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Opinión: La incoherencia de la candidata Clinton

Opinión: La incoherencia de la candidata Clinton

Según el analista, Clinton estará con los hispanos cuando le convenga, pero no cuando tenga un costo político

Opinión: La incoherencia de la candidata Clinton GettyImages-Clinton-Scr...


Por Daniel Garza, director ejecutivo de Iniciativa LIBRE (*)

La comunidad latina enfrenta varias decisiones difíciles. La economía continúa estando lenta, las escuelas no mejoran y la seguridad de los Estados Unidos en el mundo sigue bajo amenaza. Parece que Washington no estuviera escuchando, ya que prioridades como una reforma migratoria siguen siendo ignoradas por nuestros líderes. Mientras los candidatos presidenciales continúan apelando a la  comunidad latina, es importante evaluar tanto su retórica como su historial.

Hace poco, la ex secretaria de estado, Hillary Clinton, viajó a Texas para asegurar que está apoyando a los latinos de la nación. En un discurso en San Antonio se posicionó a sí misma como una defensora de la comunidad inmigrante de toda la vida. Recordó haber crecido en la década de 1950, cuando trabajaba como niñera para trabajadores agrarios inmigrantes que vivían cerca de su casa en Chicago. Dijo que se siente apasionada en su apoyo a la comunidad inmigrante porque al haber visto a esas familias se dio cuenta de que ellos son “como nosotros”. En su relato, ella dice que su experiencia la hizo partidaria de la comunidad inmigrante, alguien que siempre estuvo y siempre estará con los latinos. En este espacio, sus resultados han adquirido otra dimensión contradictoria, y este factor es de considerable importancia.

El historial de la secretaria Clinton no ha sido consistente a la hora de defender a la comunidad inmigrante en general, o siquiera los intereses de los latinos en particular. De hecho, ella está dispuesta a permanecer callada en temas importantes para nuestra comunidad cuando se trata de algo que puede ser políticamente riesgoso. Tan solo esta semana, Clinton fue criticada por el ex gobernador Elliot Spitzer después de revelar que en 2007 su campaña lo presionó a dejar de lado una potencial legislación que le otorgaría licencias de conducir a inmigrantes indocumentados, porque generaría un problema en las primarias y querían que “ abandonara el tema”.

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Esta no es la primera vez que la secretaria Clinton está perdida en acción a la hora de defender los intereses de la comunidad inmigrante de los Estados Unidos. En 2003 –cuando era beneficioso tomar una postura más dura en contra de los inmigrantes–, dijo que estaba “ inflexiblemente en contra de los inmigrantes ilegales” y pidió nuevas medidas para prevenir que los inmigrantes indocumentados pudieran encontrar trabajo en Estados Unidos. Esa es una posición rara para alguien que alega haberse dedicado siempre a ayudar a los trabajadores inmigrantes, y es precisamente por ello porque no tenemos el designio de Clinton con nuestra comunidad Latina muy en claro. Al tiempo de actuar, ha fallado irremisiblemente.

Vimos su estorbo contraproducente de nuevo en 2007, cuando el Senado debatió un proyecto de reforma migratoria que estaba siendo apoyado por el entonces presidente George W. Bush. La legislación que estaba bajo debate representaba un compromiso cuidadosamente diseñado, que satisfacía muchos intereses diversos para que esto pudiera convertirse en ley. Una de las cosas que la ley proveía era un programa que les permitiera a los trabajadores extranjeros venir a los Estados Unidos por dos años en cada ocasión. Pero Clinton votó a favor de una enmienda “venenosa” que eliminaba el programa después de cinco años. Esta enmienda fue la que terminó con el compromiso logrado: pasó por solo un voto de diferencia, lo que significa que el voto de Clinton fue decisivo. Sin ese programa, la ley no podía ser aprobada en el Senado, y la reforma migratoria fue vencida.

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Ahora bien, llama la atención que Clinton parece estar desinteresada en una reforma migratoria bipartidista, con soluciones reales a largo plazo. Por el contrario, está concentrando sus comentarios en acciones unilaterales. Esto lo que hace es redoblar la apuesta en una estrategia que no llegará a ningún lugar. Ahora mismo, una de las razones por las que la reforma migratoria no está siendo aprobada es porque los Republicanos están reacios a comprometerse con un Presidente que ha suspendido, de manera unilateral, provisiones legales para la reforma al sistema de salud, ignorando los requerimientos de una reforma al sistema de seguridad social, y circunvalando al Congreso con órdenes ejecutivas como DACA y DAPA cuando las cosas no se realizan como él quiere. Es hora de que tengamos un Presidente que pueda unir a la gente para aprobar las reformas necesarias, no alguien que piensa en sus oponentes políticos como enemigos a vencer y a evadir.

 

Mucho menos cuando un candidato jura ir “más allá de Barack Obama” en el uso controversial de las órdenes ejecutivas unilaterales; acciones que dejan en la incertidumbre a aquellos que serían afectados por los cambios. Esta actitud hace que nuestra comunidad latina retroceda. Para que una reforma permanente sea aprobada como ley, ambos partidos tienen que ceder. Esto significa trabajar con los Republicanos, que apoyan los permisos de trabajo y mayor seguridad en la frontera. Si el Presidente se rehúsa a ceder para conseguir hacer algo, todas las promesas del mundo no harán la diferencia. Esas promesas jamás darán frutos.

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Recuerdo a otro Senador que hizo promesas acerca de una reforma migratoria –y que fue recompensado con una abrumadora mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado–, pero que desperdició la oportunidad y puso los intereses de otros grupos por delante. Promesas que fueron hechas quedaron incumplidas y, como resultado, los latinos quedaron desilusionados un vez más. Ante esta contradicción flagrante, reconozco que alzar las esperanzas de la gente a cambio de su voto ha sido una táctica política desde el comienzo de la democracia. Sabemos que no es nada nuevo. Pero hacer promesas que sabes que no vas a cumplir es simplemente cruel.

No. No podemos hacernos mayores ilusiones al escuchar un candidato más prometer que estará con nosotros, especialmente en tiempo de campañas. Hillary Clinton, por su parte, no es la primera política en cambiar de posición cuando el contexto es conveniente, y seguramente no será la última que se muestra ágil con promesas. Lo que cuenta son los resultados, y hasta hoy, el camino recorrido por ella nos muestra que no ha rendido algún resultado con mérito. Así que no debemos engañarnos a nosotros mismos acerca de su dedicación a los intereses de los latinos.

Su apoyo aparenta ser temporal si es que la historia nos sirve de guía. Según dicho pasado, ha mostrado una vez tras otra que ella solo estará con nosotros cuando le convenga, pero no cuando ese apoyo pueda tener un costo político.

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(*) Iniciativa LIBRE es una organización comunitaria no partidista, y sin fines de lucro, que promueve los principios y valores de la libertad económica para empoderar a la comunidad hispana de Estados Unidos.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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