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¡No sin mi café de Starbucks!

¡No sin mi café de Starbucks!

¡No sin mi café de Starbucks!

Starbucks se ha convertido en el templo del café, enganchando a famosos y miles de oficinistas alrededor del mundo.

¡No sin mi café de Starbucks!
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El templo moderno del café

Ocho de la mañana. Milán, New York, Londres, París o Tokio, el tráfico es frenético, las mujeres corren a sus trabajos sobre sus altísimos tacones, ellos trajeados llevan sus maletines y todos se dirigen  a un mismo punto: Starbucks. El templo del café. Lugar que distribuye la "droga" del siglo XXI y que tiene enganchadas a famosos y gente de a pie. ¿Es el frappucino la nueva nicotina o simplemente es fashion?

Paris Hilton, Lindsay Lohan, las hermanas Olsen, Nicole Richie, Mischa Barton, Victoria Beckham, Jennifer López, Kate Moss, Halle Berry, todas flacas, todas glamourosas y todas adictas a los brebajes que distribuye la cadena de café más famosa de todos los tiempos.

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Y es que llega a ser ya sospechosa la composición de tales bebidas que tal fanatismo despierta entre famosos y anónimos.

¿Qué tienen los frappucino, Caffe mocca, o Caffelatte para que media humanidad no pueda pasar sin ellos?

No será su presentación: Unos vulgares vasos, bastante roñosos, en papel blanco que provocan que casi siempre acabes por mancharte al intentar ingerir una bebida, casi siempre también demasiado caliente.

Tampoco sus precios, el doble de lo que cobran en cualquier otro establecimiento.

Sin embargo, se perfila como el nuevo sustitutivo a la comida, pues incluso en Estados Unidos llegan a acusar a la estilista de las famosas Rachel Zoe, de aconsejar a sus clientas que sobrevivan a base de bebidas de Starbucks, que según ella quitarían el hambre.

Entre las famosas que ella prepara se encuentran Lindsay Lohan o Nicole Richie, jóvenes que no destacan precisamente por lucir unos kilitos de más, sino todo lo contrario.

Una dieta de líquidos

A esta clase de alimentación se la conocería entre las amigas como "la dieta de los líquidos" y estaría teniendo mucho éxito entre las jóvenes actrices de Los Angeles.

En cualquier caso, estas acusaciones no son más que especulaciones y todavía no han podido ser demostradas, lo que si se ha demostrado es que el " cofee shop" continúa a rebosar.

Entre sus ofertas, la tradicional infusión: Con nata, azúcar, batido, helado, frappucino, chocolate, chocolate blanco, espresso para los paladares más exquisitos.

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Toda una parafernalia montada alrededor del café, y es que ahora dicen que de cómo prefiere alguien el café te dirá mucho sobre su personalidad, que si es dulce, frío, tímido, seco, borde, que cuida su silueta, goloso, ver para creer.

En Starbucks las colas que se forman son infinitas, paradójico, pues el concepto que venden es el de " fast food" (comida rápida, porque supuestamente tengo prisa), vidas frenéticas, con apenas pocos minutos frente a la pantalla del ordenador para comer un sandwich para alimentarse pues, de hecho, es lo único que venden como alimento, eso sí casi todos los días se acaba.

Como el milagroso líquido con que lo venden, otra vez el café, que al parecer también ayuda a sobrellevar la jornada laboral, pues cada día son más los adictos.

Ya pueden poner el grito en el cielo los médicos que la cadena no hace sino extenderse, a pesar de que no dejan fumar en su interior, de que sus precios no son ni mucho menos baratos y de que te cobran  por conectarte a la red wifi.

Tendencia imparable que inunda ciudades de modo incontrolable. Parece que a unos "manolos" y a un maxibolso de Prada,  acompaña irremediablemente un vaso Starbucks. ¡Caprichos de la moda!.

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