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Rebélate contra el ADN

Rebélate contra el ADN

¿Crees que no puedes hacer nada por tu salud porque todo está en tu ADN? Puedes hacer mucho con cambios saludables en tu estilo de vida.

Practicar ejercicio de manera regular e ingerir alimentos saludables suele modificar el aspecto y estado físico e incluso mejorar el ánimo, pero ahora acaba de saberse que la transformación del estilo de vida también puede afectar más profundamente a la persona, llegando incluso a su ADN o código genético.Así lo asegura un trabajo que dirigió el urólogo Dean Ornish, del Instituto de Investigación en Medicina Preventiva en Sausalito, California, EU.Se realizó un estudio con 30 hombres con cáncer de próstata de bajo riesgo que se opusieron al tratamiento médico convencional y, durante 90 días, siguieron una dieta rica en frutas, vegetales, cereales integrales y productos de la soja, realizaron ejercicio moderado como caminatas diarias de media hora y dedicaron una hora diaria a métodos de control del estrés como la meditación.Cambios a los genes Las biopsias de la glándula prostática de estos pacientes analizadas en la investigación fueron comparadas con una cantidad similar de biopsias obtenidas de otros varones que no realizaron ningún cambio en su estilo de vida.A los tres meses, la actividad de los genes que previenen enfermedades aumentó y la cantidad de genes que promueven dolencias como los cánceres de próstata y de mama, se redujo, según el estudio californiano.Día tras día se informa sobre distintos avances en la identificación de infinidad de genes o grupos de genes, que favorecen o impiden la aparición o progreso de todo tipo de enfermedades, desde el cáncer, el Alzheimer o el Parkinson, hasta la ansiedad, la esquizofrenia o el colesterol elevado.Así, la influencia de los genes en la calidad y la duración de la vida de las personas se va confirmando continuamente. No obstante, hasta ahora había escasas evidencias científicas del proceso inverso: es decir del impacto positivo del modo de vida de un ser humano sobre sus genes, una estructura biológica tradicionalmente considerada como algo muy estable.

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El reciente hallazgo de Ornish y su equipo, puede ser un nuevo estímulo para impulsar a aquellas personas reacias a cambiar de costumbres y seguir las recomendaciones de su médico, a que adopten un estilo de vida más saludable, siguiendo recomendaciones como las siguientes:• Relájate a concienciaPara aliviar el estrés, tiéndete boca arriba, con los brazos a lo largo del cuerpo o sobre el pecho, o siéntate en una silla cómoda. Cierra los ojos y respira hondo varias veces. Relaja los pies, concentrando tu mente en ellos, intentando sentirlos. Ve subiendo por tu cuerpo, parte por parte, haciendo mismo con tus tobillos, piernas, muslos, nalgas, estómago, espalda y hombros. Sigue con tus manos, brazos, mandíbulas, mejillas, ojos, frente y cuero cabelludo. Cuando te sientas relajado, permanece 5 minutos así.• Elimina tus toxinasPara que tu cuerpo elimine sus desechos y se depure, combate el estreñimiento con una dieta rica en fibra y procura efectuar una evacuación diaria. Beber unos 2,5 litros diarios de agua facilita la eliminación a través de los riñones, mediante la orina. Mantén una buena higiene de la piel, con jabones suaves, fricciones y cepillados después de la ducha para tonificarla, para facilitar la eliminación de toxinas y sudor a través del tejido epidérmico.• Llénate de oxígenoLa respiración aporta el oxígeno necesario para que nuestras células vivan y se regeneren. Una forma correcta de respiración es la abdominal, en la que el aire se envía al abdomen, el diafragma desciende al coger aire (inspirar), la barriga se hincha y la base de los pulmones de llena de aire. Algunos expertos aconsejan hacer 3 veces al día al aire libre respiraciones nasales y profundas, a razón de 16 respiraciones por minuto, inspirando a fondo, y expulsando el aire (espirando) al máximo, para revitalizar y desintoxicar el cuerpo.

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