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Deportaciones obligan a madres de familia a asumir responsablidades extras

Deportaciones obligan a madres de familia a asumir responsablidades extras

Esposas de detenidos y deportados hispanos son las más afectadas por las redadas del servicio de inmigración.

Veinte años casados

DALLAS - Las esposas de los detenidos y deportados hispanos son las más afectadas por las redadas migratorias, que las han convertido en el sostén económico del hogar, situación que la mayoría enfrenta por primera vez.

Una de ellas es Guadalupe Bueno, de 38 años y originaria de Coahuila (México). Desde hace poco más de dos semanas, vela por sus tres hijos tras la deportación de su marido, con quien lleva 20 años de matrimonio.

Desde entonces le ha dado la cara a la realidad: la de no estar con el padre de sus hijos, pero también afrontar la responsabilidad de trabajar y de llevar el pan en la pequeña casa que la pareja compró no hace muchos años cuando llegaron a Texas con la intención de labrarse un futuro mejor.

"Siempre hemos sido felices, hemos sido una familia estable y nunca hemos estado separados. Estamos unidos en un mismo espíritu, pero lo necesitamos (a su esposo), lo necesito demasiado. La casa no es igual sin él", aseguró Bueno.

"Estamos sufriendo las consecuencias nada más por querer progresar y creo que eso no es justo", agregó.

Reforma migratoria

Pero Bueno, al igual que miles de mujeres que se han convertido en madres solas a causa de las deportaciones, tiene una esperanza a la que se aferra: una reforma migratoria que logre acercarla a su marido y volver a tener a su familia unida.

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En esa misión, que para algunos ya se ha convertido en una suerte de "última salida", se encuentra el congresista Luis Gutiérrez (demócrata de Illinois), que desde hace varios días realiza una gira por varias ciudades del país a favor de una reforma migratoria.

"Familias Unidas", la campaña que lidera Gutiérrez, hace un llamado para que el presidente Barack Obama y el Congreso empiecen a discutir leyes que favorezcan a los 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.

Separación forzada

"Todos los días hay un padre que está siendo separado de sus hijos, al igual que un abuelo o hermanos. La destrucción de nuestras familias es algo que debemos de terminar ahora", comentó Gutiérrez a su paso por Dallas, el fin de semana.

El representante por Illinois se reunirá esta semana con Obama para entregarle los miles de testimonios escritos y orales de hijos, esposas y madres que han sido separados de sus seres queridos y que ha recogido en su recorrido por varios estados.

Uno de esos testimonios es el de María Torres, de San Luis Potosí (México) y madre de tres niñas, quien hace un mes se despidió de su esposo quien iba a trabajar en una obra de construcción como lo había estado haciendo por años.

¿Cree usted que este tipo de campañas ayude a reanudar el debate migratorio en el Congreso? ¿O cree que no es necesario y que el Congreso debería de una vez por todas retomar el debate de la reforma amplia? Comente aquí.

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Malas noticias

Al caer la tarde, un compañero de trabajo le dio a Torres la mala noticia de que a su esposo lo habían deportado tras una redada de Inmigración en el trabajo. Ahora él está en México.

"No sabemos qué hacer, si irnos para México o quedarnos aquí.

Nosotros dependemos económicamente de mi esposo y yo no trabajo. Y si me regreso a México, qué voy a hacer, mis hijas son nacidas aquí y las costumbres son diferentes allá", señaló Torres, quien por el momento sobrevive gracias a la caridad de los amigos.

"Las niñas preguntan mucho por mi esposo y él también está indeciso en regresarse porque inmigración ya tiene sus antecedentes y si lo vuelven a agarrar lo mantendrán preso por varios meses", agregó.

Años por la borda

María Guido también tiene tres hijos y todos, incluido ella, han nacido en Corsicana (Texas). Sin embargo, cuando se encontraba a punto de regularizar la situación migratoria de su esposo, nacido en México pero criado en Texas, no pudo evitar su deportación.

"Incluso yo le dije al juez que irnos a México con mi esposo nos iba a afectar, pero al juez no le importó. Me dijo que si tanto lo quería, que lo siguiera, que nos fuéramos para México", sostuvo Guido, de 29 años.

De acuerdo con las leyes actuales, el esposo de Guido podría intentar el trámite de su residencia dentro de 10 años porque cuando entró de niño al país con sus padres, lo hizo por la frontera de forma ilegal.

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Lo último que le queda a Guido es que el Gobierno apruebe una amnistía para su esposo y para los demás que están en su situación.

Ciudadanos de EU

Pero no sólo las esposas son las que enfrentan el drama de sacar adelante solas a sus familias, también hay madres que a pesar de encontrarse en el país de forma legal, no tienen cómo regularizar la situación de sus hijos.

Sara Velásquez es ciudadana naturalizada estadounidense y lucha desde hace 14 años para que a su hijo le otorguen la residencia. Pero su hijo fue detenido por un delito menor y fue deportado. En el transcurso ha intentando cruzar la frontera varias veces pero siempre ha sido detenido.

"Lo acusan de criminal por cruzar la frontera, pero él no es criminal. Me han separado prácticamente de mi hijo desde hace años, pero él no es criminal, sólo está tratando de estar junto a mí", aseguró.

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