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En el periodismo tendrás frente a ti un péndulo en constante movimiento que marca, según la ocasión y la persona, grandes virtudes o terribles defectos.

Rafael Correa: Candil de la Calle

Rafael Correa: Candil de la Calle

"El buen juez por su casa empieza” y Rafael Correa, de acuerdo a diversos analistas se ha convertido en el candil de la calle y la oscuridad de su casa.

En el periodismo tendrás frente a ti un péndulo en constante movimiento...
En el periodismo tendrás frente a ti un péndulo en constante movimiento que marca, según la ocasión y la persona, grandes virtudes o terribles defectos.

Por Raúl Peimbert

Los procesos políticos que viven diversos países de América Latina, han terminado por colocar a la libertad de expresión, información y prensa contra las cuerdas de un cuadrilátero en el que no existe árbitro sino solo jueces parcializados y obligados por el poder ejecutivo a inclinar la balanza en favor del totalitarismo.

Pero en lo particular, uno de estos casos llama mi atención por la doble moral que implica. Tiene que ver con lo que está sucediendo en Ecuador en donde su Presidente Rafael Correa pretendió aparecer a nivel internacional como garante y protector de la libre expresión de las ideas y en su propio país como el gran censor de los medios de comunicación.

En Junio del año pasado el gobierno ecuatoriano brindó asilo político en su embajada de Londres a Julián Assange, el creador de la página de internet WikiLeaks, para librarlo del pedido de extradición que el gobierno de Suecia y de Estados Unidos mantienen contra él luego de revelarse documentos secretos filtrados a través de su popular medio en Internet. 

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Y más recientemente, el Presidente Correa volvió a los titulares, al ofrecer esta vez el respaldo de su gobierno a Edward Snowden, ex trabajador de una empresa contratista quien revelara la operación de espionaje masivo realizado por la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos. Aunque después de sostener pláticas con el Vicepresidente de los Estados Unidos Joseph Biden, Correa modificó su planteamiento, es claro que el Presidente ecuatoriano busca salidas para uno de los hombres mas buscados en el mundo. 

Hasta aquí debo reconocer el valor temerario, tal vez protagónico de Correa y su gobierno para enfrentarse, tarde o temprano, a las consecuencias políticas de su decisión. No tengo muchas dudas de que, en algún momento, la administración del Presidente Barack Obama y otras podrían pasarle factura a pesar de la comunicación que ya se ha establecido entre ellos.

Sin embargo, reza el refrán popular, que “el buen juez por su casa empieza” y Rafael Correa, de acuerdo a diversos analistas se ha convertido en el candil de la calle y la oscuridad de su casa.

Organizaciones periodísticas de América Latina consideran que la aprobación de la ley orgánica de comunicaciones en ese país representa la estocada final a la libertad de información en Ecuador.

La nueva ley impulsada por el Presidente y aprobada por la Asamblea General de Diputados, desconoce los estándares mínimos que, para garantizar el derecho fundamental a la libertad de expresión, se encuentran consagrados en la Constitución ecuatoriana y en infinidad de tratados internacionales.

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En diversos editoriales como el publicado recientemente por el grupo Andiarios se destaca que entre las novedades de esta ley, queda tipificado como delito el “linchamiento mediático”, ordena también la creación de una Superintendencia de Información y Comunicación como órgano de control y se da forma al llamado Consejo de Regulación de Medios, que intervendrá en asuntos como el acceso a la información, contenidos y franjas horarias.

Esta ley, aprobada apenas el pasado 14 de junio, ya empezó a cobrar victimas, razón por la cual la Sociedad Interamericana de Prensa ha sido enfática en señalar que el régimen de Correa hace con la libertad de expresión en Ecuador lo mismo que hacían las dictaduras sudamericanas de los 70 y 80.

Rafael Correa no niega la cruz de su parroquia y siendo parte de esa “hermandad” política promovida por el fallecido Ex Presidente Hugo Chávez, trata de establecer los mismos mecanismos de control gubernamental contra los medios de comunicación que dicen lo que el gobernante no quiere escuchar. Así sucedió en Cuba, así sucedió en Venezuela y así sucede ya en Ecuador.

Twitter @raulpeimbert

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