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Opinión: Pupitres para todos

Opinión: Pupitres para todos

El autor compara la gran distancia entre la inversión en educación entre Guatemala y los países desarrollados

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Por Jose Carlos Zamora, vicepresidente de comunicaciones estratégicas en Univision Noticias

El pupitre es el ícono de la educación y por ende un ícono que también representa un futuro con oportunidades y progreso social. La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que toda persona tiene derecho a la educación y que la misma debe ser gratuita. Todas las Constituciones del istmo centroamericano reflejan este derecho universal y establecen como obligación de sus Estados proporcionar y facilitar educación a sus habitantes. A la vez reconocen que la educación tiene como fin el desarrollo integral de la persona y la declaran de interés nacional.

En contravención a sus principios constitucionales, y en la mayoría de casos debido a la corrupción voraz e insaciable de los políticos y burócratas de turno, la mayoría de los países de la región no invierten en educación y carecen de políticas públicas para institucionalizarla, ignoran que representa un atajo en la búsqueda del desarrollo y que la educación de clase mundial es uno de los únicos motores para garantizar la sobrevivencia, crecimiento y competitividad de sus economías en el mediano y largo plazos, en un contexto donde la tendencia hacia la globalización se seguirá acentuando.

El Cono Norte de Centroamérica, fundamentalmente Guatemala y Honduras, se caracteriza por la ausencia de objetivos y estrategias nacionales y modelos de desarrollo, vacío de políticas públicas e inexistencia de motores de desarrollo. En su lugar, las élites nacionales se han centrado en saquear los recursos de la región, y el único escenario previsible sigue siendo el persistente subdesarrollo, la desigualdad, la marginación, la miseria y el éxodo de grandes grupos de la población hacia el norte en busca de un destino más afortunado.

Dejando de lado que la corrupción es un cáncer que erosiona los presupuestos destinados a las áreas sociales, específicamente en el campo de la educación, afectando su calidad y cobertura, datos del Banco Mundial indican que en promedio la inversión en educación en la región centroamericana es únicamente la mitad de lo que se designa para este rubro en países desarrollados. Por ejemplo, en el año 2011 Guatemala dirigió 2,9 por ciento de su Producto Interno Bruto para la educación, mientras que países como Dinamarca, Reino Unido y Estados Unidos asignaron el 8,5, 5,8 y 5,2 por ciento, respectivamente.

Es urgente que los gobiernos del istmo se comprometan con el único remedio estable y duradero para eliminar la conflictividad, la desigualdad, las brechas sociales, los éxodos y migraciones, y para mitigar y erradicar la pobreza. La inversión en capital humano –particularmente en educación–, es la única vía para alcanzar el desarrollo, la igualdad de oportunidades, la transparencia, la difusión de la riqueza, el respeto a un verdadero Estado de Derecho y a los Derechos Humanos, así como el único camino para conseguir  la paz duradera.

Las indispensables inversiones sostenidas en educación y en las otras políticas sociales de alto impacto son soluciones a largo plazo, pero son el único camino realista y de fondo. Todos los ciudadanos de la región, más aún los del Cono Norte de Centroamérica, deben comprometerse con promover y exigir políticas e inversiones serias en educación y en los campos sociales, donde tiene tantos rezagos. Es impostergable devolver al pupitre el concepto del ícono que representa, en términos de educación, prosperidad y progreso.


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