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Hillary Clinton: Momento decisivo para nombramientos en la Corte Suprema

Hillary Clinton: Momento decisivo para nombramientos en la Corte Suprema

La candidata sopesa los puntos decisivos que quedarán en manos de los nuevos magistrados

Hillary Clinton: Momento decisivo para nombramientos en la Corte Suprema...


Por Hillary Clinton, precandidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos

Hay mucho en juego en esta elección. Esto no podría ser más evidente que en la Corte Suprema de Estados Unidos.

Las decisiones de este tribunal tienen un profundo impacto sobre las familias estadounidenses. Tan solo en las últimas dos décadas, la corte declaró como presidente a George W. Bush, significativamente debilitó la Ley de Derechos Electorales, y abrió la puerta a una avalancha de dinero secreto en nuestra política. También legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo a nivel nacional, reafirmó la Ley de Cuidado de Salud Asequible –no una, sino dos veces– y aseguró la igualdad de acceso a la educación para las mujeres.

Sin importar si hemos estado de acuerdo o en desacuerdo con ellos en los últimos años –y la mayoría de nosotros hemos hecho ambas cosas–, no hay duda de que quien ocupa un puesto en la corte tiene una gran influencia en este país.

El día de elección, tres de los jueces actuales tendrán más de 80 años de edad, sobrepasando la edad media de jubilación de la corte. El próximo presidente podría fácilmente nombrar a más de un juez a la corte. Eso hace que esta elección sea un momento decisivo para la corte y nuestro país.

Como Presidenta (abogada y exprofesora de derecho), yo nombraré jueces que protejan los principios constitucionales de la libertad y la igualdad para todos, sin distinción de raza, género, orientación sexual o punto de vista político; aseguren que la balanza de la justicia no se incline a favor de las corporaciones e intereses especiales y en contra de los individuos; y que protejan el derecho al voto, en lugar del de los multimillonarios a comprar elecciones.

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Los candidatos republicanos a la presidencia tienen una visión diferente. Ellos ven esta elección como una oportunidad para llenar los tribunales con jueces que darán marcha atrás al progreso que hemos alcanzado.

Marco Rubio dice que quiere “más Scalias” en la Corte –magistrados que legislarían contra la igualdad del matrimonio y harían retroceder el derecho de la mujer a elegir. Ted Cruz dice que sus jueces serán “conservadores de corazón”. Chris Christie dice que si el tribunal se hubiese llenado con su tipo de jueces, ellos hubieran derogado la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio y la igualdad de matrimonio.

La diferencia entre su visión y la mía es significativa. Y sus consecuencias son enormes. De hecho, los casos que la corte tomará este año van directamente al corazón de la agenda progresista.

Por ejemplo, los sindicatos. El lunes, el tribunal escuchará argumentos orales en el caso Friedrichs v. Asociación de Maestros de California. Durante décadas, los tribunales han dicho que debido a que todos los empleados públicos gozan de los beneficios que los sindicatos negocian, es justo que todos los empleados contribuyan al costo de asegurar estos beneficios. Si la Corte Suprema revierte ese precedente, será más difícil para la gente trabajadora, como maestros, trabajadores sociales y personal de primeros auxilios, el negociar colectivamente por mejores salarios y beneficios.

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También el derecho a la planeación familiar. En marzo, el tribunal examinará una ley de Texas que impone requisitos innecesarios y abrumadores a los médicos que realizan abortos. Si se permite que la ley quede en pie, habrá cerca de 10 centros de salud restantes en Texas –un estado con 5.4 millones de mujeres de edad reproductiva– donde las mujeres puedan obtener servicios de planeación familiar seguros y legales. A medida que más legislaturas estatales limitan el acceso al aborto, con 230 restricciones pasadas desde 2011 solamente, los tribunales son cada vez más la última defensa para quienes creemos que las mujeres deberían controlar sus propias decisiones de salud.

También el derecho al voto. El mes pasado, el tribunal escuchó un caso sobre cómo los estados determinan los mapas electorales. Ahora mismo está evaluando si cambiar el principio fundamental de “una persona, un voto”. Su decisión determinará si solo algunos o todos contaremos en las elecciones.

O tomar la acción afirmativa. El mes pasado, el tribunal escuchó un caso acerca de si la Universidad de Texas puede tomar en cuenta la raza, entre otros factores, al determinar la composición de su cuerpo estudiantil. El tribunal ha reconocido desde hace tiempo el valor de la diversidad racial en la educación superior, al igual que nuestros líderes militares, empresarios y educadores. También ha honrado la premisa central del caso Brown v. Board of Education, que las minorías no deben ser excluidas de la vida pública estadounidense o las instituciones. Este caso ayudará a determinar si ese principio perdurará.

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El tribunal está decidiendo si considera una apelación contra el bloqueo de las acciones ejecutivas del presidente Obama sobre la inmigración. Si decide –y debería– que estas acciones son legales, millones de familias estarán tranquilas al saber que, a pesar de la incapacidad del Congreso de aprobar una reforma migratoria integral, las acciones realizadas durante la presidencia de Obama serán protegidas.

Mientras tanto, 26 fiscales generales estatales han presentado una demanda para revocar el plan de energía limpia de Obama. Esas demandas están siendo procesadas en los tribunales, y sus resultados tendrán un impacto significativo en nuestra capacidad para hacerle frente al cambio climático y reducir la contaminación de carbono.

Hay mucho en juego. En un solo término, jueces conservadores podrían eliminar virtualmente cada pilar del movimiento progresista. Imagínese lo que harán en el futuro si el tribunal llega a ser aún más conservador. Aquellos que se preocupan acerca de la imparcialidad de las elecciones, el futuro de los sindicatos, las disparidades raciales en las universidades, los derechos de la mujer, o el futuro de nuestro planeta, deberían preocuparse por quién nombrará los siguientes jueces.

Después de años de acusar a los jueces liberales de activismo judicial, los conservadores están confiando que los jueces republicanos deshagan los logros progresistas. Están utilizando estrategias legales radicales para lograr, a través de los tribunales, lo que no han podido hacer a través de legislaciones, como la debilitación de la Ley de Derechos Electorales o atacar a los sindicatos. Un presidente republicano apoyaría esos esfuerzos. Yo me opondré.

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Recuerdo el junio pasado cuando la Corte Suprema declaró la igualdad del matrimonio legal en todo el país. Las parejas del mismo sexo, algunas de las cuales habían estado juntas por décadas, estaban en la escalinata del tribunal gritando y llorando y dando gracias a Dios porque este día finalmente había llegado. Fue un claro recordatorio de lo que el tribunal puede hacer: defender la igualdad, o estar en contra; hacer de Estados Unidos un lugar más justo, o revertir el progreso por el que hemos luchado tanto. Depende de lo que el Tribunal decida. Depende de quién esté decidiendo.

Lo que significa que todo depende de todos nosotros.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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