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Ni débito, ni crédito: ¡Prepagado!

Ni débito, ni crédito: ¡Prepagado!

Las tarjetas prepagadas están ganando espacio ya que son más fáciles de obtener y permiten pagar como el resto.

Más sencillas de conseguir

No todo es crédito o débito. Otro tipo de tarjetas, las prepagadas, están ganando espacio en el mercado debido a que son más fáciles de obtener y se pueden utilizar en la mayoría de comercios que admiten tarjetas tradicionales.

Las tarjetas prepago más conocidas hasta ahora son las de regalo, muchas veces asociadas a una tienda en concreto. Su funcionamiento es sencillo: alguien compra una tarjeta con una cantidad de dinero asignada y la regala a otra persona, que la irá "gastando" en ese comercio.

Pero además de las de regalo, se están popularizando tarjetas prepago que no están asociadas a un comercio, sino a un banco, y que básicamente se pueden utilizar en todos aquellos lugares que acepten tarjetas de débito y crédito tipo MasterCard o Visa.

Las ventajas de las tarjetas prepago son varias: no requieren una cuenta bancaria asociada, no se necesita ser aprobado ni tampoco tener historial de crédito, explica Mercedes García, vicepresidente de crédito al consumidor de MasterCard.

Es decir, obtener una tarjeta prepago es más sencillo que conseguir una tarjeta de débito o crédito, porque no hay una cuenta de banco asociada. "Es menos formal", explica García.

Esa relación menos formal con una institución financiera supone que la tarjeta prepago no te da acceso a una libreta de cheques o a otros servicios bancarios. De todas formas, siempre que uno se identifique al activar la tarjeta, se puede tener acceso a la información de la tarjeta y sus movimientos a través de Internet.

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La  identificación personal también es necesaria si se quiere que la tarjeta sea recargable. En este caso, se puede incluso hacer depósito directo del sueldo en la tarjeta o pagar automáticamente servicios públicos como la electricidad o el gas con los fondos de la tarjeta.

Más seguro que el cash

Otra de las ventajas de este producto es que evita tener que llevar dinero en efectivo a quienes no suelen utilizar tarjeta de crédito o débito. Además, si la tarjeta está identificada, los fondos están asegurados en caso de pérdida o robo, como en cualquier otra tarjeta.

Uno de los usos posibles de las tarjetas prepago es el envío de dinero a familiares en el país de origen, ya que se pueden sacar tarjetas adicionales bajo la misma cuenta para otras personas. Ellos sacan dinero en un ATM o pagan con ella allí, pero tú la puedes recargar desde aquí.

A tener en cuenta

• La mayoría de estas tarjetas cobran un mantenimiento mensual, salvo algunas que, a partir de un mínimo de fondos, eliminan esa comisión.

• Para personalizar la tarjeta la institución financiera que la gestiona te pedirá el número de Seguro Social. Si no lo tienes, puedes identificarte presentando otros documentos "enviándolos por fax, generalmente- como una factura eléctrica o la licencia de manejo.

Cómo adquirir una tarjeta prepago

Estas tarjetas se venden en diferentes comercios e incluso en bancos. Si se compra en un comercio te dan una “tarjeta” de cartón con una clave que servirá para activar la tarjeta real a través de Internet o por teléfono.

En el momento de la activación te pedirán que te identifiques y des tu dirección. Si no tienes número del seguro social o no quieres utilizarlo, de todos modos te mandarán una tarjeta a casa, pero no llevará tu nombre, sino algo así como “valued customer”, y no será recargable, es decir, tendrá los fondos que tú pagaste al comprarla.

Si en el momento inicial das tu número de seguro social o más adelante te identificas con otros documentos, te enviarán a casa una tarjeta con tu nombre que podrás recargar y utilizar de forma muy similar a cualquier tarjeta de débito.

En cualquier caso, sea recargable o no, podrás acceder a la información y movimientos de la tarjeta a través del sitio web de la tarjeta y la clave que hayas dado al activarla.

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