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Supermercados para pobres

Supermercados para pobres

El aumento de los precios en alimentos afecta hasta países ricos como Austria, donde ya hay supermercados para pobres.

Con pequeñas fallas o cerca de caducar

VIENA, Austria - El fuerte aumento de los precios de los alimentos afecta no sólo a los países menos desarrollados del mundo sino también a las capas sociales bajas de países ricos como Austria, en cuya capital, Viena, se acaba de inaugurar un nuevo supermercado para pobres.

En esta tienda, montada por iniciativa de un sacerdote católico, personas con ingresos bajos pueden comprar productos de primera necesidad a precios que no superan el 30 por ciento de lo habitual.

Para ser cliente del llamado "Vinzimarkt", una persona debe comprobar que gana menos de 800 euros ($1,136) mensuales, una cantidad que aumenta en el caso de las parejas a 1,150 euros ($1,633), con 100 euros ($142) más por cada hijo en el hogar.

Los productos vendidos, que no incluyen alcohol, proceden de donaciones de las grandes cadenas de supermercados y tienen en su mayoría pequeñas fallas en el envoltorio o están a punto de caducar. El pan del día anterior incluso se regala a los clientes.

Bajo el lema "bueno y barato", los gestores de este supermercado, la comunidad católica de San Vicente de Austria, han lanzado una campaña a favor de los más desfavorecidos.

Para ese fin, los organizadores han apelado a empresas y donantes particulares a apoyar la iniciativa y esperan inaugurar dos nuevas tiendas en Viena antes de final de año.

Los clientes en ascenso

Como máximo, cada persona puede gastar 30 euros ($42) por semana en el "Vinzimarkt", una institución que ya existe desde hace varios meses en Graz, la segunda ciudad de Austria.

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Allí, el supermercado para pobres cuenta con unos tres mil clientes habituales, cifra que en Viena alcanzará "fácilmente y pronto los cinco mil", cuenta el párroco Wolfgang Pucher.

"No vamos a rechazar a nadie, pero a veces las estanterías estarán vacías. Entonces la gente tendrá que esperar", señala el cura, conocido en Austria por su trabajo caritativo, sobre todo a favor de las personas sin hogar.

Donde no llega el Estado

El primer "Vinzimarkt" de Viena fue inaugurado esta semana por el ministro de Asuntos Sociales, Erwin Buchinger, quien elogió esta iniciativa privada y destacó que "el Estado no puede estar siempre allí donde se requiere ayuda".

Buchinger prometió ocuparse personalmente de encontrar patrocinadores para pagar el alquiler de 4 mil euros ($5,680) mensuales del local de 170 metros cuadrados del supermercado, situado en un barrio de clase media en Viena.

Todo indica que la demanda por estos supermercados especializados crecerá en Austria, el cuarto país más rico de la Unión Europea, con una renta per cápita superior a los $37 mil por año.

Miles en peligro de pobreza

Organizaciones caritativas estiman que unos 460 mil de los 8.2 millones de austríacos corren peligro de caer en la pobreza y el aislamiento social.

Las personas más afectadas por la pobreza son madres solteras, inmigrantes y desempleados, y eso a pesar del generoso sistema de ayudas sociales que brinda el Estado del bienestar austríaco.

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La apertura del "Vinzimarkt" se produce a 10 días de las elecciones legislativas anticipadas en Austria, dominadas por el debate sobre la fuerte subida de los precios y los intentos de los partidos políticos de combatir esos aumento.

Una de las medidas más discutidas es la propuesta del partido socialdemócrata de reducir el IVA sobre alimentos del 10 al 5 por ciento para paliar los efectos de la carestía, que en Austria ha sido especialmente elevada en los alimentos, con aumentos de hasta un 20 por ciento en los últimos 12 meses.

Alimentos caros

Según un reciente estudio comparativo, los alimentos cuestan en Austria de promedio un 20 por ciento más que en la vecina Alemania, lo que compromete mucho el presupuesto familiar de los hogares menos favorecidos.

Una de esas personas es Zlatija Vasic, una inmigrante serbia, que dijo que gracias a los bajos precios en el "Vinzimarkt" se ahorra "un 80 por ciento" del gasto en alimentos.

"Es increíble. Los productos aquí son de muy buena calidad. En un supermercado normal nunca me podría permitir comprar lo mismo", dice esta madre soltera con un bebe recién nacido.

Pero el "Vinzimarkt" no es la única oferta de su tipo en la capital austríaca. Desde junio pasado existe otro supermercado social, también gestionado por una iniciativa privada.

Allí el número de socios supera ya las 6,100 personas y se está trabajando en la apertura de otros dos establecimientos en los próximos cinco meses.

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