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Bush en aprietos por migración

Bush en aprietos por migración

El presidente de EU prefiere dar un paso al costado y no opinar sobre lo que dicen los republicanos de los indocumentados.

Los que saben son otros

El tono que emplean los candidatos republicanos a la Casa Blanca puso en aprietos al presidente George W.Bush cuando los periodistas le preguntaron qué opinaba sobre la postura que han asumido los contendientes de su partido frente al tema de los indocumentados.

El mandatario rechazó comentar sobre el asunto, faltando menos de un mes para el inicio del proceso de elecciones primarias, reportó un cable de la Agencia Mexicana de Noticias, Notimex.

Durante una rueda de prensa el martes, Bush señaló que aún cuando ha hecho comentarios políticos en el pasado, dejará de ser un "experto en jefe" y evitará hablar del proceso electoral hacia los comicios de noviembre de 2008.

"Es difícil de creer a un mes de las elecciones en Iowa y se va a poner intenso. Son experiencias intensas para ambas partes. Es la primera ocasión en mucho tiempo que ambos partidos no tienen un nominado claro y será interesante observar", apuntó.

Guerra de palabras

Durante un debate celebrado la semana pasada en Florida, los precandidatos a la nominación republicana Rudolf Giuliani y Mitt Romney sostuvieron un enfrentamiento sobre la postura que ambos mantienen sobre el tema.

El propósito de ambos, además, fue mostrar sus posiciones frente al electorado y ratificar posiciones sobre qué harán con los 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.

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A diferencia de siete de los ocho precandidatos, en los últimos dos años Bush respaldó públicamente un proyecto de reforma migratoria que incluía una vía de legalización para los indocumentados, pero con la condición que ésta se activara una vez selladas las fronteras al tráfico de indocumentados.

Bush, al igual que el senador John McCain (republicano de Arizona), presionó al Congreso para que aprobara un plan que permitiera sacar de las sombras a los 12 millones de ilegales que viven en el país, pero a principios de año McCain dio un paso al costado, bajó el perfil sobre el tema y dejó que otros batallaran por un proyecto que apenas duró cinco semanas en el Senado.

Historia del debate

En los últimos tres años la reforma migratoria ha sufrido dos importantes derrotas en el Congreso estadounidense.

El primer fracaso ocurrió el 3 de junio de 2006, cuando el entonces liderazgo republicano canceló el nombramiento del Comité de Conferencia que debía armonizar dos leyes aprobadas, una por la Cámara de Representantes -el 16 de diciembre de 2005- y otra por el Senado -el 25 de mayo de 2006-.

El primer proyecto, patrocinado por los republicanos, proponía, entre otras medidas, criminalizar la estadía indocumentada, acelerar las deportaciones y un fuerte componente de seguridad nacional para poner fin a la inmigración indocumentada.

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Propuesta bipartidista

El segundo proyecto, que contó con respaldo bipartidista, entre otras recomendaciones incluyó una vía de legalización para la mayoría de los 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos y que no tuvieran antecedentes criminales.

Los republicanos argumentaron que este plan no era congruente con la política de seguridad del gobierno federal y optaron por cancelar el debate.

Un mes después, ambas cámaras del Congreso aprobaron la ley del muro y dos meses más tarde los republicanos perdieron en control de ambas cámaras del Congreso.

El segundo debate

A mediados de mayo una comisión tripartita integrada por representantes demócratas, republicanos y de la Casa Blanca anunciaron la elaboración de una nueva propuesta de reforma migratoria que incluía, entre otras recomendaciones, una compleja vía de legalización para indocumentados que se encontraban en Estados Unidos desde el 1 de enero de 2007 y carecieran de antecedentes criminales.

El Senado inició el debate el 21 de mayo, pero el 7 de junio el liderazgo demócrata canceló la iniciativa bajo el argumento que los republicanos no estaban dispuestos a fijar un número limitado de enmiendas y que ninguna de ellas anulara la vía de legalización.

Una semana después, el día 14, los líderes de ambos partidos en la Cámara Alta acordaron reanudar el debate, pero el día 28 la propuesta tripartita sucumbió ante la falta de apoyo de ambos partidos.

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El plan tripartita, basado también en un fuerte componente de seguridad nacional para poner fin al tráfico ilegal por la frontera, recomendaba una vía de legalización a cambio de, primero, una residencia temporal de tres años, verificación de identidad, una multa de $13,500 por persona y un trámite consular en el país de origen para recibir la residencia permanente.

Leyes locales

El fracaso de ambos debates originó que gobiernos estatales -bajo el argumento de que el gobierno federal no hace mucho por controlar la inmigración ilegal- lancen sus propias iniciativas para solucionar el problema.

En los últimos dos años más de 1,400 proyectos de ley antiinmigrantes han sido discutidos en varios estados.

Un estudio ventilado en agosto en la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales celebrado en Boston, Massachussets, precisó que desde 2005 se han aprobado unas 180 leyes.

No, no, no y no

En resumen, las ordenanzas prohíben a los propietarios alquilar casas y negocios a indocumentados, y otorgan poderes extraordinarios a policías locales para ejercer funciones como agentes de inmigración.

Autorizar a las policías municipales y estatales para que su personal ejerza funciones como agentes de inmigración es un plan ideado por el departamento de Justicia tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

La ley de inmigración de 1996 permite que el servicio de inmigración llegue a acuerdos con autoridades estatales y locales para que la policía realice este tipo de funciones. El entonces secretario de Justicia, John Ashcroft, explicó en 2003 que el plan formaba parte de la lucha antiterrorista dirigida por el gobierno de Washington.

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Cuestión de votos

Poco después del fracaso del debate de la reforma migratoria en el Senado el analista Sergio Bendixen dijo a Univision.com que la decisión del legislativo impactará en el voto latino durante las elecciones presidenciales de noviembre de 2008, "pero todavía es muy pronto para saber cómo y cuanto".

"Debemos esperar un tiempo más todavía para poderlo medir. Mientras tanto, quien tenga la oportunidad de hacerse ciudadano que lo haga, porque el próximo año todos los votos contarán", agregó.

Datos de la oficina del Censo de Estados Unidos revelan que los hispanos representan el 14 por ciento de la población y entre el 6 por ciento y el 7 por ciento del electorado.

"No es suficiente"

"Es una cifra interesante", acotó Bendixen, "pero no suficiente. Todavía no tenemos el número de votos necesarios" como para impactar a la clase política y determinar el curso de una elección.

Respecto a las causas que incidieron en la decisión del Senado para rechazar el debate sobre la reforma migratoria, Bendixen señaló que, simplemente, se trató de una cuestión de cifras.

"Aquí (en Estados Unidos) hay 25 millones de votos antiinmigrantes y 10 millones de votos que favorecen una reforma migratoria amplia y comprensiva. Los senadores se inclinaron por el mayor número de votos".

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