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Activistas a favor de que Santa Ana se convirtiera en "ciudad santuario".
Cesar Vargas
Opinión

Codirector de Dream Action Coalition y activista nacional por la reforma migratoria.

Las ciudades santuario tienen derecho a desafiar al gobierno federal

Las ciudades santuario tienen derecho a desafiar al gobierno federal

“Las diatribas de Donald Trump contra las ciudades que protegen a los inmigrantes no protegen al país: sólo siembran sospechas y desvían la atención de los problemas reales”.

Activistas a favor de que Santa Ana se convirtiera en "ciudad santu...
Activistas a favor de que Santa Ana se convirtiera en "ciudad santuario".

No sólo es legalmente defendible, sino crucial para nuestra seguridad nacional que a las ciudades y los estados se les permita pasar y mantener leyes para asegurar a sus residentes –independientemente de su estatus migratorio– que su gobierno local los proteja de un agresivo gobierno federal.

Es principio fundamental para cualquier gobierno local o estatal tener discrecionalidad sobre cómo hacer cumplir sus leyes. Tal como señaló la Corte Suprema en Heckler v. Chaney, las decisiones de una agencia, como la policía, deben reflejar “factores que están dentro de su especialización”. Los oficiales locales, no los burócratas de Washington, son las personas más adecuadas para determinar la aplicación de la ley local en cualquier situación, de acuerdo con una multitud de factores.

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Incluso en áreas en las que el gobierno federal ejerce autoridad, como la inmigración, no puede obligar a los gobiernos estatales o locales a eliminar derechos y protecciones para sus residentes que han sido aprobados por la legislatura local. Los gobiernos locales tienen autoridad constitucional para otorgar a los residentes más derechos y protecciones.

En un momento de erosión de la confianza en la policía, los estados y las ciudades deben centrarse en cómo cooperar en la aplicación de las leyes. Un estudio de la Universidad de Illinois, Chicago, encontró que la participación de la policía local en la aplicación de las leyes de inmigración ha disminuido la confianza en el sistema legal entre todos los residentes.

¿Deberían los Estados Unidos usar todas sus fuerzas para proteger nuestros vecindarios de aquellos que amenazan con ataques violentos? Por supuesto. Pero las diatribas de Donald Trump contra las ciudades que protegen a los inmigrantes no protegen al país: sólo siembran sospechas y desvían la atención de los problemas reales. El poder de los Estados Unidos –de nuestros impuestos– no debe usarse para perseguir, encarcelar y deportar a un padre indocumentado que trabaja duro con la esperanza de ver un día a su hija convertirse en abogada.

Los enemigos de las ciudades santuarios –como el secretario de Estado de Kansas, Kris Kobach, asesor de inmigración del presidente electo– olvidan que los Estados Unidos lucharon y declararon su independencia contra Inglaterra para proteger las libertades individuales de un gobierno central arbitrario y de un ejecutivo que podría actuar de manera caprichosa.

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El presidente-electo tiene una opción clara: construir confianza entre todos los estadounidenses para mantener la nación segura o permitir que los estafadores políticos dividan a la nación para sus propios intereses. Cuando todos y cada uno de los estadounidenses –incluidos los indocumentados– tengan participación en la seguridad nacional, en sus vecindarios, este país tendrá una base aún más firme para protegerse contra los ataques extranjeros.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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