publicidad
Gasolina

La gasolina ya no prende fuego en Venezuela

La gasolina ya no prende fuego en Venezuela

Los venezolanos asumen con naturalidad el aumento del 6,000% de la gasolina, vigente desde el viernes

Gasolina
Gasolina

Por Pedro Pablo Peñaloza @pppenaloza desde Caracas

Antonio Castillo no le quita la mirada al contador del surtidor de combustible. “¡Mira cómo corren los bolivitas!”, dice con una sonrisa irónica. Nada tiene de particular que un taxista llene el tanque de su vehículo. Pero con un breve comentario, este veterano del volante de 62 años, baja estatura y pelo blanco, explica la trascendencia del momento: “Es primera vez que echo gasolina luego del aumento”.

Después de muchas vueltas, el presidente Nicolás Maduro anunció el miércoles 17 de febrero el incremento de los precios de la gasolina, que estaban congelados desde 1997.

El litro de 91 octanos pasó de 0,070 a 1 bolívar, y el de 95 subió de 0,097 a 6 bolívares. “Con 2 o 3 bolívares yo ponía el tanque full”, recuerda Castillo, mientras cuenta los billetes para pagar. Dos de 50, uno de 20 y otro de 5. Un estreno de 125 bolívares.

En Venezuela existen tres tasas de cambio, dos oficiales y una negra. La más baja de las legales es de 10 bolívares por dólar –que el Gobierno otorga para la importación de alimentos y medicinas – y la “paralela” supera los 1.000 bolívares. Según la referencia que se tome, el precio de un litro de la gasolina de 95 octanos oscila entre 0,6 y 0,006 dólares.

La gasolina en Venezuela sigue siendo más barata que el agua. Un litro d...
La gasolina en Venezuela sigue siendo más barata que el agua. Un litro de 95 octanos cuesta 0,006 dólares, si se usa como referencia el tipo de cambio del mercado negro de divisas.

En la calurosa y soleada mañana de este sábado 20 de febrero en Caracas, muchos comienzan a familiarizarse con las nuevas tarifas. “¿A cuánto es que está la de 95?”, pregunta José Alameda, un comerciante de 54 años. “Póngale full a ver”, solicita tras escuchar la nueva tarifa.

“En Venezuela estábamos mal acostumbrados. Quizás el aumento debió aprobarse de forma progresiva, pero sigue regalada”, comenta Alameda en una estación de servicio ubicada en la avenida San Martín, en el oeste de la capital venezolana.

Es la opinión compartida por la mayoría. En 1989, la propuesta de incrementar el precio de la gasolina en 100% fue uno de los detonantes de las violentas protestas contra el presidente Carlos Andrés Pérez. La subida decretada por el régimen chavista equivale a 6.000% y nadie lo cuestiona.

publicidad

“A mí me parece bien, estaba demasiado barata. Una caja de cervezas cuesta 3,000 bolívares, una caja de cigarros está en 700, entonces, cómo te vas a quejar”, cuestiona Jorge Sánchez, un abogado de 27 años, que antes de subir la ventana de su automóvil aclara: “Pon allí bien grande que yo no apoyo a Maduro, pero el aumento está bien”.

El precio de los combustibles en Venezuela permaneció invariable durante...
El precio de los combustibles en Venezuela permaneció invariable durante 17 años

El Banco Central de Venezuela (BCV) informó el jueves 18 de febrero que la inflación en 2015 cerró en 180,9%, la tasa más alta de la historia del país aunque todavía muy por debajo de las proyecciones extraoficiales que la ubican en 270%.

“Si lo comparas con lo caro que está todo, en especial la comida, verás que el aumento de la gasolina está bien”, razona Luis Pérez, un mensajero corpulento y moreno de 40 años. “Con 10 bolívares yo lleno el tanque de mi moto sin problemas”, apunta tranquilo.

El incremento no ha afectado la afluencia de vehículos. “Por ahora, todo sigue normal”, afirma el encargado de la estación. La cola de hoy es como la de cualquier otro sábado.

“La gasolina debe aumentar como los impuestos”, opina una señora a bordo de una camioneta. “Era necesario, pero no soluciona nada, el Gobierno necesita dólares, no bolívares”, observa un muchacho dentro de una pickup. “Los perjudicados son los bomberos (empleados de las estaciones), se quedarán sin propinas”, lamenta el dueño de un sedan.

publicidad

De sus 50 años de vida, Evencio Pernía lleva 24 trabajando como bombero en la avenida San Martín. Antes de la subida de la gasolina, conseguía a la semana entre 600 y 700 bolívares en propinas. Admite que “eso ayudaba porque yo cobro semanalmente 2.100 bolívares, y aquí dos kilos de muslo de pollo cuestan 2 mil”.

El ajuste no le inquieta. “Nada cambiará”, apuesta. Esa confianza se basa en un simple cálculo matemático. Mientras Pernía cobra 187 bolívares por surtir 31 litros de gasolina de 95 octanos, en el pequeño local de al lado, donde venden empanadas y arepas, un cartel grita en letras negras y gruesas: “El jugo grande cuesta 280 bolívares”.

Lea también:

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad