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Persisten dudas sobre el estado de salud del copiloto de Germanwings

Persisten dudas sobre el estado de salud del copiloto de Germanwings

Asoman nuevos detalles sobre el estado de salud del copiloto de Germanwings, pero nada es concluyente.

El estado exacto de salud de Andreas Lubitz todavía está siendo investigado por las autoridades francesas y alemanas, que tratan de establecer qué ocurrió con el vuelo de Germanwings que se estrelló el martes en los Alpes franceses con 150 personas a bordo.

Sin embargo, el diario aleman Bild y el francés Le Parisien reportaron en sus ediciones dominicales que el copiloto, quien presuntamente estrelló la nave de forma deliberada, estaba siendo tratado por un posible desprendimiento de retina que le hacía temer el fin de su carrera como piloto.

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Además de sufrir un trastorno psicosomático, como parecen indicar los documentos médicos y los medicamentos hallados en el registro de su vivienda y la de sus padres, dijo el diario, Lubitz padecía también problemas físicos, en concreto de visión, asegura el rotativo.

Según Bild, el copiloto estaba en tratamiento por un desprendimiento de retina y temía por su vista, aunque se desconoce si el origen era orgánico o psicosomático.

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En todo caso, este problema ponía en duda su capacidad para pilotar un avión, y probablemente en el próximo control médico de junio su empleador le habría prohibido volar en la cabina, afirma el diario.

The New York Times señala que tanto en Estados Unidos como en Europa, los pilotos que den a conocer un problema mental a sus empleadores tienen prohibido volar, pero advierte que en los últimos años, a raíz de los avances científicos y una creciente conciencia pública de que los trastornos mentales comunes como la depresión son tratables, se han relajado las restricciones y se permite que algunos pilotos, cuyas enfermedades fueron leves, puedan seguir trabajando.

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El diario neoyorquino también reportó que Lubitz tenía problemas de visión que podrían haber puesto en peligro su trabajo, en el que acumulaba una experiencia de 630 horas de vuelo.

La Fiscalía de Düsseldorf informaba el viernes del hallazgo durante el registro de la vivienda del copiloto y de la de sus padres de varios documentos que arrojan luz sobre su situación personal, entre ellas "bajas médicas, actuales e incluso vigente para el día de los hechos, hechas pedazos".

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Los agentes encontraron además en su vivienda de Düsseldorf recetas de psicofármacos para tratar trastornos bipolares, así como gran cantidad de somníferos.

Pero peor aún, agrega el diario, es que los policías encontraron también psicofármacos sin abrir, lo cual apunta a que Lubitz pudo haber dejado de medicarse, algo que los investigadores esperan poder determinar a partir del análisis de los restos del copiloto.

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Ansiedad generalizada

Lubitz, de 27 años, sufría de un Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) para el que le habían recetado un medicamento neuroléptico, informó el diario francés Le Parisien.



Los médicos que le trataron, relata el medio, le habían administrado inyecciones de Olanzapina y le habían recomendado que practicara mucho deporte para recuperar la confianza en sí mismo.



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Lubitz, que presuntamente estrelló de forma deliberada el aparato cuando este cubría el trayecto entre Barcelona y Düsseldorf, sufría también al parecer de problemas de sueño, para el que se le había prescrito Agomelatina.

La Fiscalía de Düsseldorf informó el viernes del hallazgo en su vivienda en esa ciudad y en la de sus padres, en la localidad de Montabaur, de documentos médicos "que apuntan a una enfermedad y su correspondiente tratamiento médico".



El diario alemán Die Welt informó esta semana en su edición digital de que agentes de la policía hallaron en el registro del apartamento en Düsseldorf numerosos medicamentos para tratar un grave "trastorno psicosomático".

Lubitz, según el diario The New York Times, sufría también problemas de visión.

T ratan de explicar los motivos

Un trabajador descontento dispara en su lugar de trabajo. Un estudiante inicia un tiroteo en su escuela secundaria. Un piloto estrella un avión lleno de gente contra una montaña.

Puede que nunca haya una explicación convincente para actos de violencia tan devastadores, pero los expertos creen que algunos trastornos de personalidad, como el narcisismo extremo, pueden ser un factor para que la gente que quiere quitarse la vida mate a otras al mismo tiempo.

Pero mientras la fiscalía alemana buscaba qué pudo llevar al copiloto Andreas Lubitz a estrellar a propósito contra los Alpes franceses un avión de Germanwings con otras 149 personas a bordo, muchos expertos advierten contra especular un diagnóstico.

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"No tenemos ninguna pista de qué pasaba por su mente", dijo el doctor Simon Wessely, del Instituto de Psiquiatría en el King's College de Londres. "Incluso si tuviéramos todo su historial médico y le hubiéramos entrevistado, probablemente sería imposible explicar un acto tan inexplicable".

En la vivienda de Lubitz no se encontró ninguna nota de suicidio. Un hospital de Dusseldorf confirmó el viernes que habían atendido recientemente al joven, pero no aclaró por qué.

 

Andreas Lubitz, no apto para volar Univision

Vecinos impresionados

Los vecinos de Lubitz se quedaron impresionados por las acusaciones de que podría haber estrellado el avión a propósito, y dijeron que parecía entusiasmado con su empleo. Describieron a un hombre de excelente salud física, y los registros de varias carreras indican que participó en varias rutas de larga distancia. Germanwings dijo que había pasado todos los chequeos médicos necesarios.

Algunos expertos señalaron que es posible que la gente que comete actos de violencia tan espantosos pueda sufrir enfermedades mentales como narcisismo o psicosis.

En casos de asesinatos masivos, algunos responsables sufren trastornos de personalidad que los hacen extremadamente egocéntricos, explicó el doctor Raj Persaud, miembro del Colegio de Psiquiatras británico. Él y otros expertos hablaban en general y no tenían conocimiento personal del caso concreto de Lubitz.

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"La gente siente que se les ha hecho algo tan terrible que este acto catastrófico está justificado como compensación", dijo. "Para ellos, parece el equilibrio correcto para igualar lo que ellos sufrieron".

Síntomas ocultos

Otros señalaron que evitar actos de violencia tan escalofriantes podría ser casi imposible si no hay signos obvios de advertencia o la persona logra ocultar sus síntomas.

"La gente se vuelve bastante hábil en enmascarar sus problemas porque es socialmente indeseable", indicó el doctor Paul Keedwell, psiquiatra especializado en desórdenes del estado de ánimo en la Universidad de Cardiff.

Sería imprudente asumir que Lubitz estrelló el avión en un acto agresivo, apuntó Keedwell.

"Es difícil de comprender, pero ¿y si sólo estaba tan totalmente absorto en poner fin a su vida que no tuvo ninguna contemplación con las otras personas en el avión?", dijo, comparándolo con las personas que se lanzan delante de trenes sin considerar el trauma que puedan causar al conductor o a otros pasajeros.

Algunos expertos explicaron que los asesinatos masivos tienen la intención de causar el mayor daño posible para atraer atención sobre el responsable.

"El sujeto obtiene fama haciendo algo que el mundo recordará, aunque sea un héroe negativo", dijo el doctor Roland Coutanceau, presidente de la Liga Francesa por la Salud Mental.

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En ocasiones, apuntó, estos crímenes son obra de personas paranoicas molestas con su empleador o con la sociedad en general.

"Éste es un acto destructivo que les da cierta forma de inmortalidad", indicó Coutanceau. "Por tanto, la muerte forma parte de su guión".

(Con información de Efe).

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