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Henrik Rehbinder
Opinión

Periodista. Editorialista del diario La Opinión de Los Angeles.

La falacia de Laffer y las lecciones de Kansas sobre el recorte de impuestos

La falacia de Laffer y las lecciones de Kansas sobre el recorte de impuestos

“Se habla mucho de cómo los recortes de impuestos son una solución para todo. Las palabras se las lleva el viento, la realidad vista en Kansas es lo concreto que perdura”.

impuestos

La historia dice que cuando el economista Arthur Laffer hizo una curva en una servilleta de papel, al candidato presidencial Ronald Reagan se le iluminaron los ojos como si hubiera visto un milagro.

No era para menos.

El dibujo decía que es posible hacer un gran recorte de impuestos al sector empresarial, y a los más pudientes, de manera que los beneficios se expandan a lo largo de la economía generando una bonanza cuyo efecto impositivo evita que haya un déficit de presupuesto.

Es bueno sospechar cuando algo es demasiado bueno. Pero ese momento fue un parteaguas para el Partido Republicano. Fue un sueño hecho realidad.

Ahora, otra vez más, con un fervor casi religioso, se repite el argumento según el cual la reducción impositiva, especialmente para las empresas, libera dinero que es reinvertido por el sector privado, creando empleos y mejorando la economía.

Sería bueno que los legisladores republicanos dejaran por un momento el dogma de lado para mirar lo que ha ocurrido recientemente en Kansas y sacar una lección de al menos lo que no se debe hacer.

Sam Brownback era una de las estrellas conservadoras en el Senado federal hasta 2011, cuando asumió como gobernador de Kansas. Allí declaró que su drástica reducción de impuestos iba a ser “un experimento real” en política conservadora. Hace unos meses el “experimento” terminó en un fracaso rotundo. Una legislatura republicana aumentó impuestos para lidiar con la profunda crisis de presupuesto.

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Nunca hubo bonanza económica en Kansas. La creación de empleos fue menor en ese periodo que el promedio nacional. El desequilibrio fiscal le costó al Estado que le bajaran la calidad crediticia. Los recortes de presupuesto golpearon fuertemente a la educación y a la red social.

Finalmente, este año la legislatura estatal se encontró con la disyuntiva de reducir el presupuesto en casi 7% o aumentar los impuestos. Los legisladores comprendieron que la teoría no se trasladó a la realidad.

Ahora a nivel federal se quiere replicar el “experimento”. Se dice que el motivo del fracaso fue no haber hechos recortes suficientes en el gasto gubernamental. En Kansas la Suprema Corte de Justicia estatal tuvo que intervenir en un momento ante las severas reducciones de gastos que destruían la educación.

Lo ocurrido es similar a lo que pasó con los recortes de impuestos de Reagan. Tomó tres aumentos de impuestos, en el segundo gobierno del californiano, en la presidencia de George H.W. Bush y en la de Bill Clinton, para equilibrar el presupuesto federal del gran agujero que dejó la reducción impositiva.

Poco tiempo después George W. Bush convirtió un superávit en números rojos con otra reducción de impuestos.

Pese a los fracasos Laffer sigue tan vigente como antes. El economista es quien aconseja hoy a la bancada republicana del Congreso sobre cómo debe ser la reforma impositiva. Otra vez es el guía de un barco destinado a hundirse porque al capitán le gusta una tierra prometida que no existe.

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A no engañarse.

En la práctica se ha visto que el propósito de recortar impuestos, favoreciendo a las empresas y a los más pudientes, en vez de los trabajadores, es redistribuir la riqueza reduciendo el gobierno federal a través del déficit . Los números rojos llevan luego a reducir programas sociales.

Todo ayuda a achicar el gobierno, pero no hace nada por estimular la economía.

El crecimiento económico se hace con inversión y movimiento. Las reducciones de impuestos que ponen dinero en el bolsillo de la gente de recursos bajos y medios se gasta con más rapidez, se mueve con más eficiencia.

Las empresas no contratan ni hacen inversión en su infraestructura sin un aumento en la demanda de sus productos. Además la experiencia de los últimos recortes de impuestos mostró que el dinero adicional fue utilizado por las grandes corporaciones en recapitalizarse comprando sus propias acciones.

Se prefirió una especulación financiera que una inversión productiva. Eso no lo toman en cuenta quienes repiten de memoria un escenario económico ideal de la oferta y la demanda sin tomar en cuenta la realidad.

Se habla mucho de cómo los recortes de impuestos son una solución para todo. Las palabras se las lleva el viento, la realidad vista en Kansas es lo concreto que perdura.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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