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El candidato republicano Donald Trump y el presidente de México, Enrique Peña Nieto, se dirigen a la rueda de prensa ofrecida en la residencia de Los Pinos el 31 de agosto de 2016
Henrik Rehbinder
Opinión

Periodista, estuvo tres décadas en el diario La Opinión de Los Ángeles. Los últimos 15 años como editor de las páginas editoriales.

Peña Nieto hizo de la visita a México un descarado acto de campaña en favor de Trump

Peña Nieto hizo de la visita a México un descarado acto de campaña en favor de Trump

“La agenda presidencial de Los Pinos se abrió de par en par para que la reunión se hiciera en la fecha decidida por la campaña para ser el ‘día de la inmigración’”.

El candidato republicano Donald Trump y el presidente de México, Enrique...
El candidato republicano Donald Trump y el presidente de México, Enrique Peña Nieto, se dirigen a la rueda de prensa ofrecida en la residencia de Los Pinos el 31 de agosto de 2016


El presidente de México, Enrique Peña Nieto, ya es parte de la campaña presidencial del candidato republicano, Donald Trump. La reunión entre los dos realizada en Los Pinos integró los primeros párrafos del discurso del jueves, en donde el millonario redobló su apuesta a línea dura contra los inmigrantes. Fue una fecha memorable para Trump porque al medio día fue presidencial para luego el candidato rabiosamente antiinmigrante que ya conocemos. Todo cortesía del mandatario mexicano.

Es un pobre consuelo la discusión sobre si Peña Nieto dice la verdad al asegurar que le dijo a Trump que México no pagará el muro que quiere construir el estadounidense o si el republicano está acertado al decir en público al lado de Peña que no se habló del financiamiento. Esa fue la oportunidad para el presidente de México de corregir en público al candidato impertinente que lleva mucho tiempo basureando a los inmigrantes y a los líderes mexicanos. Pero no lo hizo, optó por un tímido tuit posterior. Sobre llovido, mojado.

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Esa falta de actitud en una cuestión como el financiamiento de la muralla es una muestra de cómo la parte mexicana convirtió lo que debía ser una reunión normal de bajo perfil en un descarado acto de campaña en favor de Trump.

La idea original de Peña Nieto de invitar a México a los dos principales candidatos estadounidenses a la presidencia es correcta. México y sus emigrantes son parte del debate que domina la elección de este año en Estados Unidos, gracias al discurso xenofóbico de Trump; por eso no es de extrañar el interés del mandatario mexicano para reunirse con el próximo inquilino de la Casa Blanca dados los numerosos temas bilaterales entre ambos países.

El problema es que Los Pinos no asumió el papel del dueño de casa. Ese que decide principalmente cuándo se realiza la reunión de acuerdo con su conveniencia. En cambio, fue la visita quien decidió los tiempos y el tenor de la reunión de acuerdo con su estrategia electoral.

Como si fuera poco, Trump se llevó a la reunión a Jeff Sessions quien se destaca por ser el senador más rabiosamente antiinmigrante de Washington. El republicano pudo haber llevado a un asesor de perfil más bajo y menos controversial, pero el candidato desembarcó en México mostrando a su electorado del otro lado de la frontera que fue con la artillería pesada.

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Peña Nieto pudo rechazar la fecha impuesta por Trump, acomodar el lugar del encuentro y la estructura del mismo. Este proceder bien manejado hasta le podría haber ayudado a levantar, aunque sea un poco, la derrumbada imagen de presidente. Pero fue todo lo contrario.

La agenda presidencial de Los Pinos se abrió de par en par para que la reunión se hiciera en la fecha decidida por la campaña para ser el “día de la inmigración” y para darle el tiempo necesario al candidato de ir a Ciudad de México y luego al mitin programado en Phoenix, Arizona. Como era de esperar, antes de sacar el garrote Trump habló de su reunión “muy especial e importante” en México, de cuanto “le agrada y respeta” a Peña Nieto y de “mi amor por la gente de México” para luego hablar de cómo cerrará la frontera para proteger a Estados Unidos de los mexicanos.

Si la reacción de los mexicanos al sur de la frontera fue de indignación por los detalles de la visita, del lado norte el sentimiento de enojo hacia Peña Nieto alcanza niveles indescriptibles.

Otro impacto directo del desatino de Los Pinos en la campaña es haberle dado una credibilidad de la que Trump carecía. De un momento a otro en los medios estadounidenses se comenzó a hablar de la imagen presidencial, del diplomático, del líder recibido por jefes de Estado, en vez del candidato impresentable por los furcios, metidas de pata, capaz de decir cualquier barbaridad. Hasta se llevó la foto del estrechón de manos que ya se verá en algún comercial.

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Ojala que se sepan los pormenores del lado mexicano de por qué se aceptó recibir a Trump. ¿Será que el bully Trump pudo más que el presidente mexicano? Así parece.

Peña Nieto habló de su compromiso de defender a los mexicanos en Estados Unidos. Eso no se hace cuando el presidente de México le da credibilidad y ayuda al candidato que más odio ha desparramado en contra de los migrantes. ¡Gracias, Peña Nieto!

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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