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Controla tus gastos de crédito

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La mayoría de los estadounidenses aún prefiere pagar con dinero en efectivo, pese a las ventajas de los otros medios como las tarjetas.

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Ante la duda, usa la tarjeta

Pagar con dinero en efectivo, cheque, tarjeta de crédito o débito implica una decisión sobre los riesgos y beneficios de utilizar una forma de pago versus otra. Las implicaciones de elegir un medio de pago u otro van más allá de la conveniencia de portar una tarjeta, un fajo de billetes o una chequera. Eso se debe a que en la forma de pago puede definirse costos potenciales, la protección del comprador y otros factores.

La cuestión más importante está en las posibilidades que las distintas alternativas suponen cuando uno se encuentra con que un producto que compró esta fallando o no funciona.

En Estados Unidos, lo mejor que se puede hacer cuando existen dudas sobre lo que se va a comprar es pagar con tarjeta, ya que si tuviera algún problema, todas o casi todas las razones estarán de su lado.

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La razón de ello es que de acuerdo con la Fair Credit Billing Act, si uno compra un artículo que cuesta más de $50 dólares en su estado de residencia o no más de 100 millas de su hogar, tendrá el derecho de devolver el producto al comercio y anular los cargos, al menos que haya claramente aceptado comprar el ítem tal y como se encontraba (la condición " as is"), explicó Robert Patrick, un abogado especializado en leyes del consumidor de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC) en Washington.

Cada método de pago tiene sus virtudes y defectos. "Los consumidores no son estúpidos frente a los temas bancarios, pero con frecuencia son ignorantes sobre las mejores opciones para ellos mismos", señaló E. Thomas Garman, un profesor del Instituto Politécnico de Virginia (Virginia Polytechnic Institute) y también director del National Institute for Personal Finance and Employee Education de Virginia Tech.

Pero cuando le pregunten cómo desea pagar algo tiene que saber los efectos de cada elección.

El uso del dinero en efectivo

El uso de dinero en efectivo puede ser la primera tendencia de cualquier consumidor porque es la forma más simple, no implica recargos u honorarios, tarjetas, cajeros automáticos, números de seguridad, chequeo de la identidad y otros molestos pasos.

"El efectivo es usualmente la forma más barata de no pagar honorarios, cargos por servicios e intereses", dice Kathleen Nagle, de la división de asuntos del consumidor de la FDIC en Washington.

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El manejo del dinero en efectivo presenta algunos inconvenientes. Si está depositado en un banco y cuando se lo necesita, hay que usar un cajero automático, si eso ocurre en un cajero de otro banco que no sea el propio es casi seguro que habrá que pagar un recargo por el servicio.

Tras comprar y pagar en efectivo, no siempre existe la garantía de una buena protección al consumidor, como ocurre con las tarjetas.

Debes ser muy organizado

Para manejarse con efectivo hay que ser muy organizado, tanto para manejar las propias cuentas como para guardar los papeles ser necesarios para hacer cualquier reclamo.

Y aún así, los comprobantes de compra no suponen garantía alguna de reparación en el caso de que la compra fuera decepcionante.

Una clara ventaja del cheque frente al efectivo es que si se paga con cheque y la compra salió mal, se puede ordenar al banco que frene el pago de ese cheque.

Otra ventaja del cheque es que se paga contra fondos depositados en la cuenta corriente y que lo normal es que el comerciante sólo pueda cobrarlos entre uno y cinco días después.

El cheque también puede ser mejor que el efectivo cuando se trata de llevar una pista de los gastos y tener un registro por si hubiera que discutir una compra.

Una de las desventajas de los cheques es que consumen tiempo: Para escribirlos, para enviarlos, para llevar un registro actualizado de los pagos, etcétera.

Todo el crédito en el bolsillo

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La tarjeta de crédito, por su parte, está tan incorporada a la vida moderna que sus ventajas ya son un lugar común: La ventaja más clara, dice la FDIC en un reciente informe sobre el uso de los medios de pago en Estados Unidos, es que supone llevar en el bolsillo todo el crédito otorgado por la institución emisora de la tarjeta.

Si se paga con tarjeta, se puede comprar productos y servicios en el acto y pagar por ellos mucho después de lo que supone comprar con cheque o tarjeta de débito.

"La tarjeta es especialmente conveniente cuando se compra un producto de mayor valor (un mueble o una computadora) y se necesitará falta tiempo para poder pagar, aun pagando intereses", dice la FDIC.

Usar el crédito en emergencias

Las tarjetas, insiste la FDIC, son muy útiles en emergencias, como una emergencia médica o la reparación de un auto. Y a veces hay premios por usar la tarjeta, como rebajas en efectivo, puntajes que tal vez puedan ser usados para conseguir un pasaje aéreo y aún para extender la garantía de fábrica.

El problema de las tarjetas está en los intereses, honorarios y penalizaciones que pueden sumarse a la cuenta, especialmente cuando no se sabe o no se entiende bien cómo funciona la tarjeta.

Las tarjetas de débito se parecen a las tarjetas de crédito, pero funcionan más como los cheques, porque el dinero es deducido directamente de la cuenta corriente o de ahorro.

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Las tarjetas de débito online permiten deducir los gastos directamente desde las cuentas, aunque para mayor seguridad se incluye un Personal Identification Number (PIN).

La tarjeta de débito es también una herramienta para extraer dinero de la cuenta corriente por medio de un ATM.

La realidad de los números

Aunque la tarjeta de crédito ha avanzado y las tarjetas de débito están demostrando una rápida penetración entre los consumidores, el dinero en efectivo es todavía el método de pago preferido por la mayoría de los estadounidenses, afirma la FDIC.

El efectivo o cash está presente aún en el 50 por ciento o más del total de las transacciones que se hacen en Estados Unidos, de acuerdo con un reciente artículo del economista Stuart E. Weiner, del banco de la Reserva Federal de Kansas City.

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