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Océano.

Opinión: La hora de los océanos

Opinión: La hora de los océanos

Mucho se ha escrito recientemente sobre los océanos y mares del mundo en la literatura científica y popular. La mayoría son malas 

Océano.
Océano.

Por Omar Vidal (*)

Septiembre de 2015

Mucho se ha escrito recientemente sobre los océanos y mares del mundo en la literatura científica y popular. La mayoría son malas noticias: amenazas a los arrecifes coralinos, sobreexplotación de las pesquerías, extinción de especies o poblaciones de animales, contaminación, etc.  Por ejemplo, menos de 2% de los océanos están protegidos y 64% de ellos no está bajo jurisdicción de ninguna nación. Las áreas marinas protegidas hoy cubren menos de 1% del mar abierto, a pesar de que la mitad de la productividad total de los océanos ocurre en él.

De acuerdo con el informe Living Blue Planet Report (LBPR), que el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), da a conocer esta semana, el 29% de las poblaciones de peces del mundo están sobreexplotadas y 61% adicional están explotadas a su máxima capacidad. A pesar de ello, los gobiernos destinan de $14 a $35 mil millones de dólares en subsidios pesqueros cada año. Japón, China, la Unión Europea y Estados Unidos, entre otros países desarrollados, aportan 70% de dichos subsidios, de los cuales 60% incentivan prácticas no sustentables, causantes de la sobreexplotación.

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Es un círculo vicioso. Aún más: casi 80% de la contaminación marina tiene origen en tierra. El uso ineficiente de fertilizantes nitrogenados ha creado más de 500 zonas hipóxicas (“muertas”), en los océanos del planeta. Y se estima que ocho millones de toneladas de basura plástica se arrojan a los mares cada año.

La acidificación de los océanos, causada por los gases de efecto invernadero que emitimos a la atmósfera, ha aumentado 26% desde el inicio de la revolución industrial y, de no detenerla, la economía mundial podría perder miles de millones de dólares. El LBPR indica que más de la mitad de los arrecifes tropicales ha perdido su capacidad de recuperación debido en gran parte a aumento de temperatura y acidificación de los mares. Y que la alteración de las zonas costeras, debida a turismo y desarrollo costero mal planeados, ha destruido 20% de los manglares y 29% de los pastos marinos del planeta.

Queda claro que no hemos valorado en forma suficiente los servicios que los océanos brindan para el bienestar de la humanidad. Por eso no los cuidamos. El fitoplancton marino produce la mitad del oxígeno que respiramos. Los océanos representan 75% de la superficie del planeta y contienen 97% (1,3 mil millones de km³) del agua disponible. Ellos captan 90% del calor que absorbe la Tierra, causado por emisiones de gases de efecto invernadero, y almacenan 30% del dióxido de carbono que producimos los humanos.

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Una de cada ocho personas en el mundo está hoy malnutrida. Y el desafío aumenta, ya que para el año 2050 seremos casi 10 mil millones de seres humanos. Por eso no deja de sorprender que poco o nada se escriba o se escuche sobre el inmenso valor de los océanos como fuente de proteínas y de empleos. O sobre su papel crucial para la seguridad alimentaria global, la salud humana, la justicia social y la erradicación de la pobreza.

Veamos algunos ejemplos. Hoy, más de 3 mil millones de personas dependen de los recursos marinos y costeros para subsistir. 4,3 mil millones obtienen del mar 20% de su consumo de proteína animal (que contiene elementos críticos para el desarrollo cerebral y el crecimiento infantil).

Para la economía global, los océanos brindan oportunidades de empleo y servicios ambientales (incluyendo servicios culturales), por valor de 3 a 6 millones de billones de dólares por año. Existen más de 350 millones de empleos vinculados a los océanos, y las mujeres son mayoría en actividades de empleo secundarias (como procesamiento y mercadeo), relacionadas con pesquerías y maricultura. Casi 97% de los pescadores viven en el mundo en desarrollo. Y las oportunidades de empleo permiten a los jóvenes permanecer en sus comunidades en lugar de emigrar. El LBPR indica que el 80% del turismo mundial visita las áreas costeras.

Llegó el momento de actuar. Es la hora de los océanos. Cuando todos debemos voltear a mirar al mar. Del 25 al 27 de septiembre de 2015, durante la celebración de los 70 años de las Naciones Unidas, los líderes del mundo se reunirán en Nueva York para definir la agenda de desarrollo pos 2015.

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Lo que esperamos los habitantes de este planeta es que nuestros líderes aprovechen esta oportunidad para comprometerse con una meta de desarrollo sustentable que reconozca la importancia de los océanos como pilar de un mundo más justo y próspero. Y que esta meta no se quede solo en palabras, sino que guíe estratégicamente la inversión de nuevos y mayores recursos de los países, los bancos de desarrollo, las organizaciones internacionales, el sector privado, las fundaciones y los individuos.

Como lo expresó recientemente la Comisión Océano Mundial: “No hay un Planeta B. El único planeta que tenemos necesita océanos saludables para sobrevivir. Salvar los mares del mundo es una tarea que ningún gobierno, institución o individuo pueden lograr solos”.

Haber nacido en Colombia y naturalizarme en México "naciones con costas en dos océanos", ha hecho que el mar sea una fuente de inspiración en mi vida. De la misma forma que seguramente lo ha sido y es para muchos. Al conservar los océanos contribuiremos con la paz global y la prosperidad de todos los que habitamos este maravilloso planeta azul.

(*) Omar Vidal es el Director General del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) " México

Nota:

La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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