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52 niños solos tras redada

52 niños solos tras redada

Grupos comunitarios asisten a 52 niños estadounidenses que quedaron desamparados tras arresto de sus padres.

La más grande de todas

CHICAGO – Cincuenta y dos niños hijos de inmigrantes indocumentados que fueron detenidos durante una redada del servicio de inmigración en el estado de Iowa, permanecen desamparados a la espera que sus progenitores sean liberados y poder viajar a sus países de origen, reportó el lunes la Agencia Mexicana de Noticias (Notimex).

La redada de llevó a cabo el 12 de mayo en un frigorífico de la planta Agriprocessors Inc., ubicado en la localidad de Postville, al noroeste de Des Moines, donde fueron arrestados 390 trabajadores bajo cargos de robo de identidad y no tener permiso de las autoridades para trabajar en Estados Unidos.

Según la agencia noticiosa, los pequeños siguen viviendo de la caridad de organizaciones comunitarias que colaboran con las familias afectadas.

La mayoría de los arrestados por agentes federales del departamento de Seguridad Nacional (DHS) son originarios de México y Guatemala.

Las primeras versiones de la redada dieron cuenta que al menos 600 trabajadores habían sido apresados por las autoridades.

Matt, Matt M. Dummermuth, fiscal federal del Distrito Norte de Iowa, indicó sin embargo que "ésta (el operativo) es la mayor operación de esta clase jamás realizada en este estado" y agregó que, además de los efectivos del ICE, también participaron otros agentes del orden público federales, estatales y locales.

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No escucharon advertencias

Una semana antes de los arrestos la comunidad latina de Waterloo, localidad situada al oeste de Des Moines, había advertido la presencia de un fuerte contingente de agentes federales, quienes habían construido una especie de "centro de mando" en un lugar para exposiciones agrícolas.

Las advertencias no impidieron la redada y el arresto de los 390 trabajadores.

Voluntarios encabezados por Julie Santos, comisionada de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) en el Medio Oeste de Estados Unidos, realizan una colecta de ropa y alimentos en Chicago para ayudar a los 52 niños separados de sus progenitores.

Santos comentó a medios de prensa que de 72 pequeños que originalmente quedaron desamparados, se logró documentar a 20 y enviarlos a México y Guatemala, donde familiares los recibieron y se hicieron cargo de ellos.

Pero advirtió que quedan 52 niños, todos ciudadanos estadounidenses.

En busca de la libertad

LULAC dijo que a todos ellos les están preparando documentos para poder liberar a sus padres, pero que 23 aún no cuentan con el preciado documento para poder viajar fuera de Estados Unidos.

Santos también explicó que fue decisión de los padres enviar a sus hijos a sus países de origen antes de que el Estado los tome en custodia, y otros esperan salir de la cárcel para viajar juntos.

Desde que ocurrió la redada, las familias de los detenidos son asistidos en la iglesia católica Santa Brígida del pequeño poblado de Postville, que tiene unos 2,300 habitantes, en su mayoría hispanos.

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De acuerdo con Santos, muchos de los padres arrestados durante la redada están cumpliendo una sentencia de cinco meses en prisión. Después de ese tiempo, serán presentados ante un juez de inmigración, quien decidirá si permanecen en Estados Unidos o son deportados.

Algunos de los 390 detenidos el 12 de mayo fueron liberados por tener niños pequeños bajo su cuidado, pero portan un brazalete de rastreo, no pueden trabajar y permanecen a la espera de ser citados ante una Corte de Inmigración.

"Pagando el precio"

A finales de octubre de año pasado el Consejo Nacional de La Rza (NCLR, el mayor grupo hispano de Estados Unidos) y The Urban Institute publicaron un detallado informe en el que revelaron que más de 500 niños víctimas de redadas en Colorado, Nebraska y Massachussets entre 2005 y 2006 "padecen trastornos mentales serios, condiciones de pobreza y desarraigo familiar", y culpó al Congreso por estos daños que calificó de "irreparables".

El documento subrayó que los niños afectados por las redadas del servicio de inmigración "no son inmigrantes, sino ciudadanos estadounidenses con plenos derechos", y advirtió que otros tres millones podrían correr la misma suerte en corto plazo.

La denuncia, plasmada en el informe titulado Pagando el Precio: El Impacto de las Redadas de Inmigración Sobre los Niños en Estados Unidos, reveló los horrores que han vivido familias víctimas de leyes antiinmigrantes, donde los grandes damnificados son los más pequeños de la sociedad.

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La Raza dijo que el error cometido por el Congreso causó daño a los niños tras el fracaso del debate de la reforma migratoria, y resaltó la incapacidad del organismo legislativo de lograr una solución al problema que plantean 12 millones de inmigrantes sin papeles en el país.

Los más afectados

De acuerdo con el informe, las redadas del servicio de inmigración ejecutadas entre 2006 y 2007 han causado serios daños a unos 500 niños estadounidenses, y otros 3 millones, hijos de inmigrantes indocumentados, corren la misma suerte, además de violar los derechos de trabajadores con ciudadanía de Estados Unidos.

El estudio mostró además el drama humano detrás de cada detención y se centró en los menores porque, dijo La Raza, "la sociedad debe velar por ellos, especialmente cuando son ciudadanos estadounidenses y Estados Unidos es su hogar".

"Los niños afectados por las detenciones merecen toda la atención de la sociedad, sobre todo su estabilidad emocional, financiera y afectiva", dice el documento.

A largo plazo

En Pagando el Precio: El Impacto de las Redadas de Inmigración Sobre los Niños en Estados Unidos, también se reportó que muchos padres fueron deportados pocos días después de su detención, y que las familias hicieron arreglos para intentar que el padre regresara a Estados Unidos.

Otros padres fueron detenidos durante meses y sólo los liberaron después de pagar una fianza (en algunos casos de $10 mil o más). Pero no todos fueron liberados antes de proceder a su deportación.

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Durante la época en que estos padres fueron detenidos, sus hijos y otros miembros de la familia reconocieron importantes dificultades, incluida la dificultad para hacer frente a las consecuencias económicas y el estrés psicológico causado por la detención.

Las dificultades han aumentado con el tiempo, ya que las familias de escasos ahorros y fondos, y que vivían del trabajo diario, ya agotaron las reservas.

Escondidos y con miedo

La Raza y el Urban Institute también apuntaron que algunas organizaciones consiguieron fondos para asistir a familias durante uno o dos meses, pero los arrestos generalmente duraron dos a tres meses, y en algunos casos los trabajadores padres de familia permanecieron arrestados cinco o seis meses.

Otros fueron puestos en libertad, pero esperaron hasta que el último de los detenidos compareciera ante un juez para liberarlos, tiempo durante el cual no pudieron trabajar.

El aumento de las difíciles condiciones de vida entre las familias se extendieron, se agravaron y las redes familiares necesitaron más recursos, porque adquirieron cada vez más y más responsabilidades para cuidar de los niños de padres detenidos.

Después de la detención o desaparición de sus padres, los niños han experimentado sentimientos de abandono y mostraron síntomas de traumas emocionales, coacción psicológica y problemas de salud mental.

Petición Barack Obama

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LULAC también entregó el lunes una carta en la oficina del senador por Illinois y candidato presidencial demócrata, Barack Obama, para pedir su apoyo a la colecta de ayuda a los niños cuyos padres fueron arrestados en la redada de Iowa, así como una moratoria a redadas y deportaciones.

Se estima que más de 175 familias en Postville, incluyendo unos 500 niños y adolescentes, perdieron en la redada a su sostén económico, en muchos casos a los dos padres.

En la redada participaron más de 500 agentes federales y locales y cursaron 697 órdenes de arresto.

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