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La recesión amenaza al ciudada

La recesión amenaza al ciudada

El ciudadano ya percibe la amenaza mientras los expertos debaten si EU está o no a las puertas de una aguda crisis.

Signos de la crisis

HOUSTON - Los consumidores y el ciudadano de a pie han comenzado ya a percibir la amenaza de una recesión mientras las autoridades del país y analistas financieros debaten si Estados Unidos está o no a las puertas de una aguda crisis.

Cuatro consejos

Los signos de ese temor son evidentes: crisis en el sector de bienes raíces y crédito, disminución del consumo, inestabilidad de la bolsa de valores y, lo que es más grave, un aumento del desempleo.

El presidente George W. Bush no quiere todavía pronunciar la palabra recesión, pero la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, reconoció esta semana que sí hay una "ralentización" de la economía.

La mayoría de analistas financieros no muestran igual optimismo, y las bolsas europeas y asiáticas han respondido esta semana con sustanciales pérdidas ante el temor de una recesión estadounidense.

David Rosenberg, economista principal para Norteamérica de Merrill Lynch -banco de inversiones cuyos análisis son seguidos de cerca por las bolsas- sostuvo que la recesión "no es ya más un pronóstico, sino una realidad del presente".

¿Quién hace oficial la recesión?

Los análisis pueden confundir a los consumidores ante este debate sobre posible recesión, pues no se ha dicho oficialmente la última palabra, que generalmente la tiene en EU la Oficina Nacional de Análisis Económicos (NBER, siglas en inglés).

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NBER es la institución que se encarga de estudiar los ciclos económicos y establecer los inicios y cierres de los períodos de recesión y expansión de EU, y hasta el momento no ha indicado la presencia de una recesión.

El anuncio oficial de un ciclo de recesión, no obstante, ocurre varios meses después de su inicio, pues varios indicadores macroeconómicos negativos, como la disminución del Producto Interno Bruto, deben estar presentes por al menos seis meses para que NBER declare una recesión.

El impacto en los consumidores

Una recesión significa para los consumidores principalmente dos cosas: potencial inseguridad en el empleo y la falta de disponibilidad de crédito y dinero.

En estos períodos tiende a disminuir la productividad de los negocios y el comercio, de modo que al reducirse sus ingresos, éstos compensan pérdidas frecuentemente con despidos.

Los despidos a su vez provocan menor capacidad adquisitiva, sumado a un mayor riesgo de crédito y menor acceso a éste por la inseguridad general en el mercado.

La Fed quiere dinero en el mercado

Una buena noticia es que la Reserva Federal (FED) redujo el martes en tres cuartos de punto la tasa de interés de los fondos federales (que se aplica a prestamos interbancarios de corto plazo) a 3.5 por ciento, y redujo en igual medida la tasa de descuento (para préstamos de la FED a la banca) al 4 por ciento.

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La FED se propone "proveer seguro adecuado contra el riesgo a la baja" de la economía, indicó su presidente Ben Bernanke, y ambos recortes de interés se orientan a facilitar los préstamos y poner así más dinero a circular en el mercado, estimulando la economía.

Con dinero disponible a un menor coste por la baja de intereses, los negocios y los prestatarios en general, como los consumidores, tendrán más capacidad para "afrontar el ventarrón" y seguir inyectando dinero a la economía produciendo y consumiendo.

Consolida tu empleo

La paradoja para los consumidores es que son a la vez afectados y agentes en una recesión, de modo que idealmente la estrategia consistiría en tomar medidas de protección sin dejar de consumir, pues esto último, macro-económicamente, empeora más la situación.

En la microeconomía familiar, no obstante, conviene reforzar dos puntos clave como precaución: el ahorro de por lo menos tres meses de ingresos para costear un eventual desempleo, y consolidar lo más posible la situación de trabajo.

Esto último puede traducirse en dejar para otro momento las incomodidades con un actual empleo estable, o moverse ahora a otro empleo con más potencial de estabilidad antes de que pueda empeorar la situación, o considerar un segundo empleo.

Prudencia en el gasto

También se podría valorar que otros miembros de la familia que no están trabajando se incorporen a la fuerza laboral, lo cual proveería un colchón en caso de que un familiar quede desempleado.

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Trátese de recesión o de una ralentización económica temporal, los economistas recomiendan la prudencia en el gasto en favor del ahorro y de evitar un mayor endeudamiento.

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