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Opinión: Ni reality show ni anarquía logo-noticias.6bcb5218ff723b30f6c27...

Opinión: Ni reality show ni anarquía

Opinión: Ni reality show ni anarquía

Para el analista, el debate demócrata no tendrá millones de televidentes, pero sí propondrá ideas que ayuden a los estadounidenses.

Opinión: Ni reality show ni anarquía GettyImages-Democratic-Convention-2...


Por José Dante Parra, presidente de ProsperoLatino (*)


Ayer en Al Punto, María Elena Salinas preguntaba por qué, si el tema acordado era el primer debate demócrata del martes, la conversación invariablemente regresaba al drama republicano. Y es que el contraste es tan bárbaro entre los dos partidos, que es imposible hablar de un proceso sin mencionar el otro.


En resumidas cuentas, el debate demócrata no será el reality show en que se ha convertido la contienda por la nominación republicana ni la anarquía paralela entre los republicanos de la Cámara de Representantes, producto del golpe de estado que la extrema derecha asestó a su propia bancada, dejando al partido “gobernante” esencialmente acéfalo.


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Por ende, el debate demócrata de este martes no tendrá 23 millones de televidentes como el primer debate republicano.


¿Por qué? Sencillamente no habrá candidatos atacando a la minoría del momento, mientras los otros buscan desesperadamente atención, como ocurre en los debates republicanos.


Es más, el martes no habrá una “mesa para niños”, como antesala al debate principal, ya que todos los candidatos demócratas han estado discutiendo soluciones serias a los problemas del país en vez de la construcción de muros que le cobraríamos a México, el estado hormonal de una moderadora del debate (como ocurrió durante y después de un debate republicano); o cuándo quitarle DACA a los DREAMers.


El martes no veremos ataques personales entre los cinco candidatos demócratas, como ha ocurrido entre los republicanos donde hasta las esposas han sido víctimas de insultos.


El martes escucharemos propuestas para frenar la epidemia de masacres como la de Oregon hace una semana, o la de Arizona el viernes. Se discutirá cómo seguir luchando por una reforma migratoria que saque de las sombras a los 11 millones, no tácticas para deportarlos o negarles un camino a la ciudadanía, como dijo Marco Rubio subsecuentemente.


En cuanto a los hispanos se refiere, escucharemos a los candidatos demócratas cortejándolos y recordándoles lo que han hecho por la comunidad y lo que proponen hacer. Grande será el contraste con la contienda republicana, donde hemos sido el chivo expiatorio.


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Al cerrar otro Mes de la Herencia Hispana, cada uno de los demócratas celebrará la diversidad de los Estados Unidos, en vez de aseverar que el multiculturalismo es un peligro, como dijo Jeb Bush. Dado que la retórica no será inflamatoria, el tamaño de la teleaudiencia no será el de Miss Universo.


Hablar de los 16 millones de estadounidenses, incluyendo casi 3 millones de latinos, que ahora tienen seguro médico gracias a la reforma de salud que aprobaron los demócratas –pese la dogmática oposición republicana– simplemente no genera los ratings del drama en que se ha convertido el dime-que-te-diré republicano. El libreto de desgobierno entre los republicanos de la Cámara de Representantes, con rumores de relaciones extramaritales y llanto tendido en los pasillos del Capitolio, como sucedió después que el Congresista Kevin McCarthy (R-CA) retirara su postulación para Presidente de la Cámara, es difícil superarlo. Pero en vez de entretener, esta anarquía nos hace daño como nación.


Cuando un reality acaba, poco afecta la vida de un votante. Pero con cada debate, con cada pronunciamiento, con cada propuesta, a lo mínimo se marcan los derroteros para gobernar el país. Es en estos foros donde un votante se informa. Y es en este tipo de evento donde nuestros líderes marcan el tono que el país sigue.


La historia del martes será el contraste entre un partido que ha impulsado la creación de 13 millones de trabajos, ha protegido a más de un millón de DREAMers de la deportación, y le ha dado el sosiego que trae un seguro médico a millones, y el otro partido que tristemente le apuesta a titulares escandalosos para llamar la atención.


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Por eso es difícil analizar qué ocurrirá en el debate demócrata sin terminar hablando del contexto y contraste que han proveído los republicanos. Los cinco demócratas este martes no tendrán docenas de millones de televidentes buscando entretenerse, pero sí propondrán ideas que ayuden a 350 millones de estadounidenses, incluyendo a 11 millones de nuestros hermanos indocumentados. Como votante, ideas es lo que espero de personas que buscan liderar la primera potencia del planeta.


(*) Estratega demócrata y presidente de ProsperoLatino. Fue asesor del ex líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid; asesor de comunicaciones hispanas en la reelección del Presidente Obama en 2012 y director del equipo de medios hispanos en la Convención Nacional Demócrata.


Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.


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