publicidad

Cencelaron autodeportaciones

Cencelaron autodeportaciones

El servicio de inmigración concluyó y canceló el programa de autodeportaciones. Se espera que aumenten las redadas en EU.

Confirman fracaso

WASHINGTON - La Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (ICE), dependencia encargada de ejecutar redadas y deportar inmigrantes de Estados Unidos, concluyó este viernes el cuestionado programa de autodeportaciones.

The Associated Press reportó que Jim Hayes, director en funciones del ICE, confirmó la cancelación del programa.

"El resultado no ha sido bueno", dijo el funcionario. "Sinceramente, creo que esto demuestra que el único método que funciona es hacer que la ley se cumpla".

Hayes agregó que otras tácticas han resultado más efectivas. La agencia ha rastreado a los llamados "prófugos de inmigración" tocando a las puertas de sus casas, frecuentemente de madrugada.

"Espero que esto no vaya a darles más poder ni refuerce más sus medidas" (represivas), dijo el jueves Lisa Ramírez, abogada especializada en casos de inmigración.

Magros resultados

En los 17 días de vigencia del plan, ocho inmigrantes indocumentados con orden de deportación final -de los 550 mil estimados por el ICE- acudieron a una de las cinco oficinas de la agencia para planificar el regreso a sus países de origen.

El plan de autodeportación -activado de forma experimental el 5 de agosto- operó en Santa Ana y San Diego (California); Phoenix (Arizona); Charlotte (Carolina del Norte), y Chicago (Illinois).

De acuerdo con el reglamento del programa, sólo pudieron entregarse a las autoridades inmigratorias inmigrantes indocumentados con una orden de expulsión emitida por un juez de inmigración que no hayan cometido delitos.

publicidad

Los elegibles no serían arrestados y tendrían hasta 90 días para planificar con las autoridades la salida del territorio estadounidense hacia sus países de origen.

Cadenas de televisión y periódicos hispanos dijeron que el programa no generó los resultados esperados.

Plagado de críticas

El programa de autodeportaciones (Scheduled Departured) causó desde su anuncio severas críticas de grupos defensores de los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos, líderes religiosos y laborales, organizaciones de defensa de los derechos civiles y abogados, quienes urgieron a la Casa Blanca cancelar el plan y declarar una moratoria de las redadas hasta que el Congreso apruebe una reforma migratoria que incluya la legalización de los millones de indocumentados.

En Washington, el abogado José Pertierra, coordinador del Chat de Inmigración de Univision.com, dijo el día en que el programa fue anunciado que se trataba de un "engañabobos".

El letrado refirió que no veía "ningún tipo de beneficio" para la gente, y agregó que el mayor riesgo era que quienes se entregaran a las autoridades "serían obligados a firmar un documento en el que renunciaban a pedir beneficios de cualquier reforma migratoria que apruebe el Congreso en el futuro".

Otro riesgo señalado por Pertierra era la 'ley del castigo'. "Se activaba una vez que el extranjero indocumentado pusiera un pie fuera de Estados Unidos”.

publicidad

"Si la administración (del presidente George W. Bush) quería enfocarse en el tema migratorio, no tenía que concentrarse en boberías como este plan, sino en la reforma migratoria y la legalización de los 12 millones de indocumentados", añadió, y dijo que sólo se trató de un programa "publicitario".

Risas en Arizona

Jennifer Allen, directora de Border Action Network- una organización defensora de los derechos de los inmigrantes con sede en Tucson, Arizona-, comentó que le dio risa cuando escuchó hablar del programa (de autodeportaciones) por primera vez.

"Siento que su 'tasa de éxito' habla por sí misma", dijo Allen.

Agregó que el escaso resultado del programa federal "habla sobre su utilidad y relevancia".

El programa del ICE muestra una falta de comprensión de la complejidad y realidad de la inmigración, agregó Allen.

No tenía garantías

Cinco días después de haber entrado en vigor el programa de autodeportaciones, el presidente de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA), Charles Kuck, denunció que la oferta del gobierno no ofrecía "garantías a los inmigrantes".

Según dijo Kuck a la Agencia Española de Noticias (Efe), este "absurdo plan" no ofrece verdaderos incentivos a los inmigrantes, y "el Gobierno sólo les pide que tomen la decisión de irse, pero sin garantías".

publicidad

Frank Sharry, director ejecutivo del grupo America's Voice, dijo el mismo día en que el gobierno anunció el plan, que no se trataba de una “propuesta seria” y que más bien le recuerda un episodio del programa cómico "Saturday Night Live".

"La idea de que millones de personas van a tocar la puerta del gobierno y pedir ser deportados es pura fantasía", denunció. "Esta no es una solución; es una deportación masiva barata, y sencillamente no va a funcionar".

"Vil engaño"

Para la American Fraternity, un grupo pro inmigrantes de Miami, Florida, el programa piloto de autodeportación se trató de un "vil engaño".

"Esta estratagema no es más que un intento vil de engañar a más de medio millón de personas que tienen una orden de deportación y a quienes por su ignorancia en materia legal pueden aceptar de buena fe ser deportados", dijo la organización en un comunicado.

Alfonso Oviedo y Nora Sándigo, presidente y directora ejecutiva de la American Fraternity, advirtieron que el programa puso en peligro a las personas que se sometieron al mismo.

Detalles del plan

Según el reglamento de la "Operación Salida Programada", los inmigrantes indocumentados con orden de deportación pero que no tenían historial delictivo y no suponían una amenaza para la seguridad nacional o las comunidades en las que viven, podían disfrutar de un periodo de gracia de hasta 90 días antes de partir de Estados Unidos.

publicidad

Al presentarse de forma voluntaria, los extranjeros evitaban el riesgo de ir a la cárcel y, en algunos casos, podían dejar el país acompañados de familiares.

José Lagos, director de la Unidad Hondureña de Miami, anticipó a Univision.com que el programa no iba a ser "exitoso", y agregó que "esto no fue lo que nosotros le propusimos al DHS. Están mintiendo. Nosotros pedimos una moratoria a las deportaciones hasta que el Congreso apruebe la reforma migratoria".

En qué consistía

El ICE explicó que los extranjeros que pudieran pagar su propia expulsión "tendrían la flexibilidad de hacer sus propios planes de viaje".

Agregó que los ciudadanos estadounidenses o extranjeros con una situación inmigratoria legal no podían ser expulsados de Estados Unidos por el ICE.

El DHS mantiene su postura de ubicar, arrestar y expulsar del país a unos 550 mil inmigrantes con orden de deportación final, y que para ello cuenta con al menos 90 equipos especiales de agentes federales.

Otros 14 equipos entrarán en funcionamiento antes que finalice septiembre, dijo la agencia.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad