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El dinero y sus "relaciones"

El dinero y sus "relaciones"

El dinero está en el origen de muchos conflictos y preocupaciones, afecta el trabajo y todas las relaciones humanas.

Es un símbolo de poder

¿Cómo hay que manejar los asuntos económicos en la pareja? ¿Qué hay detrás de la gente "demasiado generosa"? ¿Hay que darle a los hijos todo lo que piden? ¿Cuándo estamos dando nuestros bienes en exceso? El dinero puede convertirse en una poderosa herramienta de manipulación en las relaciones.

El dinero está en el origen de muchos conflictos y preocupaciones, afecta el trabajo y todas las relaciones humanas. Es un tema tabú del que apenas se habla abiertamente y una de las principales causas de resentimiento familiar y rupturas matrimoniales.

Según cómo se utilice, este "Poderoso Caballero, Don Dinero" puede ser un símbolo amoroso u hostil, puede ofrecerse como expresión de amor o ser retenido o rechazado como un medio para invadir, dominar, controlar y aprovecharse de los demás, ya sea conocidos, familiares o amigos.

Los psicólogos aportan algunas claves para entender y utilizar este recurso como lo que es, "un medio de pago o cambio económico", en lugar de como un arma secreta para manipular a los demás o dejar que nos manipulen.

¿Quién paga y manda en la pareja?

El dinero afecta las relaciones, y puede haber mucha "tortura" por el control económico, las mentiras derivadas de cómo se gastado o lo que ha costado una cosa u otra, todo lo cual puede separar a las personas.

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En general es recomendable que cada uno mantenga una economía independiente, y un fondo común para los gastos compartidos, y si uno de los dos pasa por un mal momento el otro lo ayuda.

Así, hay unos gastos fijos a los cuales cada uno aporta un determinado dinero, y unos ingresos propios, que cada uno administra y utiliza en función de sus necesidades, y para poder hacerse regalos, darse sorpresas, invitarse el uno al otro.

Siempre es bueno mantener la transparencia y también compartir, pero conviene mantener una cierta privacidad en la economía y autonomía para elegir lo que hace con el dinero propio.

Así, se evita tener que convencer al otro de que hay que comprar algo, buscar la  aprobación o luchar contra la desaprobación de las compras, y  las discusiones de si es más necesario un sofá o un ordenador, si es mejor "esto que aquello"...

Cuidado con los excesos

La persona que por sistema descuida sus propios intereses y necesidades para atender preferentemente las ajenas, muestra una actitud muy poco adaptada, porque la primera obligación la tenemos con nosotros mismos y nuestra conservación.

Una actitud demasiado generosa tiene que ver con una necesidad de aprobación a cualquier precio que indica una dependencia afectiva.

En el amor, la familia o el trabajo, hay que ser generoso hasta donde se pueda, siempre que no se deje de ser uno mismo y se respete al otro.

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Además, acceder a todo lo que nos piden, conduce a que los demás no tengan la posibilidad de pedirnos más, y si acostumbramos regalar un servicio o bien material que tiene un valor determinado, quien lo recibe dejará de darle importancia.

Las personas que se muestran "demasiado espléndidas" con el dinero y lo entrega excesivamente, puede estar necesitando forjarse una imagen de dador, o bien intentando compensar alguna culpa del pasado, revalorizar su imagen y sentir que es una buena persona o compensar sus propias perversiones.

La costumbre de darle a los hijos

En nombre de la protección de los hijos, a veces lo que se hacemos es someter, dominar, manejar, vivir su vida en vez de la propia, porque tenemos una gran dependencia emocional de ellos.

Aunque queremos que se independicen al mismo tiempo deseamos retenerlos.

Hay mucha manipulación disfrazada de la "amplia generosidad", de un padre que "da todo y de todo" a sus hijos.

A veces es difícil establecer la frontera entre la protección y el intento de sometimiento, que significa "ahora te doy, pero después te paso la factura".

Para dilucidarla conviene hacer una reflexión: ¿qué parte de mi se está gratificando cuando estoy dando: ¿es la parte pura, generosa, de apoyo o de acción educativa, o la que dice "así me va a querer más, voy a tener más autoridad sobre mi hijo, va a quedarse más tiempo conmigo?".

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La clave consiste en fomentar en uno mismo y en los hijos, la independencias emocional, desde donde las cosas se trabajan, eligen y elaboran mejor.

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