publicidad

El error de planificación que multiplica los apagones en Venezuela

El error de planificación que multiplica los apagones en Venezuela

Mala planificación gubernamental y falta de fuentes alternativas de energía son responsables de esta emergencia energética.

El error de planificación que multiplica los apagones en Venezuela venez...

Venezuela se está quedando sin electricidad hasta cuatro horas cada día. Los semáforos se apagan, así como los hospitales. Los miércoles, jueves y viernes no se trabajan en el sector público.
De día y de noche, las neveras repletas de hielo se convierten en las alternativas para evitar que ciertos alimentos se descompongan, pero la fabricación de todo tipo de productos y la oferta de servicios ha sido interrumpida a la fuerza.

Algunos atribuyen la responsabilidad de estas profundas restricciones al fenómeno El Niño (que favorece condiciones de sequía) y hasta a las consecuencias del alza de las temperaturas y escasez de lluvia por el cambio climático.

publicidad

Sin embargo, aunque todos los países de la región experimentan las mismas condiciones ambientales, esta es la única nación que sufre una de las peores crisis energéticas de su historia. ¿Cuál es la razón?

Según el venezolano Henry O. Briceño, investigador del Centro de Estudios Ambientales del Sureste de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) , la mala planificación gubernamental y falta de fuentes alternativas de energía son la principal responsable de los actuales apagones en Venezuela.

Briceño fue asesor de la empresa Electrificación del Caroní C.A. (EDELCA) en asuntos de calidad de agua y seguridad de la represa hidroeléctrica del Guri.

En Venezuela 6 de cada de 10 bombillas son alimentadas por energía hidroléctrica, pero no se ha cuidado el recurso en consecuencia. El profesor universitario explica que se ha sobreexplotado la cuenca Caroní-Paragua y por ende, del Guri, que funciona gracias a esta.

Este embalse provee cerca del 60% de la producción eléctrica de este país. Sin agua allí, no hay electricidad. Matemática simple, reconoce.

El Guri en peligro

La hidráulica del Guri es considerada la segunda represa más grande del continente americano y funciona como un monopolio eléctrico en Venezuela.

“Esta es una represa diseñada para abastecer al país hasta por 32 meses de sequía. Sin embargo, para que eso funcione deben tomarse previsiones técnicas y eso no ocurrió: el recurso hídrico se sobreexplotó. No se respetaron los mínimos. Es decir, le sacaron más agua de la que entraba. La situación se va a extender unos meses más, hasta el próximo invierno. El otro día me alegré porque me dijeron que había empezado a llover”, asegura el investigador venezolano.

publicidad

En Venezuela llueve de mayo a octubre, pero especialmente entre julio y setiembre. De noviembre a abril es la época seca.

Aunque eso podría aliviar el estado de emergencia decretado por el presidente Maduro, Briceño ve el panorama a largo plazo poco esperanzador.

“Lamento ser pesimista, pero es que no hay demasiadas alternativas. Antes se pensaba en el petróleo, pero ahora ni eso hay. Además, aunque se aprobó desde hace 6 años un plan para pensar en construir plantas térmicas el dinero asignado, 38,000 millones de dólares, se lo robaron completamente. Además, hoy no hay inversión en energía solar y hubo unos tímidos intentos en energía eólica, pero no prosperaron mucho. Tampoco hay producción de energía geotérmica. Aunque no guste, yo veo pocas opciones. Incluso hasta creo que habría que reevaluar la energía nuclear”, detalla el exasesor de EDELCA.

Según consta en el diario El Nacional, las autoridades del sector eléctrico le dieron una gran importancia a la energía eólica durante la crisis eléctrica de 2010 al anunciar la instalación de 172 megavatios en los estados Falcón, Zulia, Sucre y Nueva Esparta.

Sin embargo, los dos proyectos en construcción registran retrasos considerables al punto de que tienen operativos apenas 48 megavatios. Además, el programa de desarrollo de energía nuclear mediante un convenio entre Venezuela y Rusia fue congelado por el presidente Hugo Chávez el 15 de marzo de 2011, cuatro días después del accidente de Fukushima, en Japón.

publicidad

Diversidad ante la falta de agua

Uruguay y Costa Rica son también dos países de la región donde su electricidad proviene primordialmente del agua. Sin embargo, ambas nacionales saben y se preparan para no depender de este líquido en momentos en que no esté asegurado.

En Uruguay, el 22% de la electricidad ya es generada a partir del viento y las autoridades del país esperan que para el año 2017 este porcentaje se eleve hasta el 38% de electricidad, con lo que se colocaría próximo al líder mundial actual Dinamarca (con un 42%).

Por su parte, de la matriz eléctrica en Costa Rica, el 80% proviene de hidroeléctricas. Las autoridades tienen claro que es un problema que sea así, porque se depende demasiado del clima y, si no llueve lo suficiente, la escasez de agua puede ser un problema.

Por eso, el restante 20% de la energía de Costa Rica también proviene de otras energías limpias pero que no dependen del agua: la eólica y la geotérmica. “Esto permite complementar en caso de que disminuya la cantidad de agua acumulada”, asegura el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).

Entre 2006 y 2013, Costa Rica atrajo unos $1,700 millones para financiar proyectos de energías renovables. Solo en el año 2013 se obtuvo una cifra récord de $600 millones destinados a este rubro. De ellos, el 40% fueron asignados directamente a las energías renovables no hidroeléctricas.

publicidad

Como Venezuela no tiene más alternativas para generar su energía, la situación es crítica, más si no llueve pronto.

“En su máximo la represa que les genera la electricidad está a 270 metros sobre el nivel del mar y por supuesto, se trata de mantener lo más alto posible para tener suficiente reserva, el mínimo son 240 metros sobre el nivel del mar. Como allá no dicen nada y todo es un misterio no hay claridad absoluta, pero la última vez que supe, porque se filtró información es que andaba en 241,5 metros. Si no se ha parado pero hay alarma es que deben estar muy cerca de ese mínimo y presumo que si no ha llovido lo suficiente en una semana o semana y media van a tener que parar porque por debajo de esa cuota no se pueden operar las turbinas porque se corre el riesgo de dañarlas”, concluyó Briceño.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad