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Trump y McConell, otro ejemplo de las curiosas amistades que fuerzan las necesidades políticas.

Trump y McConnell son ahora "mejores amigos": quieren rescatar el tiempo perdido por los republicanos en Washington

Trump y McConnell son ahora "mejores amigos": quieren rescatar el tiempo perdido por los republicanos en Washington

Líderes de un partido completamente dividido y con una historia de choques personales, el presidente y el jefe de la mayoría republicano en el Senado intentan unir fuerzas para avanzar una agenda conservadora en el Congreso, en una tregua que algunos ven endeble.

Trump y McConell, otro ejemplo de las curiosas amistades que fuerzan las...
Trump y McConell, otro ejemplo de las curiosas amistades que fuerzan las necesidades políticas.

Se llama sobrevivencia política. Aquel momento el lunes pasado cuando el líder de la mayoría republicana Mitch McConnell y el presidente Donald Trump se presentaron juntos ante la prensa en los jardines de la Casa Blanca y describieron su relación como amistosa y cercana, es un buen ejemplo de cómo sobrevivir en Washington, incluso para un 'outsider' como el magnate.

“Mi relación con este caballero es extraordinaria y lo ha sido desde hace tiempo”, dijo Trump en una improvisada conferencia de prensa tras un almuerzo de trabjo en la residencia presidencial con McConnell.

“Tengo una relación fantástica con la gente en el Senado y en el Congreso” aseguró el presidente, en una afirmación que un par de semanas atrás nadie hubiera pensado posible.

Con la imposibilidad de derogar Obamacare y luego de varios desacuerdos, públicos y privados, la relación entre McConnell y Trump preocupaba incluso a los más optimistas en el Capitolio, por el efecto que pude tener en el avance de las políticas del gobierno republicano..

Trump y McConnell son animales políticos completamente diferentes. Trump es un populista ajeno a Washington y sus costumbres, mientras que McConnell es un republicano con más de 30 años de carrera en el Congreso. Obligados a trabajar juntos -pero no revueltos- tuvieron un comienzo difícil.

La piedra de Obamacare

En una movida insospechada para un presidente y un líder de la mayoría en el Senado del mismo partido, el presidente criticó en su twitter a McConnell luego del fracaso en derogar Obamacare en la Cámara Alta.

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La reforma de salud no ha sido el único obstáculo entre ambos. En agosto McConnell comentó en una reunión privada que el presidente tenía “expectativas excesivas” y que por su falta de experiencia en el funcionamiento de las cosas de gobierno no sabía “cuán rápido ocurren las cosas en el proceso democrático”.

Trump respondió directamente a ese comentario con un mensaje en Twitter en el que recalcó que el público lleva "siete años esperando la derogación de Obamacare", en referencia a la promesa de los republicanos de acabar con la ley creada bajo el gobierno de Barack Obama en 2010.

Cuando el millonario enfrentó problemas por defender a “todos los grupos” en la tragedia de Charlottesville, donde grupos neonazis y racistas se enfrentaron con activistas de defensa de derechos humanos, McConnell dijo expresamente que “no existen neonazis buenos” y enfatizó que quienes “apoyan sus opiniones no son partidarios de ideales y libertades estadounidenses”.

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Pero ahora, en la conferencia de prensa conjunta, no mostraron más que sonrisas y palmadas de espalda.

“Creo que ambos se han dado cuenta que deben trabajar juntos y proyectarlo, para no parecer sendos fracasos y concretar la agenda legislativa que se han propuesto. Tienen un interés mutuo de trabajar juntos, aunque no estén de acuerdo o no se caigan bien”, explicó a Univision Noticias el consultor republicano Brendan Steinhauser.

“Ambos entienden el concepto de gobernar de manera diferente. McConnell es un político de carrera. Trump es nuevo en el gobierno y está tratando de aprender en el camino. Ha tenido unos meses difíciles”, agregó.

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Partido dividido

Aunque el magnate no se caracteriza por ser un mediador, Trump se encuentra en medio de la pelea entre su ex asesor Steve Bannon y McConnell.

Fuera de la Casa Blanca, Bannon ha montando una verdadera insurgencia contra el “establishment” republicano, es decir los políticos conservadores moderados que ahora ocupan cargos sobre todo en el Senado.

Bannon está formando un ejército de candidatos ultranacionalistas para derrocar a actuales senadores en las primarias, con miras a las elecciones legislativas de 2018. Una reedición, más radical, del fenómeno del Tea Party que arasó con algunos viejos nombres republicanos en 2010.

En el otro lado de la balanza está McConnell, una de las cabezas claves del establishment republicano, liderando la agenda legislativa en la Cámara Alta. Un republicano de carrera que ha representado a Kentucky desde 1984 y que asumió el liderazgo de los conservadores en el Senado en 02007.

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Antes de su almuerzo con McConnell, Trump dijo a la prensa que “entendía a su amigo” refiriéndose a Bannon, por su intención de destronar a los republicanos del establishment.

“Hay algunos republicanos que francamente deberían estar avergonzados de sí mismos”, dijo el presidente a reporteros en su conferencia de prensa al lado de McConnell, reiterando que Bannon está haciendo lo que piensa es correcto y que tratará de convencerlo de girar el barco.

“Hay una división extrema dentro del Partido Republicano. Por un lado están los que le dicen a todo que sí a Trump; hay quienes están en el otro lado como (el senador por Arizona) John McCain que critican abiertamente al presidente. Y tienes gente en la mitad, que son la mayoría; que francamente no saben qué hacer”, explicó el estratega republicano Juan Escalante.

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“La mayoría están esperando o que caiga Trump o que termine sus cuatro años y elegir a alguien con una visión más íntegra y presidencial”, agregó.

Pero según Steinhauser no se trata de una opción o la otra. “No es el todo o nada. Actualmente el Senado cuenta con republicanos bastante conservadores. Los próximos meses serán claves para ver cómo se desarrolla el esfuerzo de Bannon. Al final necesitas dinero y votos para marcar la diferencia”, explicó.

En el camino Trump eventualmente se verá forzado a tomar una posición más radical en la guerra por las elecciones de 2018. Una que lo acercará o alejará más de su nuevo mejor amigo: Mitch McConnell.

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