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Acorralados: Cómo la pesca está amenazando a los tiburones de la Florida

Acorralados: Cómo la pesca está amenazando a los tiburones de la Florida

Concentraciones únicas de tiburón limón se congregan anualmente en costas de este Estado. Expertos aseguran que su cantidad cae a un ritmo sin precedentes.

Concentraciones únicas de tiburones en Florida se encuentran amenazadas /Univision

Por: Nicolás Ibargüen y Lara Fernández

Jupiter, en Florida, está considerado por muchos como la capital del buceo para ver tiburones en EEUU. Debido a su ubicación a lo largo del Golfo de México y a las agradables temperaturas del agua en invierno, esta área resulta especialmente importante para estos animales. Pero lo que trae hasta aquí a los submarinistas es poder presenciar algo único en el mundo: las agregaciones del tiburón limón, unas sorprendentes concentraciones de estos depredadores.

“Cuando descubrí la agregación del tiburón limón por primera vez en enero de 2001, me quedé asombrado por el hecho de estar viendo dos, tres, hasta cuatro docenas de tiburones limón, todos acostados en la arena como autos en un parqueadero ocupado”, asegura Walt Stearns, el fotógrafo submarino que se encontró por primera vez con este fenómeno. “El hecho de que estos tiburones se reúnan en grandes masas es un evento realmente único. Es como un evento social”.

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Sin embargo, no todo son buenas noticias para estos animales. Un estudio científico liderado por Steven Kessel, de la Universidad de Windsor, asegura que el número de tiburones limón en el área de Jupiter ha disminuido drásticamente en los últimos años, considerando que puede ser debido a la pesca comercial y deportiva.

Esto es relevante porque (al contrario de los dos últimos años) en 2016 la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) ha dado permiso para el comienzo de la temporada de pesca en la costa atlántica el 1 de enero, justo cuando se producen estas agregaciones de estos animales.

La NOAA afirma que los datos de los científicos que trabajan la zona de Jupiter no señalan nada concluyente y que sus propios estudios no muestran que se produzca disminuición de tiburones por comenzar las capturas en esas fechas.

Aunque esta organización no puede proporcionar el número de tiburones limón del Atlántico, basándose en un estudio de 2009 afirma que la población es estable. Sin embargo, desde 2010, los científicos advierten que el número de estos animales marcados que regresan a la zona de Júpiter ha disminuido repentinamente. Tras años de una tasa de retorno relativamente estable, los números han caído de manera drástica, lo que creen que está relacionado con el cambio en el protocolo de pesca. Según ellos, lo más probable es que se haya matado a estos tiburones.

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Paradójicamente, Randy Jordan, un submarinista con experiencia que lleva a gente de todo el mundo a ver estos tiburones, asegura que la industria de buceo con tiburones proporciona a las economías locales mayores ingresos de los que se obtienen de la pesca comercial y deportiva.

Según la NOAA, en 2014, los ingresos totales por la pesca comercial de tiburones en el Atlántico y en el Golfo de México fueron de aproximadamente dos millones de dólares.

“Algo que tenemos que entender en Estados Unidos es lo que han aprendido en las Bahamas, en Fiji y en todo el mundo”, comenta Jordan. “El ecoturismo de tiburones es mucho más valioso que el tener un tiburón muerto. Por el cuerpo de un tiburón muerto puede que no obtengas nada, por eso normalmente lo tiran a la basura, y por las aletas puede que obtengas un par de dólares; así que, en total, puede que se consigan 200 dólares por matar algo que necesitamos. Mientras que un tiburón que está allá afuera, puedo llevar a la gente a que lo vean; ellos siguen pagando una y otra y otra vez. Y se quedan en los hoteles y vienen de todas partes del mundo para ver a estos tiburones; es un recurso muy valioso”.

Cuando la comunidad local supo que la NOAA cambiaba la apertura de la temporada a enero, decidieron que tenían que tomar medidas. Un ejemplo es Scott Taylor, un pescador veterano en las aguas de la Florida, que este año ha optado por no pescar tiburones en Jupiter.

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Otro que deicidó actuar es el fotógrafo submarino Richard Apple, que promovió una petición para intentar detener la nueva fecha de apertura de la temporada de pesca. Una protesta que consiguió casi 18,000 firmas de 40 países diferentes, pero que no evitó parar las capturas.

La temporada comenzó el 1 de enero, permitiéndose la caza y muerte de 36 a 45 tiburones al día por cada barco.

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