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Daniel Garza
Opinión

Director Ejecutivo de la Iniciativa LIBRE.

¿Estamos listos para el próximo gran debate en Washington DC?

¿Estamos listos para el próximo gran debate en Washington DC?

“En los meses por venir los políticos serán llamados a promulgar una nueva legislación de gastos, llegar a un acuerdo sobre el presupuesto federal y elevar el techo de la deuda del gobierno”.

Capitolio

En solo dos semanas expirará la financiación del gobierno para una serie de programas federales y será necesaria una acción del Congreso para evitar un cierre del gobierno. Aunque los líderes del Congreso suelen estar de acuerdo en algunos puntos, hay desacuerdos sobre impuestos, gastos y deuda que podrían crear complicaciones mayores, ya sea ahora o en los próximos días y semanas.

En los meses por venir los políticos serán llamados a promulgar una nueva legislación de gastos, llegar a un acuerdo sobre el presupuesto federal y elevar el techo de la deuda del gobierno. Estos debates ayudarán a delinear el camino fiscal de nuestro país en los próximos años. Teniendo en cuenta la trayectoria de gasto que sigue la nación en la actualidad, los cambios no podían llegar en un momento más importante.

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En los últimos ocho años el presupuesto federal anual creció de 3.02 billones de dólares 3.54 billones. Eso es un aumento de más del 15% entre 2008 y 2016 –y todo indica que aumentará de nuevo este año–.

Al mismo tiempo, la deuda federal está creciendo dramáticamente. El gobierno de Estados Unidos ha tenido un déficit anual desde 2001, aumentando la carga de la deuda nacional cada año. Más de nueve billones de dólares se han añadido a la deuda desde 2009 y hoy en día su total se aproxima a los 20 billones de dólares. Es más, según la Oficina de Presupuestos del Congreso (CBO) se espera que crezca en casi 9.5 billones de dólares en los próximos 10 años..

Sin embargo, a pesar del constante crecimiento del gobierno hay algunas personas en Washington que están actuando como si el este se encontrara en una dieta de hambre y están pidiendo aumentos masivos en el gasto. Legisladores que hace solo unas semanas estuvieron de acuerdo con poner topes al gasto en partes del presupuesto, ahora están presionando para romper esos topes y gastar más en beneficio de algunos intereses especiales. En lugar de eso, es el momento de revisar las posibles reducciones de gastos que han sido identificadas en una serie de estudios fiscales. La simple reducción de la mano de obra federal, la compra de aviones de combate F-16 y F-18 en lugar de un F-35, y la consolidación de programas de ayuda federal, ahorrarían más de 600,000 millones de dólares.

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Hace menos de seis años la Cámara y el Senado aprobaron el Budget Control Act, que fue convertido rápidamente en ley por el presidente Barack Obama. El acuerdo autorizó billones de dólares en nueva deuda pública, pero impuso topes a los gastos discrecionales durante 10 años. Esos topes se aplican a programas discrecionales en defensa, educación, infraestructura y otros, y han sido fundamentales para evitar una escalada aún más rápida de la deuda. Pero hay legisladores de ambos partidos que sugieren abandonarlos de vez en cuando.

La Oficina de Presupuesto, CBO, calcula que el déficit público caerá a “solo” 487,000 millones de dólares el próximo año, antes de seguir subiendo cada año después de eso, hasta por lo menos 2027. Los déficits de más de un trillón de dólares anuales se convertirán en la regla, en lugar de la excepción. Este es el camino en el que se encuentra nuestra nación, antes de considerar el impacto de renunciar a la “disciplina fiscal”.

La deuda que esta generación está pasando a nuestros hijos y nietos ya es masiva, y es poco probable que los legisladores adopten medidas para eliminar el déficit en cualquier momento.

En los próximos meses se alcanzará el límite actual de la deuda y el Congreso volverá a considerar la solicitud de la Casa Blanca de autorizar un mayor endeudamiento. Dadas estas inquietantes realidades, sería imprudente ir hacia una farra de gastos.

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Cuando el actual presupuesto federal expire a finales de este mes, la factura que le siga debería mantener los límites de gasto. Cuando el Congreso adopte una nueva resolución presupuestaria, debería aprovechar la oportunidad para debatir formas de reducir el gasto y reducir la deuda. Y cuando se discuta la posibilidad de levantar el techo de deuda, debería pensar en el futuro del país.

Nuestros hijos y nietos están contando con nosotros.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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