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Empresas con corazón

Empresas con corazón

Grandes compañías impulsan obras sociales", ayudan a los pobres y financian programas de cuidado del medio ambiente.

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Responsabilidad social, más que moda

A partir de la caída del Muro de Berlín en 1989, el mundo se ha sumergido en un acelerado proceso de globalización que ha causado el crecimiento del poder e importancia de las empresas multinacionales, al nivel incluso del poder económico y político de los Estados.

En este complicado contexto histórico podemos plantearnos algo tan poético y probablemente tan ingenuo como hablar de una economía más humana. ¿Tiene corazón la economía? ¿Tienen corazón sus grandes actores las empresas? Podemos afirmar que sí. Una economía con corazón o desde el corazón, hoy, tiene un nombre propio, lo podemos denominar Responsabilidad Social Empresarial (RSE). También se la conoce como Responsabilidad Social Corporativa (RSC) o simplemente Responsabilidad Corporativa (RC).

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Debatir, estudiar y aplicar la RSE está de moda. Las empresas y el mundo académico se han volcado en su estudio y desarrollo. Pero, ciertamente, es más que una moda.

Interés internacional

La Organización de Naciones Unidas, la Unión Europea y otras diversas e importantes organizaciones internacionales son conscientes de la importancia de la RSE. Así, se están promoviendo importantes iniciativas como el Global Compact auspiciada por la Organización de Naciones Unidas o el "Libro Verde" sobre la RSE, redactado por la Unión Europea.

Asimismo, el Banco Interamericano de Desarrollo ha publicado recientemente un informe acerca de la aplicación de las políticas de RSE por parte de las Pymes en Latinoamérica.

En la actualidad las empresas muestran su lado humano, sobre todo, con un gran desarrollo de la acción social.

Importantes políticos y empresarios, como B. Clinton, G. Soros y B. Gates, entre otros, apoyan y promueven el estudio y la implementación de políticas de RSE. A título personal promueven, asimismo, la filantropía. La RSE y la filantropía se entremezclan en muchas ocasiones.

Slim, filántropo

En Latinoamérica, el empresario mexicano Carlos Slim, según la revista estadounidense Fortune, el hombre más rico del mundo, es también uno de los más destacados filántropos del mundo.

En su página web se afirma que "apoya el equipamiento de escuelas rurales, y cubrió las fianzas para que 50 mil personas salieran de prisión, ya que no podían cubrir sus fianzas por sí mismos. Tiene listas inversiones por cuatro billones de dólares para promover la educación y la salud, y mayores desafíos.

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Puede resultar sorprendente, pero en la actualidad existen numerosas empresas que construyen escuelas en la selva amazónica, colaboran con todo tipo de organizaciones no gubernamentales, proporcionan servicios gratuitos, restauran el patrimonio artístico, organizan exposiciones de arte o restauran la Estatua de la Libertad en Nueva York.

Utopía o realidad

Como resultado de esta práctica empresarial el ciudadano tiene la impresión de que las empresas se han "humanizado".

Históricamente, como sabemos, han sido instituciones como las fundaciones, las cajas de ahorro, las organizaciones de caridad adscritas a la Iglesia, las principales impulsores de las "obras sociales". En la actualidad es la empresa la que asume con un creciente protagonismo la acción social.

¿Cuál es la reacción del ciudadano? El ciudadano acoge con sentimientos contradictorios las políticas de RSE más visibles. No podemos olvidar que, desde ciertos sectores sociales, se ha visto con reticencia y desconfianza la actividad empresarial, a la que se le criticaba su afán desmedido de lucro.

Sociedad desconfiada

El ciudadano, como es comprensible, en una cuestión tan poco precisa como ésta, no tiene una opinión clara y formada acerca de este fenómeno, y reacciona de diferentes maneras. Quizá su primera reacción sea de sorpresa. Unos muestran su desconfianza y escepticismo. Otros la contemplan con simpatía y complicidad.

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Algunos la exigen y demandan como un derecho subjetivo de nueva creación. En última instancia, prevalece una mentalidad utilitarista o incluso cínica, que reconoce los beneficios aportados a la sociedad, y en su caso a su propia persona, por estas políticas.

Influencia de la RSE

Ciertamente estamos ante una nueva política empresarial, un nuevo fenómeno de fashion management, para los más críticos, que sigue siendo de aplicación muy minoritaria y concentrada en las grandes empresas.

Toda la agitación intelectual existente en el mundo empresarial acerca de este nuevo paradigma empresarial como lo califican sus más ardientes defensores aún no ha calado en la ciudadanía. Es más, la propia empresa carece de una política clara y definida de comunicación de estas políticas.

No resulta sencillo, desde luego, convencer a la ciudadanía de la realización filantrópica de gastos millonarios.

Hemos de precisar, asimismo, que contrariamente a la percepción dominante, la política de RSE no se limita a las acciones sociales, sino que aspira a impregnar la estrategia general de la empresa. Estamos en presencia de unas nuevas prioridades.

Se pretende considerar a la empresa como una institución involucrada con la sociedad, que trasciende su función básica de mero productor o prestador de servicios.

¿Qué es en realidad la RSE?

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De forma esquemática podemos afirmar que existen diferentes posturas ideológicas o doctrinales claramente diferenciadas respecto a lo que entendemos habitualmente por RSE, básicamente se agruparían así:

1- Una postura doctrinal que con matices niega la existencia de la RSE. Su figura más representativa es la del promotor de la Escuela de Chicago y Premio Nobel de economía Milton Friedman.

2-  Una postura doctrinal de carácter utilitarista, que considera a la RSE incluida en el ámbito de las actividades de marketing. Estaríamos en presencia de una herramienta publicitaria más, denominada marketing social.

3- Una "sensibilidad social" de carácter filantrópico y paternalista. Para esta corriente de pensamiento la empresa, aun no siendo su función, puede colaborar en la ayuda a diversas necesidades sociales.

4- Una postura doctrinal que fundamenta la RSE en criterios morales, sociales o políticos. Que incide en el concepto de responsabilidad, como una exigencia social y cuasi jurídica.

Una definición posible

Como podemos imaginar no resulta sencillo lograr una definición de qué es y cuál es el alcance del concepto de RSE a la vista de posturas tan diferentes.

No obstante y viendo cuál es la práctica más habitual en las empresas nos podemos arriesgar a proponer una definición simple de este concepto afirmando que la RSE es aquella política empresarial que toma en cuenta en todas sus operaciones las demandas y preocupaciones de sus grupos de interés y el respeto y defensa del medio ambiente.

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Esta forma de actuar supera lógicamente la exigida por la ley y tiene un carácter voluntario.

En fin, seamos optimistas y veamos en estas políticas auténticas una herramienta que tengan por objetivo "humanizar la globalización". 

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