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Donald Trump y James Comey se saludan el 22 de enero en un evento en la Casa Blanca

Lo que Comey le dijo a un amigo sobre cómo Trump intentó comprometerle

Lo que Comey le dijo a un amigo sobre cómo Trump intentó comprometerle

Benjamin Wittes relató una conversación que tuvo con el exdirector del FBI antes de su despido en la que éste se queja de los continuos intentos del presidente por conseguir su amistad y lealtad.

¿James Comey se ocultó detrás de unas cortinas para evitar el saludo del presidente Trump? Univision

Un amigo del exdirector del FBI James Comey dio detalles que mostrarían cómo sobre cómo éste habría tratado de resistir los intentos del presidente Donald Trump por comprometer su independencia antes de ser despedido la semana pasada.

Benjamin Wittes, investigador del centro de estudios Brookings y editor en jefe del blog sobre seguridad nacional Lawfare, es la primera persona que habla sin recurrir al anonimato sobre lo que piensa Comey de Trump y la relación de ambos. Wittes publicó su versión este jueves por la noche en Lawfare. También este jueves el diario New York Times publicó una nota con su testimonio. Wittes explicó que quiere dar la cara para evitar que Trump le acusara de filtraciones y porque sabe que su testimonio podría ser objeto de citación por parte de los investigadores de los lazos entre Trump y Rusia.

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Trump habría tratado en repetidas ocasiones de convertir al exdirector del FBI en una persona leal, según Wittes. Cuando se dio cuenta de que Comey no tenía intención de hacerlo, "apretó el gatillo".

Wittes publicó lo siguiente en su blog sobre lo que recuerda de una conversación que tuvo con Comey el 27 de marzo en la oficina de éste en el FBI.

1."La Casa Blanca no respeta la independencia del FBI"

Comey estaba preocupado sobre la necesidad de proteger al Buró de las continuas preguntas de la Casa Blanca sobre la investigación de Rusia, según su amigo Wittes.

"Comey dedicó una gran cantidad de energía a hacer lo que a veces calificó de "entrenar" a la Casa Blanca sobre el hecho de que los funcionarios tenían que pasar por el Departamento de Justicia y "restablecer" las relaciones normales en las que la Casa Blanca dejaba de poner encima sus manos sobre el Buró", afirma Wittes en su blog.

"Aunque no sé de cuántos incidentes estamos hablando ni qué tan severos eran, o su carácter particular, sí sé lo siguiente: Comey entendió que la gente de Trump no tenía ni conocimiento ni respeto por la independencia de la función de aplicación de la ley. Y consideró que era una tarea constante de su parte proteger al resto del Buró de contactos impropios y de las interferencias de un grupo de personas que no consideraba como honorable".

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"Esta era una preocupación general de Comey en los meses en que él y Trump se superpusieron -y la diferencia entre esta relación y su respeto por Obama (que era profundo) era intensa y palpable".

2. Trump quería "amistad" y "lealtad" por parte de Comey

Comey describió a su amigo Wittes al menos dos incidentes que él consideraba como esfuerzos por parte de Trump "para comprometerlo o implicarlo ya fuera con muestras de cercanía o amiguismo real con el presidente".

"El primer incidente del que me habló fue el infausto "abrazo" de Trump después de la juramentación", relata Wittes, en referencia a una invitación a la Casa Blanca el 22 de enero, su tercer día como presidente.

"El abrazo tuvo lugar en una reunión de la Casa Blanca a la que Trump había invitado a líderes policiales para darles las gracias por su papel en la juramentación. Comey describió que realmente no quería ir a esa reunión, por la misma razón por la que luego no quería ir a la cena privada con Trump: el director del FBI debería estar siempre fuera del alcance del presidente, en su opinión (...)

Pero también sentía que no podía rechazar una invitación presidencial, en particular una que iba dirigida a una amplia gama de líderes de la policía. Así que fue. Pero como él me contó la historia, intentó con dificultad ocultarse en el fondo y evitar cualquier interacción en persona. Llevaba una chaqueta azul y notó que las cortinas eran azules. Así que se quedó de pie en la parte de atrás, justo delante de las cortinas, esperando que Trump no lo notara camuflado contra la pared. Si miras el video, Comey está de pie tan lejos de Trump como físicamente es posible estar en esa habitación.

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Y durante mucho rato, meinformó, Trump no pareció notarlo. La reunión casi había terminado, me dijo, y realmente pensaba que iba a escaparse sin una interacción individual. Pero cuando mides seis pies y ocho pulgadas de altura (2,7 cms.), es difícil camuflarte para siempre, y Trump finalmente lo señaló, y lo hizo con el elogio más condenatorio posible: 'Oh, y ahí está Jim. ¡Se ha vuelto más famoso que yo!'"

"Comey hizo un camino interminable por la sala, decidido, según me dijo, a que no hubiera un abrazo. Era bastante malo estar allí; era bastante malo que hubiera un apretón de manos; decididamente, no quería dar una muestra de calidez. Una vez más, mira el video, y verás a Comey extendiendo preventivamente su brazo para estrecharle la mano. Trump agarra su mano e intenta un abrazo. El abrazo, sin embargo, es totalmente unilateral.

"Comey estaba disgustado. Consideró el episodio como un intento físico de mostrar cercanía y calidez de una manera calculada para comprometerlo ante los demócratas que ya desconfiaban de él".

"La cena de lealtad tuvo lugar cinco días después", continúa Wittes, refiriéndose a la cena cuya existencia fue revelada la semana pasada por el diario The New York Times.

"Comey nunca me contó los detalles de la cena; Creo que ni siquiera sabía que había habido una reunión durante la cena hasta que me enteré al leer la historia del Times. Pero me dijo en términos generales que desde el principio, Trump le había "pedido lealtad" y que Comey le había prometido sólo honestidad".

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"También me dijo que Trump estaba perceptiblemente incómodo con esta respuesta. Y dijo que desde entonces, el presidente había estado tratando de ser chistoso de una manera que Comey pensaba que estaba diseñada para arrastrarlo al mundo de Trump, para hacerle parte del equipo".

"Comey estaba profundamente incómodo con estos episodios. Me dijo que Trump a veces le hablaba de una moda diseñada para implicarlo en la forma de pensar de Trump. Aunque no estoy seguro de qué significaba esto, claramente inquietó a Comey. Sentía que estas conversaciones eran esfuerzos para probar cúanta resistencia opondría a sus esfuerzos de convertirlo en un partidario".

Comey le reveló a Wittes una conversación más que le molestó particularmente. "Comey estaba a punto de subir a un helicóptero cuando su teléfono sonó. Era la Casa Blanca diciendo que el presidente quería hablar con él. Al darse cuenta de que debía haber algo urgente en marcha, retrasó su vuelo para tomar la llamada. Para su sorpresa, el presidente sólo quería hablar. Estaba tratando de ser sociable"

"No había agenda, ni mucho menos algo urgente. En particular, ya que el presidente ha afirmado que Comey le dijo en dos conversaciones telefónicas que no estaba bajo investigación, Comey no me dijo que le dijera nada sobre ese tema en esta llamada. De hecho, consideró la llamada como extraña por lo inconsistente que era".

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"Lo que le molestaba a Comey era doble: el hecho de que la conversación sucediera en absoluto (¿por qué Trump lo llamaba para intercambiar bromas?) Y el hecho de que había una corriente de fondo por la que Trump trataba de hacerle besar el anillo".

3. Comey no se fiaba de Rod Rosenstein

Comey estaba preocupado por la nominación del vicefiscal general Rod Rosenstein, según lo que le dijo a Wittes en su conversación del 27 de marzo. Por aquellos días Rosenstein aún no había sido confirmado por el Senado pero se preveía que obtendría el voto ya que tenía el visto favorable de muchos demócratas que lo consideraban un fiscal íntegro. Rosenstein es el fiscal activo que más tiempo ha prestado servicio (27 años) a lo largo de cinco gobiernos distintos.

Comey iba a situarse bajo las órdenes de Rosenstein en lo relativo a la investigación sobre Rusia ya que el fiscal general, Jeff Sessions, se había apartado del cargo por las sospechas sobre su falta de independencia. La semana pasada, Rosenstein firmó la carta crítica con el trabajo de Comey que Trump tomó como exsusa para el despido.

Wittes explica que se sorprendió de la inquietud de Comey "porque siempre había tenido una buena opinión de Rosenstein"

Pero Comey no parecía entusiasmado. "Rod es un superviviente" y no se puede sobrevivir tanto tiempo a través de los gobiernos sin hacer concesiones. "Así que tengo preocupaciones, dijo Comey, según Wittes.

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"En retrospectiva, creo que sé lo que Comey debía haber estado pensando en ese momento. Se le había pedido que prometiera lealtad a Trump. Cuando había declinado, e incluso antes, había visto repetidos esfuerzos para -desde su punto de vista- socavar su independencia y comprobar las defensas del FBI contra la interferencia política. Se le había pedido que abandonara una investigación. Había pasado los últimos meses trabajando para defender las líneas normativas que protegen al FBI de la Casa Blanca.

"Y había sentido la necesidad personal de dejar claro al presidente que había preguntas que no podía hacer sobre asuntos de investigación. Así que se preguntaba, sospecho: ¿Qué juramento de lealtad se le había pedido a Rosenstein que jurara, y qué sucedió en cualquier cena que esa petición tuvo lugar?"

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