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La Raza reiter'o su campaña de apoyo al Dream Act o Ley del Sueño

La Raza reiter'o su campaña de apoyo al Dream Act o Ley del Sueño

Por séptimo año consecutivo La Raza reitera campaña de apoyo a Ley del Sueño para estudiantes indocumenmtados.

Vía E-mail

La Raza y decenas de grupos pro inmigrantes llevan casi siete años insistiéndole al Congreso que apruebe la ley Dream Act, y la batalla continúa. Marie Nazareth González, una inmigrante que permaneció casi todo ese tiempo indocumentada, conoce el padecimiento de miles de jóvenes que, como ella, han vivido con miedo, casi abrazando el fantasma de la deportación y sin saber si el día de mañana despertarán en el país que los ha visto crecer.Son las vivencias como las de González las que nuevamente motivan al Consejo Nacional de La Raza (NCLR), la mayor organización hispana de Estados Unidos, a reiterar una campaña digital para que el Congreso retome el debate y detenga el aplazamiento de los sueños de miles de estudiantes indocumentados sobresalientes.

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Esta vez no son marchas, reuniones o concentraciones en puntos específicos... Son correos electrónicos con un texto breve titulado: "Un sueño aplazado..." Y agrega que cada año miles de excelentes estudiantes, con un futuro prometedor y la disposición de alcanzar grandes sueños, ven frustradas sus esperanzas porque su condición migratoria no les permite escalar dentro de la sociedad estadounidense.

Indicó que entre ellos hay estudiantes talentosos, dedicados y futuros líderes que esperan la oportunidad de devolverle a Estados Unidos lo que el país ha hecho por ellos.

"Sus historias demuestran que el sistema migratorio está roto y hay que reformarlo", añadió.  "Urge que el liderazgo del Congreso vote sobre este tema".

El caso González

Marie Nazareth González fue nombrada por la Revista Latina como la mujer más importante de 2004 por su excelencia en estudio y porque se atrevió a dar la cara para defender a miles de estudiantes indocumentados que viven en Estados Unidos.

Ella y su familia emigraron a Estados Unidos en 1991 procedentes de Costa Rica. Un abogado les garantizó que sus visas duraban 10 años y se establecieron en Jefferson City, Missouri. Trece años más tarde, una llamada anónima al servicio de inmigración generó un escándalo político y les abrieron un proceso para deportarlos porque estaban indocumentados.

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La pesadilla comenzó "en junio de 2003", contó González, de 24 años, única hija del matrimonio. "Mi padre, Marvin, era el encargado de abrir el correo del gobernador del estado, Bob Holden. Una persona hizo una llamada a las autoridades. En las primeras investigaciones no descubrieron nada, pero en una segunda revisión averiguaron que nuestras visas estaban expiradas. Nos dijeron que éramos indocumentados y mi padre fue despedido del trabajo", explicó.

A partir de entonces la familia se puso en campaña para quedarse en el país. "Yo vine aquí cuando tenía cinco años", observó Marie González. "Estados Unidos lo es todo para mí, es mi cultura. Cuando llegamos y a mis padres unos abogados les dijeron que todo estaba en regla, hicimos lo que teníamos que hacer, involucrarnos, ayudar, ser parte de la comunidad", puntualizó.

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Corazones partidos

El proceso de expulsión  de los padres de González incluyó audiencias judiciales que Marie calificó de "humillantes", porque "a uno lo tratan como si fuera una basura", recordó. Al término de ellas, un juez de inmigración fijó el 5 de junio de 2005 como fecha de salida.

"Usamos todas las avenidas legales para ganar, pero el servicio de inmigración emitió la orden final. Nos mandaron una carta en la cual decían que podíamos pedir 30 días adicionales, y mis padres lo hicieron. El juez fijo entonces el 5 de julio. Para ese día tenemos que salir", agregó.

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Pero Marie no se dio por vencida. Batalló y consiguió que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) le diera una visa temporal y se quedó para terminar con sus estudios, pero sus padres fueron expulsados.

"Ese día mi corazón se partió y el de mis padres también", recuerda, todavía con la voz entrecortada. "El sentimiento es terrible", acotó.

Reforma migratoria

Como la historia de González La Raza ha recopilado cientos, miles en todo el país. Y son esos llantos lo que motiva reiterar la campaña por la Ley del Sueño (Dream Act).

En otra parte del comunicado enviado por E-mail, la organización dice que la coalición United We Dream (Unidos por el Sueño) dedicará esta semana a llamar la atención de los legisladores sobre la necesidad de debatir y aprobar la reforma migratoria, y dentro de ella insertar la Ley del Sueño o Dream Act.

"El Dream Act y la reforma migratoria permitirá que miles de jóvenes tengan la oportunidad de contribuir plenamente en la sociedad norteamericana", puntualizó la campaña.

El NCLR mencionó que el Dream Act beneficiará cada año a unos 65 mil estudiantes menores de edad sobresalientes que se gradúan de las escuelas estadounidenses y ven frustradas sus esperanzas de ir a la universidad.

La campaña invita a quienes respaldan el proyecto a que registren su código postal para enviar mensajes de apoyo al Congreso federal en Washington DC.

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Vía a la residencia

De ser aprobado el proyecto, ya sea insertado en la reforma migratoria o por separado, concederá a los estudiantes sin papeles que ingresaron siendo niños a Estados Unidos en compañía de sus padres, una residencia temporal y, al término de sus estudios universitarios, podrían solicitar la residencia permanente al servicio de inmigración.

La Ley del Sueño fue presentada por primera vez en el Congreso en 2003.

En resumen, permite que estudiantes inmigrantes indocumentados que fueron criados en Estados Unidos y se graduaron de secundarias estadounidenses tengan la oportunidad de realizar sus estudios superiores y tener un camino hacia la ciudadanía.

Miles frustrados

Desde ese año "más de 450 mil de los mejores estudiantes en este país se han graduado de la secundaria con ninguna esperanza de realizar sus estudios superiores", advirtió La Raza.

"No podemos dejar que este talento continúe siendo malgastado. Ahora es la hora para que el Congreso la apruebe y permita que el tremendo potencial que estos estudiantes tienen pueda ser aprovechado por nuestras comunidades y nuestro país", enfatizó la entidad.

Los favorecidos por el Dream Act ganarían la residencia sólo si obtienen un título universitario, y si durante el paso por la universidad mantienen el mismo nivel de calificaciones obtenido durante la secundaria.

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En 2007 fracasaron al menos tres intentos -sólo en el Senado- por aprobar el proyecto.

Además de La Raza, la iniciativa es respaldada por The American Federation of Labor-Congress of Industrial Organizations (AFL-CIO), el sindicato más grande del país, así como por decenas de entidades que defienden los derechos de los inmigrantes.

Otros detalles

El Dream Act permitiría que unos 65 mil estudiantes indocumentados graduados cada año de secundaria ajusten su estatus a residente legal condicionado por seis años.

Además:

  • La visa de residencia temporal se otorgaría sólo si el alumno ingresó a Estados Unidos antes de los 16 años.
  • El alumno favorecido tiene que haber vivido en Estados Unidos durante los cinco años anteriores a la aprobación de la ley.
  • El estudiante tiene que poseer buen carácter moral, demostrar buen comportamiento y no tener antecedentes criminales.
  • Los estudiantes beneficiados ganarán la residencia legal definitiva si durante los 6 años con residencia temporal obtienen un título universitario, y si durante el paso por la universidad mantienen el mismo nivel de calificaciones obtenido durante la secundaria.
  • También deberán servir por lo menos dos años en las fuerzas armadas o realizar cerca de 1,000 horas de trabajo voluntario en programas aprobados por el departamento (ministerio) de Seguridad Nacional (DHS).


Sistema roto

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La Raza dijo que la reiteración de la campaña es una oportunidad para reflexionar sobre las dificultades que enfrentan los estudiantes, las familias y las comunidades de todo el país a causa de nuestro disfuncional sistema de inmigración".

"A menos de que el Congreso haga algo, la puerta de la educación superior se cerrará en la cara de otra generación de estudiantes brillantes y talentosos", dijo Janet Murguía, presidenta del NCLR.

"Nuestras leyes de inmigración son las culpables de esta situación donde nadie sale ganado, y éstas se deben arreglar", reiteró.

Esperando viajar

González contó además que sus años como indocumentada estarían a punto de llegar a su fin. "Me casé en noviembre del año pasado con un ciudadano estadounidense. Ahora estoy esperando mis papeles para poder viajar, abrazar a mis padres y casarme por la Iglesia, en Costa Rica".

Agregó que recientemente su esposo viajó a Costa Rica para conocer a su familia, "porque yo no puedo salir todavía, por la ley del castigo".

La ley mencionada por González fue aprobada por el Congreso en 1996 y determina que si un extranjero permanece indocumentado más de 180 días en Estados Unidos, debe permanecer fuera 3 años, y si la permanencia sin papeles supera el año, el castigo aumenta a 10 años.

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"Por eso estamos esperando que concluya el trámite y termine esta larga espera. Quiero abrazar a mis padres, sobre todo a mi papá, que ha estado enfermo", dijo.

Futuro incierto

Sobre las posibilidades de que el Congreso apruebe la Dream Act, González dijo que eran similares a las de hace siete años y que no está claro si lo harán o no.

"Lo difícil es el clima político. A veces el congresista quiere, pero la gente que vota por él no quiere que la ley sea aprobada. En un año electoral eso es importante a considerar", matizó.

"Pero pienso que sí. Es probable que sea incluido, siempre y cuando el Congreso debata la reforma migratoria", añadió.

Hasta ahora sólo la Cámara de Representantes cuenta con un proyecto demócrata entregado el 15 de diciembre que incluye una vía de legalización amplia y añade el Dream Act. El Senado espera una propuesta bipartidista probablemente para marzo o abril.

La oficina del líder del Senado, Harry Reid, dijo a Univision.com que por ahora no hay una fecha de debate contemplada en la agenda.

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