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Para restaurar la prosperidad, Puerto Rico debería mirar hacia Irlanda l...

El Capitolio de Puerto Rico, en una imagen de archivo.

Para restaurar la prosperidad, Puerto Rico debería mirar hacia Irlanda

Para restaurar la prosperidad, Puerto Rico debería mirar hacia Irlanda

¿Hasta cuándo soportarán los boricuas políticas económicas fallidas? Opinan Robert Shapiro y Simon Rosenberg.

El Capitolio de Puerto Rico, en una imagen de archivo.
El Capitolio de Puerto Rico, en una imagen de archivo.

Por Robert Shapiro y Simon Rosenberg*

¿Hasta cuándo tendrán que soportar los puertorriqueños las políticas económicas fallidas? Debe estar claro ya que la dependencia del Estado Libre Asociado del trato tributario preferencial concedido por el gobierno federal a compañías estadounidenses cumplió su ciclo hace mucho años. A los inversionistas extranjeros les convienen las bajas tasas tributarias, pero ya es hora de que Puerto Rico expanda sus horizontes más allá de los Estados Unidos. O sea, la Isla debería considerar el ejemplo de Irlanda, país que hace ya una generación era el miembro más pobre de la Unión Europea (UE) " y para el 2006 llegó a ser uno de sus miembros más prósperos.

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A fines de la década del 1980, los planificadores de la política económica de Irlanda reconocieron que la manera más rápida de modernizar su economía y acelerar la productividad y el crecimiento sería la inversión extranjera directa (IED). También sabían que con veintenas de países de ingresos medios compitiendo por la IED, Irlanda necesitaba una ventaja comparativa. De modo que ofrecieron a Irlanda como una plataforma de bajos salarios y costos para las trasnacionales de todas partes del mundo, menos Europa, para que entraran en el enorme mercado de la UE. Pero también tuvieron que hacer que Irlanda se hiciera el lugar más atractivo de la región para la inversión extranjera. Así que además de las reducciones tributarias ofrecidas por otros países, el gobierno irlandés incrementó sus inversiones públicas para una infraestructura moderna, creó 10 “zonas empresariales” para inversionistas extranjeros y dotó a cada zona de una nueva institución para el entrenamiento y educación avanzados, e implementaron un conjunto de servicios especiales y subsidios para las trasnacionales extranjeras. El programa también incluía ayuda a compañías extranjeras para conseguir los mejores sitios y trabajadores para suplir sus demandas y proveerles de desgravaciones ante ciertas regulaciones e impuestos para compañías individuales.

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Desde 1987 hasta 2006, más de 1.000 compañías trasnacionales establecieron nuevas instalaciones en Irlanda, incluyendo Microsoft, Dell y Citicorp. El PIB real creció a una tasa media anual de 6,9 por ciento durante ese periodo, el desempleo disminuyó desde el 17 por ciento hasta el 4 porciento, se revirtió la fuga de cerebros por parte de jóvenes irlandeses altamente educados, y la deuda del gobierno como porción del PIB bajó desde el 112 por ciento hasta el 33 por ciento.

Igual que Irlanda y la UE, Puerto Rico y la parte continental de los Estados Unidos comparten una misma moneda, y prácticamente todo lo producido en el Estado Libre Asociado entra en los mercados estadounidenses sin engorrosos trámites aduaneros o demás regulaciones sobre importaciones. En fin, Puerto Rico tiene una verdadera oportunidad para atraer IED de gran escala de todas partes del mundo al ofrecerse como una plataforma de bajos sueldos y costos para que trasnacionales de América Latina, Asia y Europa puedan tener acceso al enorme mercado estadounidense.

Para tener el mismo éxito que Irlanda, Puerto Rico tendría que emprender un compromiso semejante para emprender dificultosos gastos y reformas tributarias, incluyendo incrementos dirigidos hacia inversiones públicas para la educación y la infraestructura y a la vez reducir los déficits presupuestarios. El gobierno del Estado Libre Asociado también tendría que remediar su empañada imagen ante los inversionistas extranjeros. Para restaurar la confianza de estos, Puerto Rico tendría que evitar un posible impago de su deuda y también evitar los cambios que se proponen en las leyes de bancarrota, y de esa manera prevenir impagos técnicos por parte de sus empresas de servicios públicos. En este contexto, Puerto Rico tampoco puede permitir las muy difundidas controversias que ponen en duda el compromiso por parte del Gobierno de cumplir con su palabra, tales como los actuales esfuerzos por parte de la Tesorería del Estado Libre Asociado de abnegar su acuerdo jurídico de proveer créditos impositivos, por sobrepagos tributarios, a Doral Financial Corporation, una de las principales instituciones financieras de la Isla.

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La alternativa es que para los puertorriqueños el futuro se parecería mucho al presente y al pasado reciente. Después de casi una década de estancamiento y recesión, la economía se ha reducido en 13 por ciento desde el 2004 " comparado con los 13 vecinos caribeños de Puerto Rico, quienes han tenido un crecimiento promedio anual de 2 por ciento en su PIB durante el mismo periodo. No es ninguna sorpresa. En Puerto Rico la inversión empresarial ha crecido a una tasa inferior a la mitad de la del resto del Caribe. Se ha acelerado la fuga de capitales: los flujos financieros con el extranjero han sido negativos desde el 2006; y más recientemente, los flujos de IED se han tornado negativos también. La tasa de desempleo es el doble de la de los EEUU y casi 40 por ciento entre los jóvenes, y la tasa de participación laboral es la más baja del hemisferio occidental. Es más, la deuda pública se ha disparado desde el 66 por ciento del PIB hasta el 96 por ciento, y tanto Moody’s como Standard and Poors califican como basura a los bonos del Estado Libre Asociado.

He aquí lo que sería el saldo neto: mientras que el ingreso per cápita de los irlandeses subió desde el 60 por ciento del promedio para la UE en 1987 hasta el 136 porciento del promedio en 2003, hoy en Puerto Rico el ingreso per cápita es siete por ciento menos de lo que fue en 2006. La opción " un arduo camino hacia una prosperidad de largo plazo o el camino fácil hacia un mayor deterioro " le toca a Puerto Rico.

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* El Dr. Roberto Shapiro, antiguo Subsecretario de Comercio para Asuntos Económicos durante la administración de Clinton, es presidente de la directiva de Sonecon, LLC, firma de asesoría económica en Washington, D.C. También es asesor para Doral Financial Corporation y el Fondo Monetario Internacional. Simon Rosenberg es presidente de NDN, un centro de estudios con sede en Washington que analiza asuntos relacionados con las políticas de los EEUU y los países de la América Latina.

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