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Propuestas contra el déficit

Propuestas contra el déficit

California, para tratar de bajar el déficit del Estado, ha propuesto medidas como aumentar los impuestos del porno o hipotecar su lotería.

Capitolio en Sacramento
Capitolio en Sacramento

Una deuda de $15 mil millones

LOS ÁNGELES, California - Los políticos californianos han buscado remedios poco ortodoxos para tratar de reducir el desmesurado déficit del Estado, unas medidas polémicas que pasan por aumentar los impuestos del porno o hipotecar su lotería.

La deuda que arrastra California, que supera los $15 mil millones de dólares, ha obligado a los legisladores a echar mano de la imaginación para sanear una economía que hace aguas y ante la que poco puede hacer un mero recorte de gastos.

El primero en buscar remedio en el vicio fue el presidente del Comité de Ingresos y Tasas del Estado, el demócrata Charles Calderón, que planteó oxigenar las arcas californianas a costa de las ganancias del lucrativo negocio de la pornografía.

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La solución de Calderón pasaba por aumentar la carga impositiva hasta el 25 por ciento en la producción, distribución, venta minorista, descargas de internet y actuaciones en vivo que estén relacionadas con el porno.

Parte del déficit del Estado, por tanto, sería subsanado por los bolsillos de los amantes del sexo, un mundo en el que se gastan $3 mil dólares por segundo en Estados Unidos, según los datos de Calderón.

Su apuesta se encontró de frente con los empresarios del sector que amenazaron con mudarse al vecino estado de Nevada, lo que supondría la fuga de $3,500 millones de dólares de la necesitada California y una crisis sin precedentes para los habitantes de San Fernando Valley, donde se concentran las productoras de porno.

El legislador alegó que la medida contribuiría a terminar con el déficit, no sólo por el incremento de la recaudación estatal sino también por la reducción de costes sociales asociados a esta industria, como el consumo de drogas o las enfermedades de transmisión sexual.

Su medida, sin embargo, quedó en suspenso durante la última sesión del comité que preside, ya que los republicanos, los más conservadores de la "liberal" California, se opusieron rotundamente a cualquier normativa que suponga subir los impuestos.

Esta férrea posición de los miembros del Partido Republicano, que hizo suya en su última campaña electoral el gobernador del estado Arnold Schwarzenegger, ha terminado por estrangular las opciones de su gabinete para acabar con la angustia presupuestaria.

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Las ideas de Schwarzenegger

Schwarzenegger, que en enero aseguró que California se encontraba en una emergencia fiscal, está empleando toda su energía para salir airoso de una situación crítica que parece requerir de medidas heroicas.

Al igual que en una de sus películas, Schwarzenegger dio un golpe de efecto cuando todo apuntaba a una irremediable subida de impuestos y apostó por jugarse el déficit del Estado a la lotería.

El plan de contención de la deuda del gobernador californiano consiste en generar unos bonos a futuro sobre la previsión de ganancias de los juegos de azar californianos que se venderán a fondos de inversión.

El plan para hipotecar la lotería implica la ampliación de la oferta de juegos, mejorar los premios y realizar agresivas campañas para incitar a los ciudadanos a que hagan sus sueños realidad a través de las apuestas.

Schwarzenegger calcula que obtendrá $15 mil millones de dólares durante los próximos tres años gracias a los ingresos anticipados de la lotería, un tercio de los cuales empleará en aplacar una deuda estatal que achaca al estancamiento económico y los problemas del sector inmobiliario.

El órdago del gobernador fue rápidamente contestado por diversos analistas, que calificaron la propuesta de "súper optimista" ya que asume que California venderá el doble de lotería en los próximos 5 a 10 años.

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En caso contrario, dice la asesora Elizabeth Hill de la Oficina de Análisis Legislativo de California, los inversores podrían recibir el pago por el préstamo al Estado de fondos destinados a áreas como educación.

Para salir adelante, la medida de Schwarzenegger necesitará de la aprobación popular, con una votación que tendrá lugar en noviembre.

Todo apunta a que se trata del último as en la manga que guarda el célebre gobernador antes de recurrir a la renegada subida de impuestos.

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