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Tanius Karam: ¿“El Chapo” habla? O de una entrevista que no lo fue tanto

Tanius Karam: ¿“El Chapo” habla? O de una entrevista que no lo fue tanto

El autor analiza cómo la narcocultura se hace más compleja y sofisticada en México

Tanius Karam: ¿“El Chapo” habla? O de una entrevista que no lo fue tanto...


Por Tanius Karam ( @taniuskaram ), profesor Investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México

Desde el viernes 8 de enero, fecha de la recaptura, la difusión de mensajes y los contenidos de la historia llevan este hecho a las fronteras mismas entre el entretenimiento y la política.

Conforme avanzan los días, dentro de las columnas mexicanas, se presentan más elementos de análisis, así como detalles del tipo de vinculo entre los actores Del Castillo y Penn con el prófugo más buscado, Guzmán Loera “El Chapo”.

La abundante difusión y presencia en redes sociales de la recaptura de “El Chapo”, así como de la “entrevista” de Penn, hay que ubicarla también dentro de una sensibilidad y predilección de la opinión pública y las audiencias por este tipo de historias donde aparecen el riesgo, la actriz, el matón, la dificultad y demás componentes que vemos también en narco-series de televisión y contenidos en línea.

La narcocultura se hace más compleja y sofisticada; lo que hace varios años era un tema de la sección roja de los diarios, ahora parece un contenido transversal que adquiere sus formas dentro de secciones como “deportes” o “espectáculos”, donde encontramos también reverberaciones de ese macro-tema.

No es casual que Netflix la empresa de contenidos en línea, afirmó que el año pasado su serie más vista fue “Narcos”, que cuenta el inicio del imperio de Pablo Escobar.

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En el encuentro Penn-Guzmán abundan elementos de ficción y de realidad, de protagonismo y de escaso valor periodístico. Recordemos brevemente: Debido a la mediación de la actriz Kate del Castillo, el actor Penn pudo establecer contacto con el Chapo Guzmán dentro de un proyecto por hacer una película sobre él, y del que al parecer el mismo Capo podría financiar o tendrían intención de hacerlo.

En octubre del 2015 hicieron una entrevista que fue publicada recientemente en la revista Rolling Stone, justo un día después de su recaptura y, por si no fuera suficiente, este fin de semana (15 de enero) se estrena una cinta de ficción: “Chapo, el escape del siglo”, cuyo tráiler puede verse aquí.

En cuanto al texto publicado en la revista (cuya versión completa en inglés puede leerse aquí), a pesar de varias de sus fallas técnicas, como darle al entrevistado el control sobre la entrevista y los contenidos, además de lo superficial de las preguntas, es un documento interesante, como aquél que el periodista Julio Sherer publicara en 2010, sobre “Mayo” Zambada, el principal socio comercial de “El Chapo”, y de alguna manera verdadero jefe del Cartel de Sinaloa, de quien, a diferencia de su compadre Guzmán, poco se sabe o no es tan dado al glamur y la relación con artistas.

Para Javier Garza Ramos, periodista en Torreón, la capital del estado de Coahuila, el texto habla más de Penn que de “El Chapo”. Las primeras páginas son en realidad un diario poco relevante antes de llegar a la sierra, para luego dar lo lugar a lo que puede ser más interesante: la manera de pensar (que el narcotráfico va seguir tras su muerte), la descripción que el narcotraficante hace de sí y el despliegue de fuerza al señalar que cuenta con un ejército de medios y modos para llevar la droga a cualquier parte del mundo.

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Penn hace apología de los supuestos riesgos que tuvo que atravesar para hablar con “El Chapo”, y en todo su texto hay un falso tono de heroísmo que dista de las vicisitudes reales que un reportero de la zona tiene que enfrentar; donde preguntar a la persona equivocada —por ejemplo, a un hombre que en realidad sea miembro de los equipos de seguridad del Capo— les puede costar la vida.

Seguramente Penn tampoco sabe que en los últimos años al menos 17 periodistas han sido asesinados o desaparecidos en las provincias de Sinaloa, Durango, Chihuahua y Sonora; y, como bien señala Garza Ramos en su colaboración para la sección internacional del periódico español El País, muy seguramente Penn no ha convivido ni conoce algún reportero que viva y trabaje en la zona, ni mucho menos ha padecido algunos de sus riesgos.

En suma ese conjunto de componentes, aunque aparentemente accidentales, parece ser parte de una caracterización que facilita ese proceso de naturalización del narcotráfico y sus consecuencias en la vida social

  • El Chapo como “héroe” para unos, “demonio” para otros;
  • Guzmán Loera como empresario que aparece en la lista Forbes de los 1000 hombres más ricos del mundo, y el galán que quiere cortejar a la actriz Kate del Castillo;
  • la persona aparentemente dada a lujos (pero que aparece en un video adjunto a la versión electrónica del texto de Penn, con una camisa azul de dudoso gusto y cuyas replicas se venden en boutiques por algunos cientos de dólares).
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“El Chapo”, así, aparece como “moneda de cambio” al régimen en turno que difunde sus logros y permite a través de él calificarse; “El Chapo” también en la sangrienta descripción que el periodismo de investigación ha hecho de él (Anabel Hernández, Los señores del narco, 2010); y ahora también “El Chapo” como parte de la veleidad y la egolatría a la que voluntaria o involuntariamente Penn y Del Castillo permitieron o se prestaron.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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