar un borrador de reforma migratoria que luego que cancelado en junio por falta de apoyo bipartidista.

Dos días antes de las primarias en New Hampshire, que ganó McCain, el senador de Arizona fustigó comentarios en contra de la reforma expresados por sus adversarios políticos y dijo que el proyecto bipartidista que debatió el Senado en 2007 y que habría regularizado a los indocumentados, se trataba de un plan viable.

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Agregó que los indocumentados que no han cometido delitos deben ser regularizados a condición de que paguen una multa elevada.

Historia de fracasos

En los últimos dos años, la reforma migratoria ha sido congelada en dos ocasiones, el 3 de junio de 2006 y el 28 de junio de 2007, por falta de apoyo bipartidista.

El último proyecto fue redactado en secreto por negociadores demócratas, republicanos y de la Casa Blanca, e incluía una vía de legalización, un fuerte componente de seguridad nacional y multas de hasta $13,500 por indocumentado.

El proyecto se detuvo porque el Senado no consiguió los 60 votos (sobre 100) mínimos que requería para que se convirtiera en ley.

Habrá que seguir de cerca las primarias y conocer las posturas migratorias de los 10 precandidatos a la Casa Blanca.

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