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Barack Obama se reunirá con senadores que redactan la reforma migratoria

Barack Obama se reunirá con senadores que redactan la reforma migratoria

Cuando la marcha del 21 calienta motores, La Casa Blanca anuncia reunión entre Obama y senadores que redactan la reforma.

Paso estratégico

WASHINGTON - Cuando cientos de organizaciones nacionales afinan la estrategia de apoyo y defensa de una reforma migratoria amplia con vía de legalización y presionar al gobierno y al Congreso por el inicio de un debate postergado en los últimos cinco años, la Casa Blanca anunció el viernes un encuentro entre el presidente Barack Obama y los senadores que redactan una propuesta que podría ser entregada en el curso de las próximas semanas. La reunión se celebrará este lunes.

Nicholas Shapiro, vocero de la Casa Blanca, dijo que Obama se reunirá con los senadores Charles Schumer (demócrata de Nueva York) y Lindsey Graham (republicano de Carolina del Sur), quienes trabajan en la redacción de una propuesta que incluiría una vía de legalización para millones de indocumentados, según un reporte de The Associated Press.

El presidente "está ansioso por escuchar más sobre los esfuerzos (de los senadores) para redactar una iniciativa bipartidista", confirmó Shapiro.

Schumer preside el Comité de Inmigración del poderoso Comité Judicial del Senado y viene trabajando en el tema desde mediados del año pasado.

En agosto, se había anticipado que el legislador presentaría una propuesta de reforma migratoria comprensiva los primeros días de septiembre, pero el paso fue cancelado por falta de respaldo bipartidista. Números clave

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Para que el Congreso apruebe una reforma migratoria se necesitan 60 votos en el Senado y 218 en la Cámara de Representantes. Si bien los demócratas cuentan con 57 asientos, más el respaldo de los dos puestos independientes, entre 10 y 12 congresistas del partido de Obama no apoyan un plan que incluya una vía de legalización de indocumentados, postura que ha frenado los debates en los últimos cuatro años.Durante la campaña presidencial 2008, el entonces candidato Obama prometió que trataría el tema de la reforma migratoria en los primeros 100 días de su mandato, promesa que luego ajustó al primer año de ejercicio administrativo. Sin embargo, el debate se ha visto truncado debido a varios factores: la crisis económica, las guerras en Irak y Afganistán y la demora en la aprobación de la reforma de salud, debate que arrancó el 5 de marzo de 2009.

¿Debería el Presidente Barack Obama presionar al Congreso para que comience de inmediato el debate de la reforma migratoria? Comente aquí.

Panorama gris

Pero la aprobación de éste tampoco garantiza el comienzo del debate migratorio, porque otros temas siguen ocupando los primeros lugares en las prioridades de la Casa Blanca, a saber la reforma energética, medio ambiente, educación y  combustibles, entre otros.

The Associated Press escribió que la inmigración ha ocupado un lugar secundario en la agenda de Obama, en comparación con la economía y la reforma de salud, desde hace más de un año, cuando asumió el cargo.

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La población de inmigrantes indocumentados -estimados por el gobierno en 10.8 millones y en 11.6 por el Hispanic Pew Center- y las organizaciones que reclaman y defienden sus derechos y una vía de legalización, han expresado decepción por el retraso del debate en el curso de 2009 y se organizan para una marcha el 21 de marzo en Washington DC, el primer paso de un serie de protestas y presiones a la Casa Blanca y al Congreso.

El movimiento retoma las multitudinarias manifestaciones de la primavera de 2006, cuando cientos de miles de inmigrantes salieron a las calles en las principales ciudades de alta concentración hispana, entre ellas Los Ángeles, Phoenix, Chicago y Nueva York, para pedirle al Congreso que aprobara una reforma migratoria amplia que incluyera una vía hacia la legalización para indocumentados que llevan tiempo en el país y pagan impuestos.

El esfuerzo, que evocó el movimiento por los derechos civiles que lideró el reverendo Martin Luther King en l década de los años sesenta, no prosperó y en el país de desató una ola antiinmigrante acompañada de redadas y un fuerte incremento de deportaciones de extranjeros sin autorización para permanecer en el país.

La estadía indocumentada es una falta de carácter civil no criminal.

Nerviosos en Washington

La reunión de Obama con Schumer y Graham, prevista para este lunes, coincide con actos y una conferencia anunciada por organizaciones que apoyan la reforma migratoria, en donde tienen previsto presionar al gobierno y al legislativo para que aceleren el debate.

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Asimismo, más de 800 organizaciones y grupos nacionales continúan adelante con los preparativos de la marcha del 21 de marzo, en Washington DC, donde piensan reunir a unas 100 mil personas, el primero de varias otras movilizaciones de respaldo a la legalización de indocumentados.

Shapiro apuntó que "el compromiso del presidente para arreglar nuestro descompuesto sistema de inmigración sigue firme".

El plan migratorio que redactan Schumer y Graham es similar a un proyecto que el congresista Luis Gutiérrez entregó el 15 de diciembre pasado a la Cámara de Representantes, anticipó a Univision.com Eliseo Medina, vicepresidente del Sindicato Internacional de Empleados y Servicios (SEIU), quien ha participado en reuniones de trabajo con el equipo senatorial que redacta el documento.

Vía de legalización

El plan de Gutiérrez, basado en un fuerte componente de seguridad nacional, incluye un vía de legalización para indocumentados que se encuentran en Estados Unidos, pagan impuestos, hablan inglés y carecen de antecedentes criminales, además de cancelar una multa de entre $500 y $1000.

Los beneficiarios optarían por una visa de residencia temporal y entre cinco a seis años más tarde podrán gestionar la residencia permanente.

A partir de la fecha de recepción del segundo documento, deberán esperar cinco años para iniciar el trámite de ciudadanía o naturalización.

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Guerra declarada

Opositores a la reforma migratoria, entre los que se cuenta a los sectores ultraconservador republicano y conservador demócrata (cuyos legisladores son electos en distritos electorales donde los votantes rechazan la legalización de indocumentados) han advertido que también saldrán a las calles, donde presionarán al Congreso y a la Administración para que detenga el debate.

Mientras, ambos frentes mantienen una cerrada batalla de envío de mensajes a ambas cámaras del Congreso. En el debate de 2006, los antiinmigrantes saturaron las plantas telefónicas con exigencias para que los legisladores no aprobaran la reforma migratoria. Esta vez, advierten las organizaciones a favor del proyecto, serán ellos quienes reviertan el panorama con el uso no sólo de teléfonos tradicionales, sino también con mensajes de texto, correos electrónicos y marchas como las que organizan para el 21 de marzo.

Apuntan además que el voto hispano, estimado en 10 millones, de los que casi 7 millones votaron por Obama en noviembre de 2008, será clave en la decisión de la Casa Blanca y el Congreso para continuar o detener el debate de la reforma migratoria.

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