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Un restaurante solo para dos

Un restaurante solo para dos

Con un concepto elegante e irrepetible, un italiano creó el restaurante más pequeño del mundo: "Solo per due".

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Más de $350 por persona

ROMA, Italia - Es el restaurante más pequeño del mundo. "Obviamente, no por sus dimensiones, sino por la intimidad de una cena para dos en un lugar para cientos de comensales", explicó el responsable del restaurante Solo per due (Sólo para dos), Giovanni Di Claudio.La cena a la luz de las velas es una de las citas típicas entre enamorados, y la pieza fundamental de este establecimiento ubicado en Vacone, una pequeña localidad del centro de Italia de apenas 250 habitantes, a unas 50 millas (80 kilómetros) al norte de Roma.Desde su apertura, el 23 de septiembre de 1988, el objetivo del establecimiento fue "salirse de la óptica de considerar a los clientes como número de cubiertos" para dedicarse "en exclusiva a ellos" en una velada que cuesta $356 por persona, precisó Di Claudio.

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El restaurante está en un edificio del siglo XIX construido sobre los restos de una antigua villa romana, que algunos historiadores identifican como la finca de las montañas Sabinas que Mecenas regaló a su amigo Horacio, uno de los mayores poetas latinos.

De hecho, cercana al establecimiento se encuentra la Fuente Bandusia, cuya agua describió el poeta como "más clara que el cristal y digna de un vino ceñido de flores".

Costó arrancar

El paisaje mediterráneo que se observa, fue otra de las razones que empujaron a sus responsables a ocuparse, sobre todo, de encuentros románticos, aunque los inicios no fueron fáciles.

Destinar todo un complejo y una gran sala únicamente para dos personas no era muy habitual, pues, según contó su encargado, cuando en los comienzos ofrecían sus servicios a agencias matrimoniales, muchos les tomaban "por locos, colgaban el teléfono o creían que era broma".

Una reja, un frondoso jardín con palmeras traídas de varias partes del mundo y bustos inspirados en la época romana, le dan la bienvenida a la única pareja cliente que este restaurante espera todos los días del año.

Sólo una cena por noche

Con la reserva de la mesa, que se confirma una semana antes de la cita, comienza un proceso lleno de detalles donde el cliente marca las pautas para la velada respecto al menú, decoración, música, iluminación o flores que adornarán la sala.

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Aunque la propuesta culinaria es "rigurosamente italiana", las indicaciones dadas por los comensales son las que hacen original cada celebración.

"Hace unos días, un huésped pidió llenar la sala con seiscientas rosas azules porque eran como las que aparecían en la canción favorita de su novia", recordó el propietario.

Famosos entre los clientes

Un único camarero, al que se le avisa con una campanilla de plata desde la mesa, y un ambiente íntimo quizá fueron los atractivos por los que se decantó un actor internacional del que Di Claudio se guardó el nombre, aunque bien le recuerda por la petición que les hizo para la cena.

El encargado contó divertido la sorpresa que le causó el que un actor "conocido por interpretar a tipos duros" pidiera poner como regalo a su desconocida acompañante "un gigantesco oso blanco en el maletero de un coche".

A la luz de los candelabros

Los preparativos para la velada comienzan con la compra de los "mejores" ingredientes por la mañana, donde se pone atención en las peticiones del cliente pues, por ejemplo, "puede que sea intolerante al gluten o que evite los crustáceos por motivos religiosos".

Asimismo, se puede usar un aceite elaborado en un pequeño olivar cercano a la villa romana donde se encuadra este restaurante y en la que hallaron vestigios de una prensa para aceite de aquella época.

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La tarde se dedica a cocinar y revisar todos los detalles antes de la llegada de la pareja, que es recibida con un aperitivo "normalmente delante de la chimenea" antes de pasar a la cena, cuando "se bajan las luces y se encienden los candelabros".

La ausencia de interferencias y distracciones caracterizan todas las cenas, que "muy a menudo, se alargan durante horas", pues "lo importante es el diálogo" que se crea durante la velada.

Inigualable en todo el mundo

Si la celebración incluye algún regalo para el acompañante, el restaurante también se encarga de convertirlo "en un momento especial" con varias ideas de presentación, como una personalización de los postres o un espectáculo pirotécnico.

Una opinión sobre la cena, un resumen de su historia de amor o el porqué eligieron tan peculiar restaurante son algunos de los apuntes que los clientes dejan en "libro de pensamientos" que, según sus propietarios, "ocupan hasta ahora dieciocho volúmenes".

La cena en el restaurante es para algunos el plato principal de una noche a la que, si así lo solicitaron, llegaron a bordo de una limusina blanca de once metros y que puede continuar en una "casita a un minuto del restaurante que va acorde con el espíritu de la velada", aseguró Di Claudio.

La pernoctación tanto en el albergue del establecimiento, como en los que se aconseja, así como el alquiler de automóviles de lujo y limusinas son servicios añadidos a los $356 que cuesta sólo la cena.

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Clientes llegados de todo el mundo

El propietario reconoció que al restaurante llegan clientes "de todo el mundo, sobre todo, influenciados por el último diario" en el que se resalta una crítica o referencia.

Hizo hincapié además en las reservaciones, que admiten hasta diciembre de 2008, pues "el cliente no llega aquí y cena en la misma noche" sino que debe darse toda la preparación de los detalles, reiteró.

Las ofertas para exportar el concepto a otras partes del mundo no han faltado en estos años, pero los dueños siempre las han rechazado pues "el aire que se respira en la zona y en el restaurante es único".

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