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Trabajadores de una mina de carbón en Sycamore, Pennsylvania.
Mónica García
Opinión

Subdirectora de prensa de Latino Victory Project.

Por qué no debemos abandonar la “política de identidades”

Por qué no debemos abandonar la “política de identidades”

“En lugar de entablar conversaciones difíciles sobre los derechos civiles con los votantes blancos de clase trabajadora, demócratas como Tim Ryan de Ohio y Debbie Dingell de Michigan han propuesto alejarse de los temas sociales”.

Trabajadores de una mina de carbón en Sycamore, Pennsylvania.
Trabajadores de una mina de carbón en Sycamore, Pennsylvania.

Mientras el gobierno de Trump persigue descaradamente una agenda política diseñada por y para supremacistas blancos, algunos en la izquierda siguen llamando a acabar con la “política de identidades”. Esta propuesta errónea sostiene que los candidatos demócratas sólo ganarán si complacen al elector blanco de clase trabajadora. Claro, los temas de la igualdad económica, los salarios estancados y el acceso al cuidado de salud asequible requieren la atención inmediata de ambos partidos. Pero los estadounidenses más vulnerables –las minorías raciales, los inmigrantes, los musulmanes y los miembros de la comunidad LGBTQ– siguen llevándose la peor parte de los ataques del gobierno de Trump.

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En lugar de entablar conversaciones difíciles sobre los derechos civiles con los votantes blancos de clase trabajadora, demócratas como los congresistas Tim Ryan de Ohio y Debbie Dingell de Michigan han propuesto alejarse de los temas sociales con el fin de reincorporar a la clase trabajadora blanca al Partido Demócrata. Su argumento ignora los datos de la elección de 2016 que demuestran que la baja participación de grupos clave de la base demócrata contribuyó significativamente a la pérdida de Clinton. Cuando le preguntaron a la congresista Dingell si su partido había sido “secuestrado” por la “política de identidades”, ella dijo a la cadena MSNBC: “Estoy muy preocupada de que eso sea lo que está ocurriendo, y que nos estamos olvidando de que nuestra fuerza viene de ser ‘nosotros’, de todos nosotros uniéndonos”.

La fuerza de Estados Unidos sí nace desde la unidad, pero unirnos no debe significar silenciar a comunidades vulnerables cuando estén presentes los electores blancos.

Cuando los demócratas del Congreso estrenaron su nueva agenda económica –“Un Mejor Trato”– el pasado mes de julio no hubo mención de una reforma migratoria integral y los grandes beneficios económicos que esta conlleva. También se omitió cualquier remedio a los problemas institucionales que mantienen la tasa de desempleo de los afroamericanos al doble que la de los blancos. Sacar adelante a nuestro país después de la victoria de Trump requerirá el mismo nivel de compromiso para abordar estos retos y explicar por qué eso también ayuda a la clase trabajadora blanca. Aunque los líderes demócratas del Congreso merecen las gracias por defender a las minorías de algunos de los más indignantes ataques del gobierno de Trump, la ausencia de los inmigrantes y las minorías raciales en esta regeneración demócrata es preocupante e ignora los extensos retos que enfrenta el partido para cambiar el rumbo de su reciente historia electoral.

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Donald Trump no fue electo por su política sustancial sobre la justicia económica –nunca ha sido un político sustancial–. Llegó a la Casa Blanca sobre una ola de xenofobia y resentimiento cultural. Sus palabras, acciones y relaciones dejaron en claro que su consigna de campaña en realidad significaba “Volver a hacer blanca a América”. Los demócratas no pueden quedarse al margen de este debate sobre la igualdad de derechos y quién es considerado estadounidense. Lo hacen arriesgándose a perder toda una generación de votantes millennial, cuyo número sigue creciendo.

En los siete meses desde que tomó el poder, el presidente Trump ha puesto la mira sobre los refugiados e inmigrantes de seis países de mayoría musulmana, puesto en marcha un plan de deportaciones masivas enfocada en las comunidades latinas, puesto al intolerante profesional Kris Kobach a cargo de una comisión sobre un supuesto fraude electoral y anunciado que permitirá que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos discriminan abiertamente en contra de los militares transgénero. Y justo esta semana, el presidente hizo público su apoyo a un proyecto de ley que nos regresaría a los tiempos de las cuotas migratorias racistas que limitaban la inmigración proveniente de Asia, África y Latinoamérica y separaban a familias.

Ante esta agresión, las minorías raciales, los musulmanes, los inmigrantes y los estadounidenses LGBTQ buscan el liderazgo del Partido Demócrata. Están buscando que los demócratas resistan la presión de blanquear su agenda política, que no sólo sean aliados sino defensores. Los derechos de millones de personas, ganados con gran esfuerzo, dependen de ello.

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Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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