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Taller-museo atrae a curiosos

Taller-museo atrae a curiosos

La mayoría de sus clientes son hispanos, pero a El Pedorrero Muffler Shop también llegan turistas para admirar su colección de artefactos.

Un llamativo edificio

LOS ANGELES, California - La mayoría de sus clientes son hispanos cuyos vehículos tienen problemas con el escape, pero al taller-museo, El Pedorrero Muffler Shop, en Los Ángeles, también llegan turistas para admirar su colección de artefactos.

Bill London, hijo de madre hispana y padre inglés, fundó este taller el 23 de julio de 1978 y desde entonces acapara la atención no sólo porque el edifico está pintado con franjas amarillas, azules y blancas, sino por su singular nombre.

"Yo lo primero que hice aquí fue buscarme un nombre para el taller... El Pedorrero", dijo London, de 70 años y ex capitán de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

"Se lo puse porque da risa", comentó el empresario, cuya intención era "tener un impacto en los demás".

Esto, junto con su colección de antigüedades, ha convertido el taller en una atracción turística.

Una gran atracción turística

"Aquí viene gente de Japón, de Miami, de Inglaterra, Alemania, Francia. El museo, junto con el nombre del taller, hacen un ja, ja", dijo London, que anteriormente estuvo relacionado con la construcción y los bienes y raíces.

En la sala principal hay un vehículo antiguo junto a una colección de brillantes silenciadores para escapes de automóviles.

Y en el otro salón se puede admirar toda su colección de antigüedades que van desde viejos relojes, teléfonos y espadas hasta instrumentos musicales.

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"Yo me dedicaba a comprar propiedades, mejorarlas y venderlas", relató. "Y compré estas propiedades acá (en el 4101 de Whittier Boulevard, al este de Los Angeles) y puse este negocio de ' mufflers' (silenciadores), porque los carros funcionan mecánicamente, electrónicamente y físicamente y yo conozco las tres materias".

Se anuncia en televisión

Sentado frente a una mesa con fichas de dominó en una caseta desde donde atiende a los clientes, London dijo que su método para mantener la clientela es regalar partes, con su respectiva instalación, por las cuales en otros talleres cobran.

"Por ejemplo, si yo pongo un catalítico regalo un ' muffler', ¿y cuál es la razón?, porque si pongo sólo un catalítico ahora gano un peso; pero pierdo al cliente. Pero si pongo el ' muffler' el trabajo no falla y el cliente regresa y me recomienda con otro y con otro", explicó.

London, quien declinó revelar datos sobre ventas y número de empleados, destacó que una cualidad de la comunidad inmigrante es son sumamente creativos.

"Y como este país es grande, bello y hermoso, aquí se presentan las posibilidades para que nosotros levantemos las cosas", afirmó.

José Germán Pacheco Islas, trabajador originario de Pachuca, México, dijo que en siete años que tiene trabajando en El Pedorrero Muffler Shop ha percibido que cuando los clientes llegan por primera vez al taller los hacen atraídos por la publicidad que London hace en la televisión.

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"La gente encuentra atractivo el lugar, vienen en confianza, siempre vienen preguntando por él, porque ya saben que al venir aquí van a cotorrear con alguien", indicó.

Rodeado por los artefactos del museo personal de London, Pacheco Islas agregó que los clientes, "lo que encuentran gracioso es que en la televisión dice: 'Yo soy Bill Al-Capone los Mufflers'", finalizó.

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