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Dudan de la reforma migratoria

Dudan de la reforma migratoria

Tres días después de que el Senado cancelara el debate de la reforma, disminuye la esperanza hispana.

Temen aumento de redadas

Tres días después de que el Senado estadounidense cancelara el debate de la reforma migratoria, organizaciones hispanas que luchan por los derechos de los inmigrantes aseguraron que sus esperanzas por una ley amplia "son escasas", y que el nivel de confianza en el Congreso está por los suelos.

Las fechas claves de la reforma

"Es posible que sea reanudado el debate, pero se trata de una posibilidad remota", dijo a Univision Online Tirso Moreno, director de la Asociación de Trabajadores de Florida Central. "Nada ni nadie lo puede dar por hecho".

Preocupado por lo que definió como "endurecimiento" de la política migratoria del gobierno de Washington, Moreno agregó que la suspensión del debate "hace notar todavía más" la presión de las autoridades en contra de la inmigración, y dijo temer por un aumento de redadas y deportaciones del departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés).

"En estos momentos hay mucha presión en contra de los inmigrantes", aseveró el dirigente. "Los gobiernos locales están ordenando a sus policías que hagan labores del departamento de inmigración en las comunidades y nuestros temores van en aumento".

Moreno dijo además que "ya se agotaron las posibilidades de obtener una licencia para manejar, para conseguir un mínimo de posibilidades de movernos y trabajar por nuestras familias. Por eso era importante la reforma migratoria, pero ahora nadie puede garantizar nada".

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"Algún día tendrá que haber una reforma, pero no se puede garantizar que sea este año", subrayó. "Mientras eso ocurra, nosotros seguiremos trabajando hasta lograr que el Congreso apruebe un proyecto que permita legalizar a los millones de indocumentados que viven en este país".

Los puntos flacos de la reforma

Almuerzo Clave

Para Saúl Solórzano, director del Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN), en Washington, las posibilidades están cifradas en un almuerzo de trabajo que el presidente George W. Bush y los senadores (republicanos) sostendrán el martes.

"Ahí veremos la reacción de ellos (los senadores) y sabremos si apoyan o no continuar con el debate y, sobre todo, aprobar una ley amplia", añadió.

El dirigente detalló que en lo personal "me parece que si, que continuará el debate", que es "probable que esté más claro" a partir del martes, "pero hay que tener presente que sin el apoyo de ambos partidos (demócratas y republicanos) no hay nada, ni reforma ni nada".

Solórzano dijo además que por ahora "no está claro quiénes apoyan la reforma migratoria amplia", y advirtió que en la Cámara de Representantes el panorama es todavía más incierto que en el Senado.

Al referirse a la posibilidad de que el debate se reanude a partir del martes, el directivo dijo que "sería una decisión sabia", pero aclaró que al hacerlo "deben modificarse temas que quedaron en suspenso", entre ellos la reunificación familiar, multas, salidas del país, el sistema de puntos y visas.

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"Y las fechas de la legalización son algo tremendamente importante", dijo. "El proyecto menciona una vía de legalización, pero indica que ésta sería activada una vez se cumplan los capítulos que corresponden a la seguridad, cuando se certifique que la seguridad nacional está garantizada".

"Pero nadie ha explicado quién lo certificará y cuándo, y en qué momento entonces dará comienzo la legalización y quiénes calificarán. Eso es uno de los temas más importantes de la reforma", puntualizó.

La Raza está enojada

El Consejo Nacional de La Raza (NCLR, por sus siglas en inglés), la principal organización hispana de Estados Unidos, reiteró su indignación con el Senado por no haber votado el jueves pasado a favor de una gestión para detener las enmiendas a la reforma y aprobar el proyecto elaborado por negociadores demócratas, republicanos y de la Casa Blanca.

"Es absolutamente inaceptable que el Senado no aborde el tema de una reforma de inmigración integral", sostuvo Janet Murguía, presidenta de La Raza. "El país exige y se merece que se encuentre una solución a nuestro fallido sistema de inmigración, y resulta impensable que el senado no proceda con el debate".

Murguía indicó que a pesar de que el proyecto de ley tripartita detenido en el Senado debe mejorarse, "éste ofrece una gran esperanza" para millones de inmigrantes indocumentados.

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"Nuestra oportunidad para mejorar este proyecto de ley y promulgar la mejor reforma posible depende del Senado de Estados Unidos, el cual no debe abdicar su deber en el pueblo estadounidense", añadió.

La Raza dijo que no claudicará en su exigencia por una reforma migratoria amplia y justa, y que su lucha se basa en el ejemplo y el valor de millones de inmigrantes que, en el pasado reciente, han sabido sortear miles de dificultades y contribuir al engrandecimiento de Estados Unidos.

"Nosotros compartimos su deseo y nos sentimos inspirados por su determinación. Su ejemplo nos motiva a continuar insistiendo para que el Senado apruebe la mejor reforma de inmigración posible lo antes posible", concluyó Murguía.

Bush: debate será revivido

El presidente George W. Bush dijo el lunes en Sofia, Bulgaria, que el debate del proyecto de reforma migratoria tripartita suspendido el jueves 7 de junio en el Senado será revivido a partir del martes 12.

"Creo que podemos lograrla" (La reforma migratoria), dijo Bush, y reconoció que el proyecto ha tenido serios problemas en el Congreso. "Nos veremos en la firma de la ley", aseguró el mandatario.

Las declaraciones reflejaron una vez más la determinación de Bush por conseguir la aprobación legislativa de un proyecto de ley que entre sus capítulos ofrece a millones de inmigrantes ilegales una posibilidad de obtener la residencia y luego la ciudadanía.

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El plan favorecería a todos los indocumentados que viven en Estados Unidos desde antes del 1 de enero de 2007, quienes recibirían primero una visa Z de residencia temporal tras el pago de una primera multa de $1,000.

El documento les permitiría en un plazo de tres años salir hacia sus países de origen, donde tendrían que llevar a cabo un trámite consular para obtener una residencia permanente tras el pago de una multa de $4,000.

Quienes alcancen la residencia no podrán pedir a padres y hermanos. El plan limita la reunificación familiar a cónyuges e hijos menores de edad solteros, punto que es criticado por la mayoría de organizaciones nacionales que defienden los derechos de los inmigrantes.

No está muerta

En la víspera, la Casa Blanca estimó que la reforma migratoria estancada en el Senado no estaba muerta, y llamó a los legisladores republicanos y demócratas a intentar salvar el controvertido proyecto.

La reforma, apoyada por Bush y que tiende a regularizar a la mayoría de los 12 millones de indocumentados que viven en el país.

El portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, estimó el domingo que el texto, al que algunos republicanos le atribuyen el carácter de amnistía para los clandestinos, podría aprobarse si el Congreso se diera un poco más de tiempo.

"Un día o dos de debates podrían resolver todo esto", dijo Snow a la cadena de televisión CBS.

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El funcionario insistió en que el texto ya había obtenido importantes apoyos en el Congreso y llamó al líder de la mayoría demócrata en el Senado, Richard Reid, a reintroducir el proyecto de ley y habilitar un debate completo.

"Momento muy difícil"

Para Eliseo Medina, vicepresidente del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU), en Washington, el estancamiento del debate migratorio en el Senado causó una "gran preocupación" en el sector laboral estadounidense.

"Estamos un en un momento muy difícil", dijo. Agregó que el mensaje que envió el jueves de la semana pasada el líder del Senado, Harry Reid (demócrata de Nevada), respecto a la cantidad de enmiendas sobre la mesa del pleno "fue un mensaje muy claro de que debemos ponernos muy serios".

Según Medina, los republicanos están tratando de someter a debate "toda una serie de enmiendas malas" que limitarán la vía de legalización propuesta por la comisión tripartita en mayo.

"Si la aprueban de esa manera no servirá y no solucionará el problema de la inmigración en Estados Unidos", dijo.

Lo que está en juego

Añadió que el punto de la discusión es "tener muy en claro si queremos una reforma, ponernos serios y tomar decisiones: reanudar el debate ahora y pensar en el futuro de los 12 millones de personas que claman una oportunidad".

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En cuanto a la posibilidad de que el debate sea reanudado el martes después de un almuerzo de trabajo entre el presidente Bush y senadores republicanos, en Washington, Medina dijo tener "fe" en el encuentro, pero fundamentó su esperanza en la "presión" que ejerzan las organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes.

"Si seguimos empujando, claro que habrá reforma migratoria, pero si no presionamos no tendremos nada".

La Cámara Baja se alista

Respecto al debate que se espera en la Cámara de Representantes, el dirigente detalló que "hemos tenido muchas pláticas" con representantes de ambos partidos "y han afirmado que no serán cautivos de lo que diga el Senado".

"Ellos seguirán adelante con sus propios recursos. Nos han dicho que están comprometidos a seguir adelante con un proyecto propio y que lo debatirán una vez finalice el Senado".

"Tengo los dedos cruzados y fe de que saldremos adelante de todo esto", dijo Medina.

La Cámara Baja del Congreso tiene en sus manos al menos dos planes de reforma migratoria. Uno de ellos, patrocinado por los legisladores Luis Gutiérrez (demócrata de Illinois) y Jeff Flake (republicano de Arizona), incluye una vía de legalización para indocumentados que se encuentran en Estados Unidos desde antes del 1 de junio de 2006.

La propuesta está en manos del Comité Judicial de la Cámara de Representantes.

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Camino cuesta arriba

De acuerdo con lo señalado por la oficina de Reid la semana pasada después de la segunda votación, para que el debate sea reanudado debe existir primero un acuerdo entre los líderes de ambas bancadas dispuestos a continuar las discusiones en torno al proyecto.

El acuerdo incluiría, entre otros, normas que regulen el debate y tiempo de duración máxima del mismo.

Entre las normas los demócratas quieren que se regule un máximo de enmiendas al proyecto con el propósito de evitar estrechar el camino hacia la legalización de los indocumentados.

Los republicanos han presionado para que el debate concluya una ves sean discutidas y votadas todas las enmiendas que sometan los senadores.

La oficina de Reid dijo el jueves que hasta ese día había unas 50 enmiendas al proyecto y que la mayoría de ellas habían sido patrocinadas por republicanos y estaban dirigidas a estrechar o eliminar la vía de legalización.

Se espera que tras el almuerzo del martes entre Bush y los senadores sea anunciado un acuerdo preliminar para reanudar el debate.

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