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De izquierda a derecha, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Reince Priebus, el jefe de estrategia, Steve Bannon, y el asesor Stephen Miller.

Peleas, cansancio y frustración: las noticias negativas pasan factura a los empleados de la Casa Blanca de Trump

Peleas, cansancio y frustración: las noticias negativas pasan factura a los empleados de la Casa Blanca de Trump

Los asesores del presidente luchan por transmitir un mensaje favorable y ordenado pero Trump destruye esos esfuerzos una y otra vez para luego echarles las culpas por las consecuencias negativas.

De izquierda a derecha, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Reince Pr...
De izquierda a derecha, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Reince Priebus, el jefe de estrategia, Steve Bannon, y el asesor Stephen Miller.

No es fácil trabajar para Donald Trump. Aunque no lo digan abiertamente, los empleados de la Casa Blanca están frustrados por los errores no forzados de su jefe, como el que cometió de nuevo este jueves por la mañana.

Una vez más la impulsividad del presidente le impidió dejar correr el buen ciclo noticioso generado por la noticia del nombramiento de un fiscal especial para investigar la relación de Donald Trump con Rusia.

Trump publicó un par de tuits este jueves por la mañana en los que se quejó de que ni Barack Obama ni Hillary Clinton fueron investigados por un fiscal especial y aseguró que sufre "la mayor caza de brujas de la historia estadounidense".

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Esto a pesar de que los titulares de la mañana destacaban como una decisión positiva del gobierno Trump que nombrara este miércoles al exdirector del FBI Robert Mueller como fiscal especial del Rusiagate. "Jugada maestra" o "elección sólida" fueron varias de las reacciones al anuncio que casi de manera unánime fue visto en Washington como una movida positiva.

El arrebato de Trump se produce solo horas después de emitir una medida declaración oficial en coordinación con sus asesores en la que expresaba su confianza en que una investigación profunda demostrará que no hubo colusión con Rusia.

Parecía la reacción estándar que hubiera dado cualquier otro presidente que se ve en aprietos. Pero el indomable Trump no sigue las convenciones que tradicinalmente han protegido a los presidentes.

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Los reportes indican que los trabajadores de la Casa Blanca se sienten exhaustos en medio de las crisis de las últimas dos semanas (el despido del director del FBI James Comey, la revelación de que le había pedido que abandonara parte de la investigación sobre Rusia y su imprudente confesión de un secreto altamente clasificado a funcionarios rusos).

The Washington Post reporta que algunos empleados han recurrido al humor negro sobre el impeachment. Otros ayudantes de nivel medio han comenzado a ponerse en contacto con consultores, haciendo mover sus résumés. Y al menos un alto funcionario ha comenzado a hablar en privado con sus amigos sobre cómo sería un puesto después de la Casa Blanca, según dos personas próximas a él.

"Trump piensa en gran medida que sus recientes contratiempos no son sustantivos, sino simplemente errores de imagen y relaciones públicas, según personas cercanas a él y la Casa Blanca", reporta Washington Post.

Un reporte de The New York Times asegura que Trump está descargando su furia contra sus subordinados tachándoles de "incompetentes". Nadie está a salvo de esos reproches, ni siquiera su yerno, Jared Kushner.

El diario neoyorquino también informaba que algunos de los principales asesores de Trump temen dejarlo solo en las reuniones con líderes extranjeros por preocupación a que diga algo fuera de lugar.

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En realidad es el propio Trump quien ha causado en varias ocasiones esos problemas de comunicación, como sucedió la semana pasada después del despido el martes de Comey. Sus portavoces atribuyeron la decisión al manejo de la investigación a Clinton, pero Trump admitió en una entrevista con MSNBC dos días después que el despido estaba conectado con la investigación sobre Rusia.

Ya antes de esta semana habían sido publicados abundantes reportes sobre el desconcierto y las divisiones dentro del equipo de Trump. Según reportó Axios, Trump está preparando una "gran remodelación" de su equipo que podría dejar fuera entre otros al jefe de gabinete Reince Priebus, al jefe de estrategia Steve Bannon, al asesor Don McGahn y al secretario de prensa Sean Spicer.

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Una escena que deja patente la tensión que se vive en la Casa Blanca de Trump sucedió el lunes por la tarde cuando los asesores del presidente se reunieron para ponerse de acuerdo sobre cuál debía ser la respuesta al reporte sobre la revelación de secretos a Rusia.

Los reporteros amontonados frente a la puerta de la sala donde estaban reunidos los empleados de Trump escucharon gritos entre Spicer, Bannon, la vicesecretaria de prensa, Sarah Huckabee Sanders, y el director de comunicaciones Michael Dubke. Según los reportes de los reporteros, los empleados subieron el volumen de la televisión dentro de la sala para impedir que se oyera nada desde fuera.

Los gritos eran la prueba más clara de las desavenencias entre varios de los asesores clave del presidente. Desde hace meses reportes vienen informando de dos bandos con ideologías opuestas: el encabezado por Bannon, que quiere ver realizadas las promesas populistas de Trump, y el de los moderados liderados por Kushner.

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Vale la pena también examinar la respuesta que dieron a la crisis. Primero, los asesores negaron de inmediato que Trump revelara ningún secreto a Rusia. "Estaba en la habitación. No ocurrió ", dijo el asesor de seguridad nacional H.R. McMaster. "Esta historia es falsa", añadió Dina Powell, su adjunta.

Luego, en Twitter al día siguiente, Trump esencialmente reconocía que los reportes de The Post son correctos, defendiendo su decisión de compartir la información: "Como presidente quería compartir con Rusia (en una reunión abierta de la Casa Blanca) que tengo el derecho absoluto de hacer, los hechos pertinentes relativos al terrorismo y la seguridad de los vuelos aéreos". El reporte quedaba confirmado y de nuevo el jefe saboteaba a sus subordinados.

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