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Debate demócrata

Demócratas luchan por su futuro político

Demócratas luchan por su futuro político

El partido tendrá elecciones en febrero próximo, una oportunidad para subsanar fuertes divisiones dejadas en la campaña.

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El partido demócrata está en una encrucijada. A más de un mes de la avasalladora derrota de en las elecciones presidenciales, aún no logra encontrar su centro, aunar criterios sobre nuevos liderazgos y la estrategia para recuperar el terreno perdido.

Hubo un tiempo en que los demócratas controlaban la Casa Blanca y el Congreso. Cuando Barack Obama llegó al poder tras las elecciones de 2008. Pero duró poco y en 2010 sufrieron una pérdida considerable en la Cámara de Representantes.

Los demócratas esperaban que las elecciones de este año fueran una continuación de ese balance, donde lograrían conservar la Casa Blanca y el Senado. Pero los votantes tenían un escenario completamente distinto en mente.

La derrota de Hillary Clinton dejó a muchos en la coalición atónitos. Las encuestas no lo proyectaban, ni menos en la envergadura que alcanzó y ahora los demócratas están en un punto donde urge un cambio.

La derrota no sólo se dio a nivel federal. 33 de los 50 estados del país tienen gobernadores republicanos y dos tercios de todas las legislaturas estatales son rojas.

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“Siempre que hay una derrota grande todos se preguntan qué salió mal. Se echan la culpa unos a otros. El partido demócrata está en ese proceso ahora. Es muy pronto todavía para saber qué resultará de eso”, aseguró Luis Miranda, ex director de comunicaciones del partido.

Además, los demócratas por naturaleza no se destacan por ser un grupo naturalmente unido. En la coalición -al igual que entre los republicanos- coexisten fuerzas que apuntan hacia direcciones opuestas. Es el caso de los más conservadores (Blue Dogs) quienes tienden a representar zonas en el sur del país y a tener posturas más derechistas en áreas como presupuesto, votos pro vida y temas como inmigración.

Al otro lado de la mesa figuran los progresistas. En la última elección el senador independiente de Vermont Bernie Sanders, encarnó visiblemente esta ala del partido. Esta facción se destaca por su posición liberal en temas como justicia social, derechos laborales, medioambiente, derechos reproductivos, entre otros.

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Una gran proporción de los demócratas están en medio de conservadores y liberales, cambiando de un extremo a otro dependiendo del tema.

Estas divisiones naturales tuvieron efectos en la campaña 2016, donde se vieron amplios desacuerdos en estrategia y luchas internas entre quienes, por ejemplo, querían que el partido identificara con más fuerza a minorías de todo tipo y quienes deseaban recobrar el voto blanco.

También entre aquellos que se inclinaban por una estrategia orientada a hablar de temas económicos y generales y otros que querían una fórmula defensiva en busca de responder a temas puntuales en la campaña.

Asimismo figuraron quienes creían que era más importante enfocarse en el trabajo con grupos de base, mientras otros querían invertir los recursos en tecnología.

“El partido tiene divisiones importantes que pesaron en la campaña, pero la derrota sirve para remecer viejos esquemas. Eso toma tiempo”, comentó Miranda.

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La revolución

La fuerza que tomó el movimiento de Sanders durante la campaña le dio una voz importante a los progresistas, sobre todo por la forma en que lograron acaparar el apoyo de los jóvenes y las donaciones pequeñas, que sumadas lograron que el senador de Vermont diera una pelea fuerte a Hillary Clinton durante las primarias.

Erika Andiola quien ahora trabaja en la organización fundada tras la campaña de Sanders, Our Revolution, explicó que el enfoque principal para ellos es cambiar el partido demócrata desde la base.

“La coalición actualmente representa a los intereses de las personas con más dinero. La clase trabajadora no se siente identificada”, aseguró.

La organización -que tiene como respaldo una armada de voluntarios y una cantidad considerable de pequeños donantes, que quedaron en su base de datos tras la campaña-, quiere transformar al partido con una estrategia que pretende fortalecer candidatos progresistas en elecciones locales en diferentes estados y de ahí construir apoyo hacia los círculos altos de poder.

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También pretenden imponer ciertas reformas en el sistema de elecciones interno, para disminuir el peso que tienen los líderes que han dominado a la coalición por décadas.

“Pocos en el partido entienden cómo funciona el sistema internamente. Hay reglas y políticas bastante injustas y elitistas. Las mismas personas que le dieron su apoyo a Bernie durante la campaña se dieron cuenta”, dijo Andiola, refiriéndose por ejemplo, a figuras como los superdelegados.

Ese es el tipo de reformas que persigue este grupo. Un proceso que saben tomará tiempo y requerirá de un enorme capital político. Pero los progresistas creen que tras la elección y la estruendosa derrota de Clinton, ahora es el momento de hacer los cambios.


Nuevo liderazgo

El partido demócrata quedó descabezado tras las elecciones y ahora la lucha por definir un nuevo líder será un claro reflejo del rumbo que tomará el partido en los próximos dos años, en pos de las elecciones de 2018.

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El vicepresidente Joe Biden reconoció en una reciente entrevista, que no es un periodo fácil para su partido y están divididos.

“Como en cualquier elección presidencial donde el partido pierde, no existe un sólo líder”, explicó. “Hay voces que esperemos se escuchen”.

Actualmente existen varios candidatos en carrera. El secretario del trabajo Tom Pérez, quien lleva tres años en el gabinete de Obama e hizo campaña fuerte por Clinton. Es considerado como el candidato más visible del “establishment”.

Por el lado progresista se presenta el congresista de Minnesota Keith Ellison, quien ha recibido todo el respaldo de Sanders y que incluso ha ganado el apoyo de figuras como el líder de la minoría en el Senado Chuck Schumer y de la senadora Elizabeth Warren.

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También figuran en competencia los presidentes del partido demócrata en Carolina del Sur Jaime Harrison y de New Hampshire Ray Buckley.

La mayoría de candidatos están en proceso de armar equipos, construir redes en Washington y ganar una base de apoyo sólida.

Todavía queda tiempo para que se aclaren las aguas en el terreno demócrata. En febrero los 447 miembros del partido elegirán a un nuevo líder y con ello estarán enviando un mensaje potente sobre el perfil y objetivos de la coalición.

Un momento clave para comenzar a construir una estrategia sólida para contrarrestar a la administración de Donald Trump y volver a ser competitivos en el futuro.


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