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Hay que ver las variantes idiomáticas como riqueza
Fernando Escobar Giraldo
Opinión

Escritor y editor en el noticiero nacional de Univision

Fríjoles, frejoles, caraotas, porotos, habichuelas. Todo es lo mismo

Fríjoles, frejoles, caraotas, porotos, habichuelas. Todo es lo mismo

¿Sabría usted interpretar la siguiente frase y decir a qué país pertenece?: “Estoy pololiando con un roto guatón? ¿Cachay?”.

Hay que ver las variantes idiomáticas como riqueza
Hay que ver las variantes idiomáticas como riqueza


Recuerdo que cuando comencé mi trabajo periodístico hace más de 18 años en Univision, en alguna ocasión escribí en el noticiero algo acerca de “una persona que chuzó a otra con una aguja”. Con la prudencia que lo caracteriza, mi colega Jorge Ramos, presentador del noticiero, me preguntó qué era eso de “chuzó”. Le expliqué que viene del verbo “chuzar” y hasta lo conjugué: Yo chuzo, tu chuzas, él chuza, nosotros chuzamos … Rápidamente me convenció de reemplazar la palabra por “pinchar”.

Fue entonces cuando acudí al diccionario de nuestra Real Academia de la Lengua y tuve motivos para sonrojarme. “Chuzar” es un modismo utilizado, curiosamente, en Bolivia, Colombia y Nicaragua, y significa: Punzar, pinchar, herir. Por supuesto Jorge, de origen mexicano, sabía que nuestros televidentes no lo entenderían; yo no tenía idea, creía, equivocadamente, que la palabra era normal para todos.

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Son las cosas ricas de nuestra lengua, la que llamamos “de Cervantes”.

Eso fue hace mucho tiempo. Pero recientemente me acordé de la anécdota porque, sin querer, escuché una conversación en la que una persona le reclamaba amigablemente a otra, ambas de origen mexicano, por haber usado la palabra “pederastía”. Y le mencionó que, según algún amigo colombiano, la palabra correcta es “pederastia”, es decir, sin tilde o acento en la “i”. La persona a quien le reclamaron se molestó, aseveró estar en lo correcto y agregó, en tono casi despectivo: “Pero si los colombianos dicen fríjoles ¿qué podemos esperar?”. En México dicen “frijoles”, sin tilde en la “i”.

Repito que escuché ese diálogo porque estaba cerca, pero no era conmigo el asunto. Sin embargo, se convirtió en tema de mi columna de hoy porque, como verán, la riqueza de nuestra lengua, el Español, llamado también Castellano, es casi infinita.

Y es que, de nuevo, tuve que recurrir al diccionario. La palabra correcta es “pederastia” y no “pederastía”. Y ¡gran sorpresa! cuando traté de encontrar la palabra “fríjol”, como dicen en Colombia, automáticamente me condujo a “fréjol”, que es la palabra correcta para definir el fruto y semilla de esa planta, llamada “judía”. Pero nadie usa “fréjol” ni “judía”. Cuando busqué la palabra “frijol”, sin tilde, el diccionario me dijo que es usada en México, es decir, es un mexicanismo. Sin embargo, en Venezuela le llaman caraotas; en Chile y Argentina, porotos; en Puerto Rico, habichuelas; en Perú, frejoles, y así sucesivamente.

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Aprendí una lección: Nadie podrá cambiar el uso lingüístico en ningún país y jamás debemos criticar ni burlarnos del manejo de la lengua (idioma) en cada región. A un autobús le llaman “camión” en México, mientras que en Cuba le dicen “guagua”, pero si decimos “guagua” en Chile, nos entenderán que estamos hablando de un niño. En Colombia es un mamífero roedor.

Los modismos se crean por distorsión de la lengua. Son expresiones que empiezan como vulgares y al pasar de generación en generación se convierten en un hábito. Se cuentan por millares.

A quien maneja un ascensor en México le dicen “elevadorista”, en otros países es “ascensorista”. Y si seguimos con México, no hay quien pueda discutir a un mexicano que no se dice “gubernatura” sino “gobernación”. Que no se dice “profesionista” sino “profesional”. Que una “alberca” es igual que una “piscina”. Podríamos seguir con la eterna lista y la conclusión va a ser la misma. Un “lapicero” en Venezuela, “pluma” en México, “lapicera” en Argentina, “bolígrafo” en Cuba, son lo mismo, de eso no cabe duda. No debemos ofendernos, ni criticar, ni burlarnos por la variantes idiomáticas en uno u otro país o región.

¿Sabría usted interpretar la siguiente frase y decir a qué país pertenece?: “Estoy pololiando con un roto guatón? ¿Cachay?”.

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Lo mejor de todo, siendo tan rico nuestro idioma, nunca dejamos de entendernos.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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