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Las autoridades investigando tras el robo.

Univision, víctima de robo en Morelia, México

Univision, víctima de robo en Morelia, México

El equipo de un camarógrafo fue robado de la habitación del hotel en donde estaba hospedado.

Las autoridades investigando tras el robo.
Las autoridades investigando tras el robo.

“Para mí el lugar más seguro donde puedo tener el equipo es en la habitación del hotel. En la calle estamos expuestos, pero en la habitación donde uno duerme, eso no puede ser”. Incrédulo, el camarógrafo de Univision, Tony Álvarez, cuenta lo que vivió mientras realizaba la cobertura de la visita del papa Francisco a Morelia, México.

Álvarez fue enviado como el camarógrafo del periodista Jaime García. Su asignación fue cubrir la asistencia del pontífice al estadio “José María Morelos y Pavón” en Morelia, Michoacán, el pasado 16 de febrero durante la visita de casi seis días de Francisco a México.

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Junto a otros compañeros de Univision, el camarógrafo de 62 años y con 40 dedicándose al periodismo, se hospedó en el Hotel Virrey de Mendoza, que en su página web ofrece “total seguridad”. El inmueble está ubicado en el centro histórico de Morelia.

El exterior del hotel
El exterior del hotel

Álvarez narra: “(el martes 16 de febrero) llegamos de la cobertura del estadio (José María Morelos y Pavón, en Morelia) como a las seis y media de la tarde. Jaime y yo nos pusimos de acuerdo en ir a comer. Subí la cámara y el equipo, todo, a la habitación. Bajé enseguida y cuando estoy afuera compré algo de comida. Cuando entré al lobby del hotel, Jaime me dijo que teníamos que hacer una actualización.

“Cuando él termina de escribir subí a la habitación a buscar las cosas--pasó máximo una hora entre que dejé el equipo y volví--. Cuando llegué a la habitación, que estaba en una esquina en un lugar muy oscuro, no me doy cuenta que la puerta había sido forzada.

La puerta, iluminada por el flash de la cámara
La puerta, iluminada por el flash de la cámara

“Cuando entré, vi mi mochila sobre la cama y dentro ya no estaba la computadora. Jamás pensé que me la hubieran robado ahí, pensé que me la habían robado en el estadio, pero recordé que traía la mochila con la computadora al llegar al hotel. Busqué entonces el maletín de la cámara, misma que tampoco estaba”.

Testigo mudo de lo sucedido, el pasaporte del periodista se encontraba donde él lo dejó: sobre la cómoda de la Suite 223 Fernández de la Cueva, “una suite especial muy lujosa”, recuerda Álvarez. También estaban en la habitación los objetos personales del reportero.

La suite 223, Fernández de la Cueva.
La suite 223, Fernández de la Cueva.

En total, quien haya sido el que forzó la puerta de madera de la habitación, se llevó consigo la cámara, luces portátiles de la cámara, dos sistemas de micrófono wireless, un micrófono de mano, audífonos, cinco tarjetas de memoria, un micrófono lavalier de cable, nueve baterías de cámara que estaban en el bolsillo del maletín más la que estaba puesta en la cámara. Se llevaron además la identificación que acredita a Tony Álvarez como miembro de Univision, que estaba dentro de la misma maleta.

“Olvídense de lo que cuesta el equipo, si no te dedicas a esto, el equipo no te sirve. Es nuestra fuente de trabajo, nuestro ingreso”, agrega Ahtziri Cárdenas, corresponsal de Univision, que también se encontraba alojada en el mismo hotel, en una habitación en el mismo piso que la de Álvarez, de una instalación de apenas tres pisos.

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Cárdenas, haciendo transmisiones casi cada hora desde la azotea del hotel, cuenta que se encontraba justo ahí cuando Álvarez subió y le contó a su reportero lo que había pasado. “Jaime no lo podía creer. Entonces todos corrieron, esa fue la escena que yo vi. Así fue como yo lo viví”, relata.

Tras la incredulidad de lo que estaba sucediendo, la corresponsal narra que apenas atinó a pedirle a su productor y camarógrafos ”que fueran por mis cosas, yo tenía todo mi equipo en mi habitación. Mi laptop la dejé en la cama. A nosotros afortunadamente no nos robaron nada, pero me llamó la atención la actitud de recepción, que no tuvo una palabra de aliento o de ayuda”.

“Cuando fui a quejarme con el gerente –sigue el relato de Álvarez-- él me preguntó si acaso no habría dejado yo abierta la puerta de la habitación, a lo que respondí que siempre tengo la cautela de revisar que la puerta esté bien cerrada. Fuimos a la habitación, me dijo que las cámaras de seguridad estaban rotas y él es quien se da cuenta que la puerta estaba forzada y me dijo que ahí no habían entrado con tarjeta. Le dije que eso yo no lo había visto por la oscuridad y porque entré apurado a buscar el equipo. Los pedacitos de madera estaban en el piso. Ahí él se disculpó por haberme dicho que yo pude haber dejado la puerta abierta. Luego me indicó que teníamos que levantar un acta ante las autoridades, lo cual resultaba además necesario porque yo debía justificar por qué razón salgo de México sin el equipo con el que entré”.

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El camarógrafo tomó imágenes sobre el exterior de su habitación, además de las que ya había tomado antes, en el marco de su asignación.

El vitral que narra el periodista.
El vitral que narra el periodista.

“Para que una persona haya roto la puerta de esa manera, alguien tuvo que haber estado vigilando. En las imágenes que tomé se aprecia un salón que tiene un vitral en el techo. Debajo está el lobby. Levantaron la chapa, entraron, y nadie escuchó nada en una hora. Lo hicieron además con la seguridad de que yo estaba fuera”, agrega.

La seguridad

“En cuanto llegamos al hotel nos pusieron a todos unas pulseras negras de plástico de esas que te dan en los hoteles de todo incluido, y lo que nos dijeron en recepción fue que esos distintivos los portaría solo el staff de Univision y los huéspedes, para supuestamente asegurar el acceso al hotel, y la realidad es que entraba y salía gente como le daba la gana. A la entrada del hotel pusieron un arco de seguridad, por el que por lo menos a mí nunca me forzaron a cruzar”, añade Cárdenas.

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Apenas tuvo un tiempo libre entre los enlaces, la corresponsal bajó a la recepción para saber la postura del hotel ante lo sucedido. “Yo dije en la recepción ‘¿cómo es posible que les haya pasado esto a mis colegas en un hotel de esta calidad? Es nuestro equipo de trabajo, ¿qué explicación dan ustedes?’ y sin tener una palabra de aliento o de disculpa, el chico que estaba en la recepción solo atinó a decirme que la procuraduría ya estaba haciendo investigaciones”.

Tony Álvarez acudió ante las autoridades a levantar la denuncia correspondiente. Cuenta que salió de la fiscalía alrededor de la una de la mañana.

El parte policial.
El parte policial.

“Y después me pareció muy tonto lo que pasó, --agrega--. Cuando llegué al hotel estaba ahí el dueño del hotel y yo veía que el gerente hablaba con el dueño y con la policía. Y los policías cambiaron tan rápido de actitud que de pronto me dicen que no se puede hacer nada porque era ‘muy probable que el que robó tuviera guantes puestos’. Yo pregunté que cómo podían llegar a esas conclusiones y un uniformado respondió que ‘por el tipo de robo’”.

Tratando de darle explicación a lo sucedido, Álvarez recuerda: “Puse mi cámara temprano para grabar la llegada del Papa. Yo recuerdo que una camarera por la mañana entró y vio todo el equipo que yo tenía”.

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A la mañana siguiente, cuando era ya hora de abandonar el hotel, el camarógrafo detalla que el gerente del negocio le llevó a hacer un recorrido en las instalaciones, “buscando en todos los lugares, pero llegó un momento en el que pensé que se estaba burlando de mí. Me enseñó el lugar donde guardan las toallas, sábanas y demás, pero quien se robó el equipo evidentemente no lo iba a dejar escondido ahí”, reflexiona.

UnivisionNoticias.com llamó telefónicamente a Armando Cendejas, el gerente del Hotel Virrey de Mendoza. “Lo que estamos haciendo ahorita, es que nuestro abogado le está dando seguimiento a todo lo que se suscitó aquí en el hotel y realmente me da pena decírselo tal cual, pero son indicaciones de mi abogado, no tengo permitido dar ninguna información hasta que no me dé luz verde él. Yo le pediría si es posible, por correo electrónico, le podría mandar la información de mi abogado y él le podría decir qué es lo que se está haciendo, porque realmente el que está llevando el caso es él”, señaló.

“Usted le puede preguntar a él lo que considere y él le va a responder. Lo único que yo le puedo decir es que nosotros como empresa estamos abiertos a todo el caso, le estamos dando las facilidades pertinentes al ministerio público como nos lo ha pedido y pues adelante, está corriendo la investigación como debe de ser”, concluyó.

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Un reportero ha hecho público lo sucedido a través de su cuenta de Facebook. La publicación ha suscitado ya decenas de comentarios.

“Yo le dije al gerente que el objetivo mío y de mi compañía no es hacerle daño a nadie. Solo quisiera recuperar esta cámara porque es mi instrumento de trabajo”, dice Tony Álvarez, que vivió de esta inesperada manera la cobertura de la visita del Papa a Morelia.

Todavía con los sentimientos a flor de piel, el camarógrafo concluye: “no creo que el Papa pueda resolver los problemas de México, porque sin haberse ido el Papa de Michoacán ya estaban robando en mi habitación. Yo tengo mucho cariño por México, tengo muchos amigos mexicanos. También sé que la gente tiene muchas necesidades pero la necesidad no los debe hacer robar. Esta gente es descarada y existe en todos lados”.

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