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Pepenadores de la fe

Pepenadores de la fe

Nos internamos en el mundo de los que sobreviven entre la basura en este relleno sanitario de Baja California, aferrándose a su fe.

LOS ÁNGELES, California " Para alguien que logra subsistir rebuscando entre desperdicios de comida, cartones usados y otro tipo de basura, sus creencias religiosas no son precisamente sus prioridades de todos los días.

No obstante, es justamente la fe católica la que ha mantenido con esperanza a un grupo de ‘pepenadores’ de Baja California.

“Jesús recoge basura conmigo”, dijo Esperanza, una de las habitantes del lugar, mientras se aferraba a su medallita del Sagrado Corazón de Jesús en su pecho. “Nosotros no estamos solos”.

Si bien el desarrollo del fenómeno de pepenadores no es nada nuevo ni en México ni en Latinoamérica, sí lo es que la espiritualidad de una iglesia alcance a uno de estos basureros. En este caso, fue la labor de Marcos López la que cambió no solamente la vida de estas personas, sino también la manera cómo su parroquia encaja dentro de la comunidad.

“Estos son precisamente los hijos olvidados de la tierra y es a ellos, como religiososo, a quienes tenemos que atender”, comentó López, diácono de los Hermanos Laicos de los Pobres. “Es entre la basura que siento ese amor que Dios nos da”.

Por 12 años, López ha llegado con carpas, comida y todo lo necesario para celebrar misa en el Relleno Sanitario de Baja California, predicando la palabra de Dios para más 100 residentes de esa zona de desperdicios. Aunque inicialmente existía algo de resistencia a participar, con el paso del tiempo pudo ganarse un espacio entre las prioridades de los pepenadores. Ahora cuando llega, hacen pausa en su trabajo y se entregan lleno a su devoción.

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En este reportaje de Series del 34, un equipo de Univision Los Ángeles liderado por Julio César Ortiz se internó por tres días en una de las áreas más marginadas de Baja California  y nos cuenta cómo ha mejorado la calidad de vida de los habitantes gracias a “pepenador de fe”.

Vea a continuación la segunda parte:

Para más historias de Julio César Ortiz, sígalo en su Twitter en @juliocortiz34.

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