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La escasez en Venezuela fuerza a la gente a hacer fila para comprar comida
Daniel Garza
Opinión

Presidente del Instituto LIBRE

Lo que aprendimos del Socialismo

Lo que aprendimos del Socialismo

“El socialismo es atractivo solo si ignoramos la historia y cambiamos nuestras libertades por ilusiones”.

La escasez en Venezuela fuerza a la gente a hacer fila para comprar comida
La escasez en Venezuela fuerza a la gente a hacer fila para comprar comida


A veinticinco años de la caída del comunismo, el socialismo parece estar ganando un segundo impulso en los Estados Unidos. El candidato presidencial que está generando un apoyo más entusiasta entre los jóvenes es un confeso “socialista demócrata”, y según las encuestas hay un sorpresivo apoyo al socialismo y a sus políticas. De acuerdo con un reciente sondeo, los jóvenes ven de manera más favorable al socialismo que al capitalismo.

La realidad es que, sin embargo, esto no se trata de una divertida lección acerca de cómo cambian los tiempos. Es un signo de que estamos fallándoles a nuestras nuevas generaciones. No estamos pasándoles una clara lección acerca de los peligros y demonios que genera un gobierno centralizado, un gobierno que promete prosperidad e igualdad, pero que en última instancia solo puede ofrecer escasez y pobreza.

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Este año los candidatos están prometiendo universidades gratis, campañas gratis para quienes busquen una oficina pública, y cuidado de salud gratis, entre otras cosas. Los oficiales electos están intentando instalar un jardín de infantes gratuito. Los encuestadores preguntan a los votantes acerca de cuál es su elección entre los varios servicios “gratuitos” que están siendo ofrecidos.

Pero este dialogo oculta una dura realidad: el gobierno no puede dar nada gratis. De hecho, hay un viejo dicho que reza: “no existe un almuerzo gratuito”. La gente tiene que pagar por esos programas a través de impuestos y matrículas. Y como hemos visto una y otra vez —cada vez que se ha intentado el socialismo—, los sistemas colectivistas hieren a los trabajadores mucho más que a los más ricos y mejores conectados.

Venezuela es la nación que más recientemente ha tratado de generar riqueza e igualdad a través el socialismo. Hoy por hoy, la escasez de alimentos en ese país es tan severa que la gente debe hacer fila por horas para poder comprar sus necesidades básicas, y las masas han empezado a saquear los supermercados para poder conseguir alimentos. ¡El gobierno venezolano decidió instalar lectores de huellas digitales para asegurarse que nadie compre demasiada comida! En una de las más importantes naciones productoras de petróleo existen cortes de energía regulares. De acuerdo con Transparencia Internacional, Venezuela está entre los 10 países más corruptos del mundo. Esto no debería ser una sorpresa dado que el poder centralizado que deviene del socialismo crea inherentemente más oportunidades para la corrupción pública.

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El gobierno es esencial, pero un gobierno demasiado grande inevitablemente crea problemas. En estos días nos reímos de los ambiciosos planes a cinco años que representaban a los gobiernos centralizados, porque es claro cuan terrible son los gobiernos para dirigir la economía. Pero ahora la gente actúa como si el gobierno pudiese manejar la educación superior, los salarios, o los tratados internacionales, cuando la historia demuestra que esto simplemente no funciona.

Inclusive en los Estados Unidos hemos experimentado los problemas generados por una gran intervención del gobierno en la economía. Hasta 1978, los vuelos aéreos estaban fuertemente regulados, con una junta que controlaba las rutas, los precios y los temas de consumidores. Una vez que se les permitió a las aerolíneas competir, los precios bajaron y mucha más gente pudo acceder a volar.

Más recientemente, el presidente Obama generó un control más intenso y mayor intervención en el mercado de los seguros de salud —un sector de la economía que ya estaba fuertemente influenciado por las regulaciones de gobierno—. El resultado ha sido precios más altos, mayores deducibles, y más de la mitad de los americanos dicen que el costo de su cuidado de salud ha aumentado recientemente: exactamente los opuesto a los que se esperaba que pasara si la ley hubiese funcionado.

No sirve de nada pretender que esta vez las cosas serán diferentes. Hace solo tres años, el presidente Obama conseguía una de sus metas más preciadas: un aumento a los impuestos para los más ricos. El presidente y sus aliados argumentaron por años que el gobierno podía ayudar a aquellos que más lo necesitan y generar una economía más justa con un aumento de impuestos para solo algunos americanos. El resultado: un aumento en los impuestos que afecta al 77% de los americanos, incluyendo cientos de dólares en impuestos más altos para muchos que ganan menos de 50,000 dólares al año. Una vez más, la promesa de un gobierno más grande y mayor justicia se traduce en más dolor para las familias trabajadoras.

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El socialismo es atractivo solo si ignoramos la historia y cambiamos nuestras libertades por ilusiones. La realidad es que miles de millones de personas trabajadoras, que ahorran y que construyen sus propios sueños, siempre van a estar mejor por sus propios medios que lo que pueda ofrecer cualquier grupo de expertos, sin importar lo bien intencionados que sean. El rol del gobierno debe ser limitado o sino la gente sufrirá. Si algún segmento de la sociedad americana realmente no entiende eso, deberíamos hacer un mejor trabajo para enseñarles la lección.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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