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Crece convocatoria a marcha por la reforma migratoria en Washington DC

Crece convocatoria a marcha por la reforma migratoria en Washington DC

Primero fueron los activistas de organizaciones nacionales quienes convocaron a una marcha para el 21 de marzo...

Silencio oficioso

Primero fueron los activistas de organizaciones nacionales quienes convocaron a una marcha para el 21 de marzo, al término del informe sobre el Estado de la Unión que el Presidente Barack Obama leyó en el Congreso. Después lo hicieron abogados y religiosos, y ahora lo hace el congresista Luis Gutiérrez (demócrata de Illinois), quien lidera un proyecto en la Cámara de Representantes que, de ser aprobado, daría residencia a millones de indocumentados que carecen de antecedentes criminales.

Gutiérrez y otros 70 congresistas -todos ellos demócratas- enviaron al Congreso el 15 de diciembre del año pasado un proyecto de reforma migratoria que por ahora no ha contado con el respaldo republicano y tampoco tiene fijada una posible fecha de debate.

El plan recomienda otorgar la residencia temporal a indocumentados sin antecedentes criminales, que hablen inglés, paguen impuestos y cancelen una multa. Seis años más tarde de recibir el documento, podrán pedir la residencia permanente (green card) y cinco años después la ciudadanía estadounidense.

Pero el Congreso se mantiene en silencio respecto al tema. Por ese motivo la marcha, para presionarlo conjuntamente con la Casa Blanca de Obama, que durante el primer año de mandato no fue capaz de cumplir una promesa de campaña: promover un debate y contar con una reforma migratoria generosa, amplia, comprensiva, de acuerdo con los calificativos lanzados para la conquista del voto hispano.

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Por qué la marcha

Gutiérrez explicó a un periodista de la Agencia Francesa de Noticias (AFP) que la marcha del 21 de marco fue convocada para reactivar el debate en la capital estadounidense.

"El propósito es que vengan el 21 de marzo, y vamos a ser decenas de miles de personas", señaló el legislador. "Tienen un mes: actúen, que el pueblo está cansado", advirtió Gutiérrez, en referencia al gobierno de Obama.

La semana pasada, la Campaña por la Reforma Migratoria PRO America reforzó el llamado de convocatoria con mensajes de teléfono para llegar al mayor número de hispanos e invitarlos a Washington DC el 21, el mismo día que en el hemisferio norte inicia la primavera, y en el sur el otoño 2010.

¿Qué opina de la marcha por la reforma migratoria del 21 de marzo en Washington DC? Comente aquí.

"Ahora es cuando"

En un anuncio publicado en su página de internet advierte que "el movimiento antiinmigrante nos ha discriminado, insultado y generado odio en contra nuestra". Y agrega: "Se aproxima una nueva batalla en el Congreso por la reforma migratoria y esta vez, todos tenemos que luchar. Sí, todos, tú y tu familia también".

Luego explica cómo participar en esta nueva campaña: "Con tu celular envía el mensaje de texto 'justicia' al número 69866 y te avisaremos lo que debes hacer". Al término de la convocatoria, reitera una frase que se viene repitiendo desde el año pasado: "Si no es ahora, cuándo".

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Pero las cosas no pintan bien en el Congreso. De los 57 asientos demócratas en el Senado, entre 10 y 12 integrantes no respaldan una vía de legalización para indocumentados porque, en sus distritos electorales, los electores piensan diferente, más afín con el planteamiento antiinmigrante que exige al gobierno federal mayor seguridad en las fronteras y freno al cruce indocumentado.

Panorama idéntico

En la Cámara de Representes el panorama es similar, teniendo en cuenta que el primer martes de noviembre se celebrarán elecciones para renovar parte del Congreso, comicios durante los cuales los demócratas intentarán mantener el control del legislativos y los republicanos recuperarlos tras las derrotas de 2006 y 2008.

Mientras los políticos mueven sus piezas en el complejo tablero de ajedrez, entre 10,8 y 11,6 millones de indocumentados y sus familias cruzan los dedos por una oportunidad de legalización, escondidos la mayor parte del tiempo posible, con miedo, evitando al máximo ser arrestados y deportados por unidades del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

Una de esas piezas es el proyecto de reforma migratoria que redactan los senadores Charles Schumer (demócrata de Nueva York) y Graham Lindsey (republicano de Carolina del Sur), quienes lo presentarán siempre y cuando existan garantías de aprobación para evitar un fracaso y ver perjudicados a sus partidos en los comicios de noviembre.

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Detalles del plan

El plan bipartidista se basa en un fuerte componente de seguridad y al igual que el de Gutiérrez, incluye una vía de legalización para indocumentados que carecen de antecedentes criminales.

El Partido Republicano no ha dicho si respaldará esta iniciativa y el Partido Demócrata no ha garantizado el número de apoyos necesarios para su aprobación, esto s, 60 asientos en el Senado y 218 en la Cámara de Representantes.

Entre 2006 y 2007 el Congreso fracasó en dos ocasiones con planes similares. La negativa legislativa desencadenó una ola antiinmigrante que se resume en la aparición de más de 1,500 iniciativas de ley en estados y municipalidades para expulsar a los millones de indocumentados.

De ellas, más de 140 fueron aprobadas pero muchas fueron suspendidas por jueces federales, quienes consideraron que la ejecución de la ley federal de inmigración sólo corresponde al gobierno federal.

Futuro poco claro

Analistas consultados por Univision.com aseguraron que en caso de fallar el debate migratorio 2010, el futuro de los millones de indocumentados en el país se verá más complicado y la amenaza de redadas y deportaciones aumentará.

El Congreso se encuentra, desde principios de marzo del año pasado enfrascado en el debate de la reforma de salud. En la agenda de discusiones le siguen las reformas sobre energía, educación y medio ambiente, entre otros, por lo que nada garantiza que el debate de la reforma migratoria se lleve a cabo.

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Tanto Gutiérrez como activistas nacionales por los derechos de los indocumentados reiteraron que la marcha del 21 de marzo se organizó para empujar el debate y presionar al Congreso y la Casa Blanca, y que si no lo consiguen en esa fecha, seguirán actuando con una estrategia similar.

En noviembre de 2008 Obama ganó la Casa Blanca con el respaldo de la mayoría de los 10 millones de votos hispanos registrados. En los comicios de este año, con o sin reforma migratoria, los hispanos nuevamente, como en 2008, decidirán el nuevo equilibro en el Congreso de Estados Unidos.

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