publicidad
Marcha contra el gobierno en Caracas, Venezuela.
Daniel Morcate
Opinión

Miembro de la unidad política de Univision Noticias.

Venezuela necesita la solidaridad urgente de las democracias

Venezuela necesita la solidaridad urgente de las democracias

“Ahora que los demócratas venezolanos vuelven a protestar en las calles, hace falta que gobiernos influyentes como los de Estados Unidos y España –los cuales han reaccionado poco y tarde a los acontecimientos recientes en Venezuela– hagan todo lo posible por manifestarles su solidaridad”.

Marcha contra el gobierno en Caracas, Venezuela.
Marcha contra el gobierno en Caracas, Venezuela.

Cientos de miles de venezolanos están reclamando en las calles, a gran riesgo de su seguridad y de su vida, respeto a las instituciones democráticas y el fin del autoritarismo, las vicisitudes económicas y la corrupción en su país. Son viejos flagelos que ha exacerbado el gobierno del Presidente Nicolás Maduro y que muchos venezolanos han rechazado siempre. Pero esta vez cuentan con una solidaridad internacional que había brillado por su ausencia. La tenacidad y perseverancia de los líderes opositores y de los manifestantes a quienes dirigen será importante para propiciar cualquier salida razonable y justa a la catástrofe política, social y económica que vive Venezuela. Pero también lo será el respaldo solidario de las democracias latinoamericanas y europeas. Y de Estados Unidos, cuya política hacia Caracas a menudo ha sido titubeante y errática.

publicidad

Mientras libraba batallas verbales con los caudillos venezolanos –Hugo Chávez primero y Maduro después– Washington mantenía a Estados Unidos como el principal cliente comercial de Venezuela y su mayor importador de petróleo venezolano. También permitía que figuras poderosas del régimen chavista invirtieran enormes sumas de dinero mal habido en este país. Los caudillos respondieron como si fueran intocables. Se asociaron sistemáticamente con regímenes parias que detestan a Estados Unidos, votaron en contra de los intereses estadounidenses y de sus aliados en los organismos internacionales, realizaron acciones hostiles –como la venta de pasaportes venezolanos a sirios y la expulsión de diplomáticos estadounidenses– y culparon a Washington de todos los males que aquejan a Venezuela.

La vacilante y torpe política de Estados Unidos llegó al paroxismo el verano pasado cuando el secretario de estado del Presidente Obama, John Kerry, buscó frenéticamente un diálogo para normalizar las relaciones con Caracas en el preciso momento en que Maduro daba los primeros zarpazos a la Asamblea Nacional conquistada por la oposición en las elecciones. De la bochornosa ocasión quedan como pruebas una foto de Kerry estrechándole la mano a la canciller madurista, Delcy Rodríguez, y unas declaraciones a Univision Noticias en las que el funcionario a un tiempo reconocía la “crisis humanitariana” en Venezuela –donde la policía asesinaba a manifestantes indenfensos en las calles– y la conveniencia de un entendimiento con su régimen abusador.

publicidad

Ahora que los demócratas venezolanos vuelven a protestar en las calles, hace falta que gobiernos influyentes como los de Estados Unidos y España –los cuales han reaccionado poco y tarde a los acontecimientos recientes en Venezuela– hagan todo lo posible por manifestarles su solidaridad y exigir que el régimen madurista escuche sus reclamos en lugar de reprimirlos, como amenaza con hacer. Maduro dice haber puesto sobre las armas a “500 mil civiles”, integrantes de la fascistoide milicia bolivariana, para enfrentar las protestas de este miércoles. A ellos se suman miles y miles de policías y militares que durante el largo y oscuro reinado chavista nunca han vacilado en golpear, torturar y asesinar a ciudadanos inermes. Es preciso dejarles saber bien claro a los represores que pagarán un alto precio si llevan a cabo sus amenazas de atacar a los manifestantes.

La Organización de Estados Americanos se sacudió recientemente su inveterada pasividad y México su tibia neutralidad para criticar al régimen de Maduro y exigirle que honre su compromiso con la Carta Democrática del organismo interamericano. Una docena de países de la región acordaron revisar a fondo la crisis venezolana y de esa manera mantener la presión sobre Caracas. El gobierno del Presidente Trump justamente ha respaldado estas iniciativas. Pero puede y debe hacer mucho más.

Los senadores de la Florida Marco Rubio y Bill Nelson, por ejemplo, proponen endurecer las sanciones económicas y diplomáticas de Estados Unidos a Venezuela mientras el régimen mantenga inhabilitada a la Asamblea Nacional y suspendido el proceso electoral. Tales sanciones deberían aplicarse en forma estratégica para no agravar las penurias materiales del pueblo venezolano sino golpear directamente a los responsables del asalto a la democracia y la represión. Muchos han resguardado el dinero que les han robado a los contribuyentes y empresarios venezolanos en bancos y propiedades en Estados Unidos, ya sea personalmente o a través de familiares y testaferros. Por eso en la picaresca venezolana se les conoce como “boliburgueses”.

publicidad

En estos momentos de crisis y crispación política, Maduro y sus secuaces pueden contar con el apoyo incondicional de gobiernos afines que también desdeñan la democracia y la libertad, como los de Cuba, Bolivia y Ecuador. Las naciones democráticas no deberían fallarles a los venezolanos demócratas. Que por lo menos sepan que no están solos en su empeño de restaurar el estado de derecho, la paz y la prosperidad en su atribulado país.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad