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El primer ministro canadiense Justin Trudeau y el presidente mexicano Enrique Peña Nieto.
Jorge Castañeda
Opinión

Político, intelectual y comentarista, ex Secretario de Relaciones Exteriores de México.

Tres ideas ilusas sobre lo que le conviene a México en la negociación del TLCAN

Tres ideas ilusas sobre lo que le conviene a México en la negociación del TLCAN

“Cada día que pasa resulta más probable que en el fondo lo que Trump está haciendo al ampliar el número de demandas inaceptables para México y Canadá es simplemente sabotear el acuerdo”.

El primer ministro canadiense Justin Trudeau y el presidente mexicano En...
El primer ministro canadiense Justin Trudeau y el presidente mexicano Enrique Peña Nieto.

En plena visita del primer ministro de Canadá a México, y al arrancar la cuarta ronda de negociaciones sobre el TLC en Washington, proliferan las versiones de que el Acuerdo de Libre Comercio está a punto de derrumbarse.

Medios estadounidenses como el Wall Street Journal y The New York Times publican filtraciones procedentes de los negociadores de Estados Unidos donde se presentan una serie de propuestas sustantivas, que no necesariamente entregan los negociadores estadounidenses, pero que son claramente inaceptables para México y para Canadá.

Altos funcionarios mexicanos y canadienses afirman que el fin del TLCAN no es el fin del mundo, o que México puede vivir sin el TLCAN, o que Canadá y Estados unidos podrán ponerse de acuerdo sin México.

Es difícil saber qué parte de todo esto resulta cierta, y qué tanto es postura negociadora del método marrullero de Trump. Pero la situación es lo suficientemente grave para hacerse varias preguntas sobre lo que México debe decidir, y quizás también para insistir de nuevo en tres ideas falsas o ilusas que circulan en México y en Estados Unidos sobre lo que a México le conviene.

En primer lugar, se ha dicho repetidamente que le conviene más a México que sea Estados Unidos el que se levante de la mesa, si es que eso va a suceder, y que debemos esperar con paciencia a que eso suceda para que sean Trump y su equipo quienes asuman el costo político de derogar un convenio que le ha beneficiado enormemente a Estados Unidos y a sus dos socios comerciales.

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No me parece para nada evidente la tesis. Para empezar, no veo cuál costo político para Trump: las grandes empresas estadounidenses, que pudieran resultar afectadas negativamente –y en escasa medida– por una decisión de este tipo, no contribuyeron a la campaña de Trump y por tanto él no les debe nada. Y para su base –el 40% de los estadounidenses que votó por él y que siguen siéndole fieles– sacar a Estados Unidos del NAFTA no sólo no entraña un costo político sino todo lo contrario.

En cambio para México, dejar en manos del gobierno de Estados Unidos el cómo, cuándo y por qué levantarse de la mesa puede ser temerario. Quizá convenga más que sea México quien decida en qué momento, lugar y con qué motivos es deseable acabar con una negociación que de manera evidente no va a ningún lado.

Segunda tesis endeble: México puede sobrevivir fácilmente sin el TLCAN. De tratarse de un acuerdo fundamentalmente comercial, la hipótesis es absolutamente correcta: seguiremos exportando más o menos lo mismo a Estados Unidos y Estados Unidos más o menos lo mismo a México y con precios muy parecidos para los consumidores mexicanos.

En ese capítulo, no está claro que se acabe el mundo, en efecto. Pero algunos siempre pensamos que el TLCAN no era ni siquiera primordialmente un asunto comercial, sino más bien de seguridad jurídica y de inversión extranjera.

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Salinas de Gortari se lanzó a esa aventura no para lograr mayor acceso para productos mexicanos al mercado de Estados Unidos y de Canadá, sino más bien para garantizarles a los inversionistas de esos dos países y del resto del mundo, la seguridad jurídica que el estado de derecho mexicano no les brindaba.

En mi opinión, de eso se trató siempre, no de un asunto de aranceles o de mercados. Ahora bien, quedarnos sin el TLCAN significa dejar de brindarles a esos inversionistas esa seguridad jurídica. No es un tema menor, y sí es grave.

Tercera falacia. México debe recurrir a las otras armas que posee, o invocar la integralidad de la relación bilateral con Estados Unidos sólo cuando hayan fracasado o claramente concluido sin éxito las negociaciones comerciales. Las armas termonucleares de la migración por la frontera sur, de no aceptar a deportados procedentes de Estados Unidos sin comprobar su nacionalidad, de cesar de dedicar recursos humanos y financieros a la guerra contra el narco, y en particular a impedir que la cocaína de Colombia, la heroína de Guerrero y la mariguana del norte del país lleguen a Estados Unidos, y por último, la cooperación en materia de terrorismo e inseguridad no deben ser empleadas sino hasta que sea patente la mala voluntad del gobierno de Trump en lo que se refiere al TLCAN.

Probablemente sea al revés. Para que no fracasen las negociaciones comerciales, a México no le basta amenazar a Estados Unidos con el recurso a estos instrumentos. Si no estamos dispuestos a poner en práctica estas amenazas, Estados Unidos no va a creer que son reales porque efectivamente el riesgo o costo para México es muy grande. Pensar que los estadounidenses van a espantarse con nuestras amenazas migratorias, del narco, o de seguridad, y por tanto portarse bien en materia comercial, antes de que llevemos al acto dichas amenazas, es ingenuo.

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Ojalá no tengamos que llegar a comprobar si las tres tesis del gobierno y de los empresarios mexicanos y estadounidenses son ciertas o no. Ojalá se pueda resolver todo esto sin llegar a esos extremos. Pero cada día que pasa resulta más probable que en el fondo lo que Trump está haciendo al ampliar el número de demandas inaceptables para México y Canadá es simplemente sabotear el acuerdo.

Si ese es el caso, no tiene sentido ni esperar a que él se vaya, ni decir que no importa, ni guardar las únicas armas que tenemos para un futuro donde ya no servirán.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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