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Cientos de instituciones están recolectando donaciones de comida no perecedera, pañales, agua embotellada y ropa para ayudar a los damnificados por el huracán María.
Giselle Carino
Opinión

CEO y Directora Regional de la Federación Internacional de Planificación Familiar / Hemisferio Occidental.

No debemos olvidar las necesidades de las mujeres y las niñas durante los desastres naturales

No debemos olvidar las necesidades de las mujeres y las niñas durante los desastres naturales

“La salud sexual y reproductiva es un derecho humano y debería ser tratada como tal durante la respuesta humanitaria”.

Cientos de instituciones están recolectando donaciones de comida no pere...
Cientos de instituciones están recolectando donaciones de comida no perecedera, pañales, agua embotellada y ropa para ayudar a los damnificados por el huracán María.

Las últimas semanas han sido desgarradoras. Todos nos hemos quedado impresionados con las fotos de destrucción en México y el Caribe. La comunidad internacional está movilizando rápidamente la ayuda para responder a múltiples desastres naturales, pero una vez más falta un aspecto crucial en la respuesta humanitaria: la necesidad urgente de atención a la salud sexual y reproductiva.

Después de los desastres, las mujeres y las niñas están más expuestas a la violencia sexual. Muchas personas están durmiendo en las calles, porque consideran que los edificios sacudidos por el terremoto son inseguros. Después del catastrófico terremoto en Haití en 2010 las tasas de violencia contra las mujeres y las niñas que vivían en tiendas de campaña aumentaron. El riesgo de mortalidad materna y neonatal también puede aumentar a medida que se interrumpen los controles regulares y se dañan equipos médicos como sonogramas y ultrasonidos. Y esto es solo un aspecto de las necesidades de salud sexual y reproductiva durante una crisis humanitaria.

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Las inundaciones pueden destruir salas de atención médica, suministros estériles y equipos importantes. La falta de electricidad puede borrar por completo la existencia de medicamentos y vacunas que necesitan permanecer en temperaturas idóneas. El tratamiento de las infecciones de transmisión sexual, los antirretrovirales, la anticoncepción de emergencia, los condones y la profilaxis post-exposición quedan la mayoría de las veces olvidados en la urgencia por enviar ayuda internacional.

Si bien la comunidad internacional ha logrado cierto progreso en cuanto a la necesidad de tener en cuenta la salud sexual y reproductiva al responder a desastres naturales, todavía no es suficiente.

Soy la directora de la Oficina del hemisferio occidental de la Federación Internacional de Planificación de la Familia. Trabajamos estrechamente con 45 organizaciones asociadas en las Américas y el Caribe. En Estados Unidos, nuestro socio local es Planned Parenthood Federation of America. La federación internacional cuenta con un equipo dedicado a la movilización de servicios de salud sexual y reproductiva en situaciones de emergencia.

Como hicimos después del sismo en Haití y como hemos hecho durante otras crisis humanitarias, nuestro equipo se está movilizando para asegurar que los derechos sexuales y reproductivos tengan prioridad. Estamos evaluando los daños a nuestras clínicas en México, Puerto Rico y el Caribe para asegurar que estemos listos para ofrecer apoyo.

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Tenemos décadas de experiencia en la lucha por los derechos sexuales y reproductivos, pero nunca hemos visto tantos eventos catastróficos en una región donde estos derechos ya enfrentan varios desafíos. Los incesantes desastres naturales son abrumadores –el huracán Irma, el primer sismo en Oaxaca y Chiapas, el huracán María y ahora otros sismos en México– y estoy preocupada por el hecho de que las necesidades de niñas y mujeres queden olvidadas.

Es difícil de entender la magnitud de los daños que estamos enfrentando. Tan solo recientemente hemos podido contactarnos con nuestro equipo en Dominica, donde vientos de alta velocidad devastaron gran parte de la infraestructura de la isla. Nuestra asociación miembro en Antigua, cuya directora divide su tiempo entre manejar la organización y servir como enfermera en la clínica, está sirviendo a la población desplazada de Barbuda.

Estamos esperando ansiosamente que nuestra asociación miembro PROFAMILIAS en Puerto Rico evalué los daños a sus clínicas. Proveen decenas de miles de servicios cada año, pero sabemos que la electricidad ha sido afectada en la isla entera. Quiero tomar un momento para enfatizar ese increíble hecho: se fue la electricidad en una isla con 3.4 millones de habitantes.

Nuestra clínica en Oaxaca sufrió daños en el primer sismo, pero permanece abierta. Además, algunos miembros del personal de la clínica perdieron sus casas, pero continúan trabajando para asegurarse de que la comunidad reciba la atención médica que necesitan.

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Ignorar las necesidades de las mujeres y las niñas tiene repercusiones devastadoras que solo se hacen evidentes cuando los desastres naturales destruyen infraestructura, escuelas y lugares de trabajo.

La comunidad internacional se tiene que comprometer a priorizar los derechos sexuales y reproductivos en su repuesta humanitaria, empezando con la repuesta a los sismos y los huracanes en nuestra región. Son derechos humanos primero y deberían de ser tratados como tales.

A las millones de mujeres y niñas que servimos en nuestra región les decimos que estamos pensando en ustedes. No las vamos a olvidar. Son valientes y vamos a apoyarlas en cada paso del camino.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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